Una guía analiza las fortificaciones de la Guerra Civil en Segovia

Carlos de Miguel, con el libro que vaa presentar sobre fortificaciones en Segovia. /El Norte
Carlos de Miguel, con el libro que vaa presentar sobre fortificaciones en Segovia. / El Norte

El autor del libro, Carlos de Miguel, hace un análisis historicista y deja a un lado interpretaciones políticas

El Norte
EL NORTESegovia

La Diputación de Segovia y la Academia de San Quirce han editado una guía sobre las fortificaciones de la Guerra Civil en torno a la capital segoviana realizada por Carlos de Miguel, quien ha llevado a cabo este trabajo desde un punto de vista eminentemente historicista. Los motivos que han llevado a la autor a elaborar esta publicación son fundamentalmente la necesidad de aclarar conceptos de terminología, la ubicación geográfica y sobre todo temporal de las fortificaciones construidas durante la Guerra Civil en torno a la capital, así como la concienciación para su conservación.

De Miguel recopila las edificaciones bélicas que se levantaron relacionadas con la defensa de la ciudad a lo largo de la contienda, informa Europa Press. La obra trata de ser un acercamiento al conocimiento de estas construcciones desde un análisis eminentemente histórico, huyendo de cualquier lectura política.

El libro, que se presentará este jueves 5, a las 19 horas en la Diputación, tiene como uno de los ejes centrales acotar y clarificar los términos que se emplean para designar las fortificaciones bélicas, que se suelen englobar de forma indebida con el término 'trinchera', cuando no todas estas infraestructuras lo eran, ya que, además, dentro de ellas había varios tipos como las de defensa o las de comunicación.

Construcciones

Así, el libro propone la aclaración entre las llamadas trincheras, puestos de tiro, puestos de mando, parapetos, muros aspillerados, abrigos, nidos de ametralladoras, fortines, blocaos o viviendas. Estas viviendas, más o menos rudimentarias, surgieron de la necesidad de dar cobijo a los soldados en las largas temporadas en frente y que poco a poco se fueron dotando más comodidades para atajar los lógicos inconvenientes que generaba la vida en la línea de batalla.

En la construcción de estos elementos participaban varias unidades. Así, los trabajos de planimetría, acabados, etcétera, eran dirigidos por las diferentes unidades de ingenieros y zapadores en ambos ejércitos y los trabajos duros los llevaban a cabo los batallones de trabajadores, fundamentalmente de presos de guerra.

También se empleaba a civiles en los diferentes oficios inherentes a las construcciones si, por su edad, por ejemplo, se consideraba que no eran aptos para movilizarles en la contienda.