La Fundación Villa de Pedraza avanza en las obras de su sede de Santo Domingo

El arquitecto Alberto García Gil explica las características de las obras./E. N.
El arquitecto Alberto García Gil explica las características de las obras. / E. N.

La Consejería de Cultura y Turismo subvenciona la rehabilitación de la antigua iglesia románica con una ayuda de 30.000 euros

El Norte
EL NORTESegovia

La Fundación Villa de Pedraza ha recibido 30.000 euros para acometer trabajos de restauración en el Centro Santo Domingo, la antigua iglesia románica que esta rehabilitando. El delegado territorial de la Junta en Segovia, Javier López-Escobar, visitó Pedraza para ver los trabajos subvencionados por la Junta de Castilla y León.

Las obras de restauración consisten en la reparación y conservación de fachadas, renovación de carpinterías, y actuaciones de rehabilitación en la primera planta y en la planta baja del inmueble. La antigua iglesia románica de Santo Domingo está situada en la calle Real del Conjunto Histórico de la Villa de Pedraza, declarado Bien de Interés Cultural en 1951.

En los dos últimos años, la Fundación Villa de Pedraza concurrió a la convocatoria de subvenciones de Junta de Castilla y León y se benefició de estas ayudas por un valor total de 45.960 euros para obras en Santo Domingo, inmueble que desde 1998, y tras sucesivas y necesarias intervenciones de restauración, se ha convertido en un centro cultural que dispone de varias salas y espacios además del destinado para la sede de la entidad.

López-Escobar destacó que el trabajo realizado en el Centro Santo Domingo es «un claro ejemplo del binomio sociedad y patrimonio, y de la importancia de la participación de los propietarios en la conservación y mantenimiento de los bienes culturales, así como en su conocimiento y valoración por parte de los ciudadanos», objetivos ambos de la Junta «en su política en materia de patrimonio cultural».

Las subvenciones que concede la Consejería de Cultura y Turismo dirigidas a ayuntamientos y particulares titulares de bienes inmuebles del patrimonio cultural, situados en zonas rurales y pequeños conjuntos históricos con población inferior a 20.000 habitantes, tienen el objetivo de fortalecer y promocionar los conjuntos históricos de Castilla y León por su riqueza patrimonial y turística, que constituye un recurso para el desarrollo de los núcleos rurales y sus entornos.