La Fundación Alonso Lozano refuerza su compromiso con la educación infantil en Cuéllar

Presentación de los proyectos. /M. Rico
Presentación de los proyectos. / M. Rico

La organización presenta públicamente sus proyectos más inmediatos

MÓNICA RICO Cuéllar

Aunque su puesta en marcha fue en el año 2013, no son muchos los que conocen su actividad. Es por ello que hace unos días la Fundación Alonso Lozano realizó una puesta de largo en público para dar a conocer sus iniciativas, invitar a la sociedad cuellarana a formar parte de la misma y a realizar una llamada a la participación en su futuro desarrollo. Desde su creación, la organización se dedica a realizar acciones de interés social en beneficio de los más vulnerables de la sociedad. En la actualidad la actividad se centra fundamentalmente en el apoyo y refuerzo educativo a favor de los niños, lo que realiza a través de varios programas que se desarrollan en Cuéllar y en la localidad vallisoletana de Peñafiel.

El acto de presentación de la Fundación lo abrió el presidente de la misma, Francisco Alonso Lozano, que detalló que ni su hermana Marciana, más conocida como Nana, ni él mismo tienen descendencia, por lo que pensaron en dar un destino a sus bienes lo más útil y solidario posible. Tras valorar varias opciones, detalló, que se inclinaron por constituir una Fundación, lo que a según su criterio era la mejor manera de conservar en el futuro el patrimonio familiar, mantener la esencia de la familia y poder emplear sus beneficios en acciones sociales.

Francisco Alonso detalló cómo los inicios no fueron fáciles y que, tras contactar con varias fundaciones de la zona, se abrieron dos opciones, la de donar los bienes a una institución e integrarse en una fundación de mayor rango, o constituir una propia. «Ambas opciones tenían sus pros y sus contras», afirmó, detallando que la ventaja de la primera opción era que ya se contaba con una estructura creada, sin embargo aparecía el inconveniente de perder libertad para marcar sus fines sociales.

También explicó que la puesta en marcha de una fundación tenía el inconveniente de partir de cero y crear todas las estructuras para poder empezar a funcionar, pero la ventaja residía en la posibilidad de marcar sus propios fines sociales de forma independiente. Esta fue la opción elegida, y, tras meses de trabajo y gestiones, en junio de 2013 se firmó la creación de la Fundación Alonso Lozano, con el objeto y finalidad de atender a la asistencia social y sanitaria a personas necesitadas, fines culturales y científicos y de cooperación para el desarrollo. La imposibilidad de atender a todos estos fines al mismo tiempo ha hecho que se haya optado por centrarse en la enseñanza.

La elección de la enseñanza, según detalló Alonso, se debe en buena parte por el ambiente familiar en el que se criaron tanto él como sus hermanos, en el que se les recordaba que muchos niños tenían necesidades, a lo que se suma la ‘obsesión’ de su hermana Ana Mari por enseñar a las personas. Su inquietud por la cultura le llevó a crear la asociación Gómez González.

Para Francisco Alonso, la Fundación es la primera semilla nacida desde su familia pero espera que en el futuro encuentre cada vez más apoyo y perviva a través del tiempo y pueda ampliarse más en beneficio del entorno.

Valiosa ayuda

La concejala de Industria y Turismo, Nuria Fernández, tomó la palabra para detallar los programas que ha puesto en marcha la Fundación Alonso Lozano, destacando la ilusión de Francisco Lozano en ellos. El primero es el denominado ‘Apoya’, destinado a niños con familias con menos recursos económicos o desestructuradas. Se instauró por primera vez en el colegio de San Gil, donde trabaja con alumnos de entre primero y tercero de primaria y se ha extendido posteriormente a los otros centros de primaria de la localidad, La Villa y Santa Clara, donde actúa con niños de todos los cursos de primaria.

Gracias a esta iniciativa se intenta dar a los niños la posibilidad de mejorar sus calificaciones académicas e igualarse al resto de su grupo. Para ello se ofrecen clases extraescolares en el propio centro, en horarios y con temas que se adaptan a las necesidades de los alumnos y prácticamente durante todo el curso, durante el cual también se está en contacto con las familias y los tutores. Este curso se trabaja con unos 65 niños, aunque la cifra suele variar con los resultados de cada trimestre.

El segundo de los programas es ‘Niños integrados’, que se plantea como una ayuda económica directa a los colegios para que puedan dotar a los alumnos con desventajas sociales de los recursos necesarios para desarrollar su actividad académica. Son los colegios los que determinan en qué necesidades emplear esos fondos, donde tienen cabida desde material escolar hasta la posibilidad de hacer una excursión que sus familias no pueden pagar. En este caso se trabaja con los tres centros de educación infantil y primaria de Cuéllar (La Villa, San Gil y Santa Clara), y también con el CRA La Villa, de la localidad vallisoletana de Peñafiel.

A la presentación también asistieron las directoras del colegio San Gil de Cuéllar, Noa Ladrón, y del CRA La Villa de Peñafiel, Begoña Teijeiro, que quisieron agradecer la iniciativa de la Fundación Alonso Lozano y detallaron sus respectivas experiencias. En el caso del centro cuellarano, Ladrón explicó que cuentan con bastantes alumnos con necesidades económicas, por lo que tanto los programas de apoyo como de integración han supuesto un importante cambio, no sólo académico, sino que también se ha hecho extensivo a las familias. En el caso del centro de Peñafiel, beneficiarios del programa ‘Niños integrados’, la directora detalló que la aparición de la Fundación en un momento de crisis dio un respiro al colegio, que emplea los fondos tanto en un eje asistencial como en uno de desarrollo educativo y cultural. Dentro de estos ejes se realizan proyectos como un banco de ropa, pues en el centro los alumnos visten uniforme, o un banco de libros, además de distintos programas como uno en el que a finales de este trimestre los Reyes Magos regalan un libro a los alumnos, publicación que será leída en el centro en el segundo trimestre y que además contará con la visita del autor.

 

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