El fotógrafo Pierre Gonnord refleja el vértigo de la existencia en el Torreón de Lozoya

Pierre Gonnord, junto a una de sus obras. /Óscar Costa
Pierre Gonnord, junto a una de sus obras. / Óscar Costa

Las 25 obras realizadas entre 2005 y 2015 en toda Europa tienen la intención de mostrar la identidad de un continente «revuelto»

El Norte
EL NORTESegovia

Retratos de una niña inmigrante en un colegio de altas capacidades con mirada inquietante y rostros de los «héroes» de la minería desaparecida en Europa componen la muestra del fotógrafo francés Pierre Gonnord con la que pretende, mediante las obras que expone en el Torreón de Lozoya, reflejar «el vértigo de la vida». El propio artista ha explicado que declaraciones a la Efe que cada retrato es «una historia» y un «reflejo de una vida» con el que quiere transmitir la sensibilidad, la fragilidad, o la implicación de cada una de las personas con colectivos, comunidades o culturas con raíces.

Las 25 fotografías que recoge esta exposición del Torreón de Lozoya han sido realizadas entre 2005 y 2015 a personas de toda Europa, con la intención de reflejar la identidad de un continente «revuelto por todas sus esquinas», debido a los nacionalismos, el racismo o lo refugiados, que aspiran a entrar en el reducto europeo de democracia, ha detallado. Cuando llega a un lugar por primera vez va sin la cámara porque no hace fotos «a todo el mundo», ha reconocido, sino que elige a las personas que más le conmueven y le pueden aportar. En este sentido, ha aclarado que el reto es mostrar a personas con carisma, aspiraciones, que actúan o que transmiten sentimientos, sobre todo en una época en la que, a su juicio, la mayor parte de la sociedad se pasa el día «quejándose», «enganchada» al ordenador y padeciendo lo que ha calificado como «estrés urbano».

Aunque ha reconocido que cada una de las personas que aparecen retratadas en esta muestra le ha marcado de alguna forma, se ha referido a algunas en particular, como Julia, una señora de avanzada edad que, aunque parece una «duquesa» por su elegancia y coraje, vendía pescado en la lonja portuguesa. Así como a Hattie, una mujer afroamericana de 92 años, que participó en la marcha por los derechos humanos, encabezada por Martin Luther King, una «heroína» que, según Gonnord, todavía sigue peleando; o un joven de israelí que llegó a Europa para estudiar con otros judíos y que le recordó que «uno no elige donde nace, ni que identidad tiene».

El artista francés afincado en Madrid ha participado en eventos artísticos internacionales la Biennale de Venecia, así como en exposiciones colectivas en el Museo del Prado (Madrid) o el Kulturhuset Museum de Estocolmo y su obra forma parte de colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o La Maison Européenne de la Photographie de París.