Las farmacias rurales aumentan un 20% la venta de fármacos con receta en verano

Una farmacéutica atiende a un cliente en uno de los establecimientos de El Espinar. /Pedro L. Merino
Una farmacéutica atiende a un cliente en uno de los establecimientos de El Espinar. / Pedro L. Merino

Segovia y Madrid mantienen la barrera de la receta electrónica, lo que impide despachar la medicación y repercute en los ingresos

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Tras los fríos meses de invierno, que dejan en gran parte de los pueblos de la provincia imágenes de calles vacías y negocios cerrados, la época estival logra devolverles parte de la vitalidad que antaño que les caracterizaba. La población llega a quintuplicarse en muchos municipios, los niños vuelven a llenar sus plazas de juegos y risas y los negocios recuperan su actividad. Es el caso de las farmacias rurales, que en muchos pueblos más pequeños sobreviven gracias a los tres meses de verano, en los que multiplican notablemente sus ventas, según explica el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Segovia, Francisco Javier Alcaraz. «Las farmacias dependen únicamente de la población a la que atienden y en muchos municipios solo es considerable en verano, Navidad y Semana Santa, el resto del año las ventas son muy reducidas», comenta.

Solo en los productos con receta, que son los menos demandados en verano, se incrementan las ventas alrededor de un 20%, un porcentaje que es muy superior en los artículos que no requieren prescripción médica. Esto se debe, según Alcaraz, a que el verano logra concentrar a un cliente «mucho más diversificado, de todas las edades y con necesidades más amplias que la gente de avanzada edad que habitualmente reside en estos núcleos». Por eso, cuando se acerca el buen tiempo las farmacias rurales se preocupan de llenar sus almacenes con productos, que solo venden en esta época del año, como las papillas y accesorios infantiles o las cremas solares. El incremento de las ventas no supone ningún tipo de problema de abastecimiento porque es algo con lo que los profesionales cuentan y el sistema de suministros funciona «magistralmente bien», apunta el presidente del colegio profesional.

No todo son ventajas. La llegada de turistas de otras comunidades autónomas también plantea algunos problemas. La mayoría de los residentes temporales proceden de Madrid, la única comunidad autónoma del país, junto a Andalucía, que todavía no cuenta con la receta electrónica interoperable. El objetivo de este sistema es que cualquier ciudadano, independientemente de la comunidad de la que proceda, con su tarjeta sanitaria pueda recoger en las farmacias de las regiones interoperables la medicación que le ha prescrito su facultativo habitual. Los problemas de implantación que la receta electrónica está teniendo en Madrid están dificultando este paso de unificación, por lo que este verano los pacientes madrileños todavía no podan recoger sus medicamentos en la la provincia.

Muchos de los pacientes no son conscientes de esta situación y acuden a las farmacias segovianas con la receta electrónica expedida por su médico en Madrid, pero los profesionales no pueden suministrar los fármacos por la ausencia de interoperabilidad. Para evitar problemas y trámites innecesarios, Francisco Javier Alcaraz recomienda a los veraneantes madrileños que acudan a su médico de cabecera y soliciten en papel las recetas que vayan a necesitar durante su estancia en Castilla y León, y en concreto en Segovia. Lo mismo ocurre con los segovianos que acudan a Madrid, puntualiza. Otra alternativa para los que vayan a estar al menos un mes fuera de su lugar habitual de residencia es que soliciten la tarjeta de desplazado para poder acudir a los servicios de Atención Primaria de la comunidad en la que se va a residir de forma temporal sin ningún tipo de inconveniente.

Esta falta de interoperabilidad no solo es perjudicial para los pacientes, también para los farmacéuticos, que están deseando que Madrid derribe esta barrera para poder prestar un servicio completo también a la población procedente del otro lado de Guadarrama, y así evitar pérdidas económicas.

En Segovia hay un total de 99 farmacias, de las cuales 67 están radicadas en el medio rural. Además, existen 23 botiquines en determinados pueblos de la provincia. De las situadas en los pueblos, 19 arrastran una viabilidad económica comprometida (VEC), es decir, cerca de un 28,4% de las existentes.

En el año 2017 las farmacias en riesgo eran 21, aunque Alcaraz advierte de que el descenso no se debe a la salida de esta situación crítica por una mejora de los ingresos, sino a la desaparición de las mismas. De hecho, en menos de tres años han echado el cierre tres farmacias en la provincia, las de Pedraza, Navares de Enmedio y Sebúlcor.

El Gobierno otorga a las farmacias que el año anterior no hayan facturado más de 200.000 euros un margen corrector que gestiona la Junta de Castilla y León. Pero Alcaraz considera que esta ayuda no es una solución definitiva y advierte de que estas farmacias, que apenas consiguen un beneficio de 800 euros con ayudas incluidas, están abocadas a desaparecer. Para poder afrontar la falta de ventas, el Colegio de Farmacéuticos aboga por una mayor flexibilidad del sistema que permita «trasladar los negocios en el mismo sentido en el que lo hace la población».

La sangría poblacional ha dejado a los municipios más pequeños y con menos servicios de la provincia con hasta un 60% menos de vecinos. Sin embargo, hay otros del alfoz, como La Lastrilla, Palazuelos de Eresma o San Cristóbal de Segovia que no han parado de crecer. «No se trata de que las farmacias se puedan trasladar libremente porque toda la población tiene que tener un acceso próximo a este servicio, pero tendría que existir una política que permitiera que las oficinas acompañaran a los movimientos de población», subraya Francisco Javier Alcaraz.

El Ayuntamiento de Palazuelos de Eresma viene reclamando desde hace años la insta

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