La falta de fondos y de normas frena la retirada del cableado aéreo en el casco histórico

Vista de una fachada recién restaurada de la calle Daoíz que mantiene el cableado. /A. de Torre
Vista de una fachada recién restaurada de la calle Daoíz que mantiene el cableado. / A. de Torre

Las Ciudades Patrimonio demandan al Gobierno medidas legislativas para regular el soterrado de las instalaciones de suministro de servicios

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

La situación es algo peor en Toledo, y algo mejor en Salamanca, y Segovia estaría en una intermedia. Las dificultades para retirar el cableado aéreo de los suministros de electricidad y telefonía que afean las fachadas y las calles son comunes en todas las ciudades, no solo en las que gozan de la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Pero en las que la tienen, como Segovia, la vista de los cables de servicios choca mucho más. En el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España se lleva hablando del asunto 25 años.

Recuerda la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos, que «en este tiempo se han hecho todo tipo de estudios, el grupo ha hablado con empresas y con ministerios, pero estamos en el mismo punto que hace 25 años». El último acuerdo del grupo, adoptado hace unos días en Salamanca, supone solicitar al Gobierno «medidas legislativas» que faciliten la retirada de los tendidos aéreos que recorren las fachadas de muchas calles, en la práctica sin solución de continuidad.

Comenta De Santos que el objetivo definido en Salamanca de buscar soluciones para suprimir el cableado de los cascos históricos persigue que «en las áreas históricas y monumentales de las ciudades quede preservada la estética», de manera que ha de ser el Estado quien imponga los requisitos sobre cómo hacerlo. En la actualidad, las concesiones de servicio a las empresas obligan a estas a prestarlo, «pero no establecen las normas sobre cómo ha de implantarse la concesión».

Un nuevo reglamento implicaría que las empresas realizaran las instalaciones de forma estética, y lo mejor es soterrando los cables, tanto los de telefonía y fibra óptica como los de electricidad. En Segovia ha sido posible hacerlo en la Judería, y se ha aprovechado la ejecución del Área de Rehabilitación Integral: «En el ARI de la Judería se consiguió soterrar todo el cableado en el marco del programa, que permitía el presupuesto adicional de urbanización, y ahora cuando se urbaniza una calle, como se ha hecho en Desamparados, se deja prevista una canalización soterrada», explica la concejala.

Pero no ha sido posible hacer los mismo en el ARCH de Canonjías porque, al no completarse toda la rehabilitación prevista no pudo reurbanizarse toda el área. «Nunca hubiéramos podido pagarlo, porque la obra es inmensa», declara De Santos. Pero sí está en cartera la calle Daoíz, donde son muy visibles los cables colocados casi de cualquier manera por las suministradoras en fachadas recién rehabilitadas. «No quiere decir que podamos abordar el soterrado de todos los cables, pero haremos hasta donde podamos», añade, cuando el ministro de Hacienda libere los remanentes para financiar la obra. El problema es que las ciudades patrimonio mundial como Segovia «las cuidamos solo los ayuntamientos, y el mejor ejemplo y el más triste es Daoíz».

Y, aunque pueden colaborar los vecinos, se pueden dar casos como el de la plaza de la Rubia, donde un ciudadano concienciado tapó el cableado y luego fue obligado a descubrir a abrir unos huecos para que las empresas hagan sus conexiones. Es más, en el inicio de la calle Judería Vieja, donde ya no había cables, «ahora hay uno nuevo que la cruza».

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