La ermita de la Vera Cruz sigue anegada con veinte centímetros de agua en el interior

Aspecto del entorno de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo, rodeada ayer por el agua del río Riaza en la cola del embalse de Linares del Arroyo. /Susana Gutiérrez
Aspecto del entorno de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo, rodeada ayer por el agua del río Riaza en la cola del embalse de Linares del Arroyo. / Susana Gutiérrez

Las visitas turísticas al templo de Maderuelo se ven afectadas por el aumento del nivel del río Riaza

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Los ríos fuera de su cauce han sido una imagen predominante esta primavera, sobre todo en abril y mayo. El deshielo y las lluvias incesantes han llenado los embalses y han hecho saltar fuera de sus sitio a los arroyos. El río Riaza sigue aportando agua al embalse de Linares del Arroyo, donde entran 8,8 metros cúbicos por segundo y salen solo 3,3. Eso hace que, aunque la Confederación Hidrográfica del Duero desembalse agua, el nivel a la altura de Maderuelo sea tan alto que el agua entra en la ermita de la Vera Cruz, que permanece cerrada a las visitas.

Tendría que descender mucho el nivel del embalse para que el agua que rodea y entra en la ermita no sea un problema, pues si bien el templo del siglo XII está más alto que el agua embalsada, penetra en el interior por el principio de los vasos comunicantes, pues el problema no es que salte el muro de contención, como indican en la oficina de turismo.

Las visitas están suspendidas. Dentro de la iglesia hay 20 centímetros de agua y por eso la entrada al templo no está practicable. El nivel del pantano está mucho más bajo que en abril, cuando se podía rodear la ermita en piragua, pero la presa de Linares desembalsa mucho menos que entonces, cuando la CHD soltó 20 metros cúbicos por segundo. Indican en la oficina de turismo que «hay mucha gente interesada en ver las pinturas románicas de la ermita, pero si está inundada no vienen». El interés se mantiene a pesar de que los frescos originales están en el Museo del Prado, pero también son interesantes las improntas que quedan. Por la experiencia de otros años calculan que el nivel del agua descenderá en unos días, quizá en cuatro o cinco, «y luego habrá que usar bombas para retirar el agua que quede».

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