El empleo como salvavidas

Trabajadores y participantes del programa de formación laboral Incorpora. /Óscar Costa
Trabajadores y participantes del programa de formación laboral Incorpora. / Óscar Costa

La asociación sin ánimo de lucro Espávila ofrece formación laboral a personas en riesgo de exclusión

ÁLVARO GÓMEZSegovia

En la calle Pintor Herrera, lugar de tránsito para cientos estudiantes que van cada día al IESMaría Moliner y al CEIP El Peñascal, se asienta el centro cívico municipal de El Carmen. Una de las asociaciones que fijan en este lugar su sede lucha cada día para tender una mano a todas las personas de Segovia que permanecen en riesgo de exclusión social. Inmigrantes, mujeres víctimas de violencia de género, personas con discapacidad o jóvenes que han abandonado los estudios son algunos de los colectivos que Espávila atiende con el objetivo de dar un ápice de sentido al día a día de estas personas. El principal motor que utilizan para conseguir su labor es posicionarse como un fuerte generador de empleo. En las diferentes campañas que realizan, Espávila se postula como agente intermedio entre las personas que atienden y las empresas, una ardua tarea debido a los prejuicios que existen con estos colectivos.

«Entre nuestros fines está conseguir el bien y el desarrollo de la sociedad. Basándonos en esto, trabajamos sobre todo por la inserción laboral de personas desempleadas», explica Marta García, presidenta de la asociación sin ánimo de lucro. Desde el establecimiento de esta organización en Segovia en 1994 –se fundó seis años antes en Ávila–, las actividades que realizan consisten en la orientación laboral de las personas desempleadas. «Se hace un itirenario personalizado en base a las carencias que podemos detectar», comenta la presidenta, con el objetivo de «empoderar a la persona para que vuelva al mercado de trabajo, potenciando sus habilidades y sus competencias transversales». Además de en las personas, Espávila actúa en el otro lado de la cadena laboral y realiza la intermediación con las empresas. «Les explicamos los programas más importantes, como el de Incorpora de la Obra Social La Caixa» detalla García, para que tengan constancia de ello y, si en el futuro necesitan cubrir un puesto de trabajo, «nosotros le ofrecemos de manera gratuita el poder buscar gente que cumpla ese perfil».

Seguimiento individualizado

El trabajo diario de Espávila acredita y garantiza que las personas que recomiendan para cada puesto pueden ejercerlo sin ningún problema. «El conocimiento que tenemos de las personas con las que trabajamos es muy importante porque hacemos un seguimiento muy individualizado de ellos», indica Marta García, que ocupa el puesto de trabajadora social. Junto a ella, el resto de la plantilla está compuesta por otras tres mujeres, una de ellas socióloga, una diplomada en Magisterio y otra persona licenciada en psicopedagogía.

El programa Icorpora ofrece desde hace unos años actividades formativas, donde el papel de sensibilización de las empresas también es vital para cumplir el objetivo. Algunas de ellas ofrecen prácticas no laborales o incluso imparten la propia formación. «Tenemos usuarios que buscan empleo que muchos no tienen estudios, varios no tienen la ESO e incluso algunos inmigrantes no dominan la lengua», por lo que «el punto más importante de esta formación es que no exigimos una titulación para acceder a los cursos».

La manera de trabajar en la formación de este programa ayuda a mejorar la gestión del tiempo, el trabajo en equipo, la adaptabilidad, la gestión de las emociones o la responsabilidad. De los tres cursos realizados en los últimos meses en Segovia con la colaboración de 22 empresas locales, han sido 40 las personas diplomadas en actividades auxiliares de venta, formación en carnicería, charcutería y pescadería, y en servicios auxiliares de Hostelería. Hasta el momento, el Punto de Formación Incorpora ha facilitado la inserción de 31 personas.

En general, Espávila atiende anualmente en este y otros programas a entre 300 y 400 personas. Aparte de este aspecto, la asociación también se centra en fomentar actividades de ocio para ocupar el tiempo libre de las personas en riesgo de exclusión social. Este año, por ejemplo, han realizado un taller de gestión de emociones para niños de entre 5 y 12 años, con un resultado «muy positivo». También realizan, uniéndolo con el objetivo del empleo, varios cursos de formación de monitores de tiempo libre.Según la presidenta tienen «muy buena respuesta» en los municipios a los que acuden en colaboración con la Diputación. Hasta el momento han sido San Cristóbal de Segovia, Palazuelos de Eresma, La Lastrilla y está planeado otro en Carbonero el Mayor.

Formación complementaria

En cada curso participan grupos de entre 15 y 20 personas, y no solo pueden acceder a ellos personas en exclusión social, sino que muchas personas, sobre todo jóvenes, que han finalizado su formación en Magisterio, actividades físicas o de ocio y tiempo libre, acuden a estos cursos a convertirse en monitores.

Todas estas acciónes de Espávila están destinadas según detallan en su portal web a «apostar por un mundo para la imaginación, el cremimiento y la cooperación». «En nuestra dedicación muchas veces tenemos que echar imaginación, ser creativos y estar innovando cada día», declara Marta García, que basa en la cercanía a las personas que atienden el motivo para poder seguir adelante. «Es un trabajo en el que te llevas tus malos momentos, pero es muy agradecido y aporta personalmente mucho al profesional»,a segura la trabajadora social.

«Hay personas que vienen con la autoestima por los suelos y piensan que no van a conseguir nada. Recuerdo el caso de dos mujeres, mayores de 45 años y con estudios superiores que llevaban mucho en el paro. Las llamé para una formación y, aunque eran escépticas, ahora trabajan en la empresa que hicieron las prácticas. Eso al final te da ganas de seguir».

 

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