Eduardo Calvo: «Pablo Casado, con el que tendremos que negociar, ofrece un liderazgo débil»

Eduardo Calvo, candidato de Ciudadanos por Segovia al Congreso. /A. Tanarro
Eduardo Calvo, candidato de Ciudadanos por Segovia al Congreso. / A. Tanarro

El candidato de Ciudadanos al Congreso por Segovia es madrileño y lleva los últimos diecisiete años al frente del Instituto Cervantes en destinos africanos

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Eduardo Calvo reveló en su presentación oficial como candidato de Ciudadanos (Cs) por Segovia al Congreso de los Diputados que «de encuestas y sondeos algo sé». Quizás por ese conocimiento se haya mostrado ufano y optimista ante el último barómetro publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que otorga por primera vez a la formación que lidera en España Albert Rivera representación segoviana en la Cámara Baja. «Si hasta el CIS de Tezanos nos da un diputado, lo ganamos seguro», aseguró este mismo martes.

Sin perder la ironía, pero cargando el dardo de las críticas, el aspirante de la fuerza naranja apostilló que «hay que volver a un CIS profesional y no este que está al servicio del poder». Calvo (Madrid, 1949) ha pasado buena parte de su vida profesional fuera de España. Ahora se ha empadronado en Segovia junto a su mujer. No rehuye el apelativo de cunero porque teniendo en cuenta su dilatado bagaje profesional en destinos en el extranjero, el candidato confiesa serlo «en cualquier sitio, hasta en Madrid». Después de trabajar a lo largo de los últimos diecisiete años como director del Instituto Cervantes en Argel, Beirut, El Cairo o Tánger, cree que ha llegado el momento de regresar a su país y ha elegido tierras segovianas.

Su designación como número una de la lista de Ciudadanos por esta circunscripción fue una sorpresa, incluso para él, admite. Alguien desconocido y sin la residencia fijada. Calvo es licenciado en Derecho y profesor de Sociología, además de cultivar de forma apasionada la poesía. Sin embargo, no es su primera incursión política. Cuando la dictadura de Franco, militó en la Liga Comunista Revolucionaria, aunque no tardó en desvincularse.

–¿Qué se juegan los españoles en las elecciones generales del día 28?

–Todo. Son las elecciones más importantes junto a las primeras de 1977. Después de la dictadura se votaba si había democracia; en estas se decide si hay y habrá España.

–¿Es España, por tanto, la que está en juego en estos comicios?

–Son unas elecciones excepcionales. Si los españoles logramos sacar a Pedro Sánchez de la presidencia del Gobierno, estaremos protegiendo la convivencia y la unidad del país, porque también nos estaremos librando de gente como Quim Torra, Gabriel Rufián y muchos más y todos malos. Si por el contrario, Sánchez continuara en la presidencia, España estará en jaque. Está en riesgo la Constitución.

–Reconoce que incluso para usted fue una sorpresa su designación para ser el cabeza de lista de Ciudadanos por Segovia al Congreso de los Diputados. ¿Ha tenido algún valedor? ¿Conoce personalmente a Albert Rivera?

–Con Albert Rivera he coincidido en dos cenas y una reunión de escritores. Y sí, es verdad que a mí también me sorprendió mi designación.

Empadronamiento voluntario

–¿Y por qué cree que el partido pensó en usted? ¿Está afiliado?

–Pues se lo tendría que preguntar a otros, no es algo que deba responder yo. Pero si me pregunta por lo que creo que yo, pienso que ha podido influir en la elección mi simpatía por Ciudadanos y el hecho de estar empadronado en Segovia. Mi mujer y yo nos hemos empadronado aquí después de estar tantos años fuera de España. Hace uno o dos empecé a añorar volver y decidimos asentarnos voluntariamente en Segovia. Además, la dirección del partido también habrá tenido en cuenta mis méritos. Y respecto a la mi afiliación, no lo estoy porque no lo veía útil estando fuera del país.

–Cuenta con un potente y extenso currículum como director de centros del instituto Cervantes en el mundo árabe, pero usted mismo comentó el día de la presentación de su candidatura que su último mitin fue en la época franquista como miembro de la Liga Comunista Revolucionaria. ¿Por qué se ha reenganchado a la política y por qué con Ciudadanos?

–Quiero matizar esto. Fui militante del Partido Comunista y luego entré en la Liga Comunista Revolucionaria. Fue en torno al año 1967 y porque creía que era la única manera de luchar contra el franquismo. Pero hace décadas que dejé eso y posteriormente no adopté ninguna posición política hasta la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, que fue un desastre, lo mismo que Mariano Rajoy. Entonces entendí que había que arrimar el hombro. Y Ciudadanos era la alternativa más fiable de regeneración por su apuesta por la unidad de España, por su querer acabar con la corrupción... No me hubiera presentado por ningún otro partido.

–¿Cómo piensa usted arrimar ese hombro?

–Lo esencial es quitar a Sánchez y desmontar esto. El bipartidismo está muy tocado por la corrupción. España necesita un gobierno que mire por la sociedad y no por los amigos o los conchabeos.

–¿Qué piensa de la exhumación de los restos de Franco y de sacarlos del Valle de los Caídos?

–Me preocupó y me ocupó cuando estaba vivo. Me organicé políticamente para luchar contra la dictadura. Ahora, muerto, me la trae al fresco.

Repoblación

–¿No cree que fue un error confesar en su presentación que todavía no sabía nada de las necesidades y proyectos pendientes de Segovia y decir que ya le irán poniendo al día sus compañeros?

–Mis compañeros me están poniendo al día y también me pondrán al día los segovianos. Entre todos me van a ayudar. Lo primero que hay que hacer es escuchar a los que tienen necesidades o problemas porque escuchando sabremos la índole de esos problemas. Por ejemplo, con respecto a la despoblación hay que empezar a hablar de repoblación y ver cómo conseguir que la gente no se vaya. Así que, a escuchar, escuchar y escuchar; y trabajar, trabajar y trabajar.

–Usted lo ha citado antes y su partido hace hincapié en presentarse como la única alternativa de la regeneración; pero es complicado defenderlo en medio de una investigación de pucherazo. ¿Cómo cree que acabará este episodio de Castilla y León?

–Para empezar, creo que ese término de pucherazo es injusto. Ha habido muchas primarias en Ciudadanos. En el caso que me dice, hubo una impugnación y siguió el trámite en el comité de garantías, por lo que el asunto es ajeno a los órganos de dirección del partido, lo que me parece muy buena señal.

–Rivera ha insistido en ofrecer al Partido Popular pactar un gobierno de coalición. ¿Es que tienen asumido en Cs que no van a ganar?

–Lo que está claro es que no va a haber mayoría absoluta. Yo prefiero a Rivera, porque Pablo Casado, con el que tendremos que negociar para gobernar, ofrece un liderazgo débil. Casado se enorgullece de ser el partido de Mariano Rajoy, que cobardeó hasta el último segundo, y de José María Aznar, que vendió su partido a los ladrones del 3%. El Partido Popular, además, también es Rato y Bárcenas, por ejemplo.

–La irrupción de Vox en la arena política, que les pisa los talones, y la fuerte subida que se augura para el Partido Socialista pueden frustrar su entrada en el Congreso de los Diputados. ¿Cómo va a afrontar la campaña?

–Vox es una escisión del PP y no nos van a confundir con ellos ni con un PP corrupto. Ciudadanos tiene una identidad sólida y además es el único que se ha roto la cara contra el independentismo. Vamos a defender la unidad de España hasta el último gota del alma.

–Lleva vinculado al mundo árabe muchos años, conoce su cultura, sus tradiciones. ¿Qué le parece el fenómeno de la inmigración?

–Es muy bueno que venga gente a España porque el país necesita personas para, por ejemplo, poder pagar las pensiones y crecer. Pero la venida de inmigrantes tiene que estar regularizada. No pueden ser usados por mafias que los envían a la muerte, ni pueden ser engañados. Esto solo se puede combatir con la colaboración con los gobiernos del norte de África.