Cuéllar recuerda a mujeres en el olvido

Un momento de la presentación de la exposición, ayer, en Cuéllar./M. R.
Un momento de la presentación de la exposición, ayer, en Cuéllar. / M. R.

El colectivo 8M organiza una exposición sobre grandes féminas de la Historia

MÓNICA RICOCuéllar

La maestra Aspasia de Mileto, la ginecóloga Agnódice, la alquimista María la Judía, la médica Metrodora, la filósofa Hipatia de Alejandría, la alquimista Cleopatra, la viajera y escritora Egeria, la emperatriz Wu Zetian, la compositora y poetisa Kassia o la ilustradora Ende Pintrix tienen algo en común, son 'Grandes mujeres olvidadas' y protagonizan la exposición que bajo ese título ha puesto en marcha el colectivo feminista 8M Cuéllar. Se trata de mujeres de la historia hasta el siglo XV con grandes logros tras de sí y que apenas son conocidas y que no aparecen en los libros de texto o los libros de historia. Es el caso por ejemplo de Hildegarda de Bingen, médica y compositora alemana del siglo XII, cuya obra 'Libro de observaciones sobre las propiedades naturales de las cosas creadas' es un sorprendente compendio de conocimientos médicos. Describió características de animales, vegetales e incluso del funcionamiento del cuerpo humano y recogió las causas y los remedios de ciertas enfermedades.

Otra de estas mujeres es Hipatia de Alejandría, filósofa del siglo I, que estudió matemáticas, astronomía y geometría y fue introducida en la filosofía de Platón, Aristóteles y Pitágoras. Dedicó su vida a la enseñanza. Trótula de Salerno, ginecóloga italiana del siglo XII fue la primera mujer en escribir sobre temas de ginecología y obstetricia, además de tratar enfermedades como el cáncer, dolencias oculares o problemas de la piel y en su obra 'Dolencias de las Mujeres' trató sobre temas tan peligros para la época como la existencia de la infertilidad masculina, problema que hasta entonces sólo se les había atribuido a mujeres.

Estos son sólo algunos ejemplos, pero la exposición cuenta con decenas de mujeres que han sido las «grandes olvidadas de la historia, y que sin ellas hoy no tendríamos muchos logros en sanidad, medicina, economía, filosofía, escultura o literatura, entre otras». Son mujeres que revolucionaron una época y que lo hicieron siglo tras siglo.

Desde el colectivo realizan un recorrido desde los primeros tiempos hasta el siglo XV, descubriendo nombres de mujeres que «con su valor completan el legado histórico que se forjó en estos siglos». También han pretendido que toda la información «sea lo más veraz posible», aunque recalcan que en algunas es mínima «debido a su condición de mujeres, ya que algunas ni siquiera podían firmar sus trabajos con su propio nombre».

En la exposición destacan mujeres vinculadas a la iglesia y a la nobleza, ya que éstas «eran las únicas que tenían la oportunidad de escapar de su vida y tener los medios para hacerlo. Aquellas pertenecientes a las clases más desfavorecidas no tenían esa oportunidad», aseguran desde el colectivo, apuntando que todas ellas «constituyen un testimonio único de la lenta evolución del pensamiento universal hacia el reconocimiento de las capacidades de la mujer».

Charla

Para la inauguración de la exposición, además, se contó con la filósofa y ensayista Mercedes Gómez-Blesa, que ofreció una charla bajo el título 'El arte de cerrar el pico a las mujeres', en la que disertó sobre el papel de las mujeres y la lucha feminista a lo largo de la historia, recordando cómo durante años el papel de la mujer fue vinculado únicamente a su función reproductora y cómo durante una época el 'histerismo' era una dolencia psíquica de las mujeres. También apuntó cómo en determinadas épocas se introdujo la higiene en la educación de las niñas, pero no de los niños y cómo se fue construyendo una identidad femenina a través de distintos manuales médicos, apuntando que incluso «se ha culpabilizado mucho la sexualidad de la mujer como fuente del mal», recordando textos en los que se señalaba que la mujer debería vivir dedicada más a los hombres que a ella misma, y otros que apuntaban que «la matriz es el órgano más importante de la mujer».

A lo largo de los siglos también se ha señalado a la «pasividad innata de la mujer», por lo que según algunos expertos «solo es musa, no actúa». De hecho, apuntó que algunas, en sus escritos, ponían el apellido del marido o utilizaban seudónimos debido a la «dudosa fama de las literatas». Señaló que hoy las mujeres «seguimos siendo excluidas y nuestras niñas carecen de ejemplos femeninos», lo que le animó a escribir 'Modernas y vanguardistas', un ensayo que pone en valor el trabajo de las mujeres que contribuyeron a la modernización del país entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX.

Gómez-Blesa también realizó un pequeño resumen de su trabajo, centrado en el período conocido como la Edad de Plata, y el debate que se abrió en esa época sobre el nuevo papel «que debía desempeñar la mujer en la España inédita que se estaba fraguando, debate que puso en entredicho el modelo tradicional femenino» que atribuía a la mujer el papel de cuidar de la casa y los hijos.

A su juicio, la «nueva España que fructificó en la II República, es también gracias al modelo inédito de feminidad que comienzan a desempeñar las modernas y vanguardistas», quienes protagonizaron un doble despertar, por un lado el del nuevo marco político, que es la democracia, consiguiendo nuevas libertades, como el derecho al voto, y por otro el «de una nueva identidad femenina» en el que las mujeres buscaban un cambio social más profundo «asociado a una modificación de la mentalidad de un pueblo que no quería reconocer a la mujer como un ser moralmente autónomo».