«Cualquiera se cree fotógrafo»

Jorge Otero, con algunas de las obras que expone en el Palacio de Quintanar. /Óscar Costa
Jorge Otero, con algunas de las obras que expone en el Palacio de Quintanar. / Óscar Costa

Jorge Otero presenta en el Palacio de Quintanar la exposición ‘Escenografías indefinidas'

EVA ESTEBANSegovia

La fotografía nunca había sido su pasión. La primera vez que Jorge Otero (Segovia, 1976), fotógrafo y profesor en la Escuela de Arte y Superior CRBC de Ávila, se acercó al «maravilloso mundo» de la fotografía «no me gustaba nada». Poco a poco fue sumergiéndose en la fotografía de paisajes e incluso llegó a crear su propio proceso fotográfico, conocido como ‘Lumboxing’. Cada vez está más cotizado entre profesionales internacionales, pero a Jorge Otero le toca jugar por primera vez en casa. Hasta el próximo 22 de abril, el Palacio de Quintanar acoge su exposición ‘Escenografías Indefinidas’ sobre fotografías con enfoques y desenfoques y con una característica fundamental: no aparece la figura humana. «Sentí la necesidad de compartirlo con la gente, de mostrar el trabajo que llevaba haciendo tanto tiempo», asegura el autor.

–Hace años creó un proceso fotográfico conocido como ‘Lumboxing’. ¿En qué consiste?

–Combina procesos analógicos y digitales, y se caracteriza por unas imágenes fascinantes con enfoques y desenfoques, no controlados, que muestran u ocultan elementos al azar dejando espacio a la imaginación del espectador. Es un proceso que me permite investigar bastante sobre los procesos fotográficos. Una de las principales cualidades y características del Lumboxing es que al papel lo cargas a la luz, lo que te permite ahorrarte muchas fases del proceso. De esta manera, también se suprime el cuarto oscuro. Es un mundo completamente diferente. Además, está teniendo bastante difusión entre fotógrafos de países como Alemania, Canadá, Australia o Inglaterra, y yo encantado. Es un lujo.

–¿Por qué cree que esa técnica está teniendo tanta difusión y aceptación?

–Por un motivo muy sencillo. La gente se está cansando de la fotografía digital. Estamos ante un proceso de desdigitalización, y a la gente le puede costar aceptarlo. En mi opinión, el Lumboxing está teniendo tanta aceptación por su simpleza y pureza. Es un proceso muy limpio y respetuoso con el medio ambiente, y en los tiempos que corren eso se tiene mucho en cuenta.

–¿Por qué se caracteriza su fotografía?

–La característica fundamental es que no aparecen nunca figuras humanas. Tiene un enfoque aleatorio, busco más capturar la atmósfera que la forma. El hecho de que no aparezca gente, el paisaje es el protagonista principal. De ahí viene el nombre de mi exposición, ‘Escenografías Indefinidas’; son fotografías de larga exposición con enfoques y desenfoques. Es diferente a todo lo que se ha visto antes.

–Y la temática de la exposición, ¿cuál es?

–Son fotografías de paisajes que tengo en mi entorno habitual. De las dieciocho fotografías que componen la exposición, ninguna está hecha más allá de un perímetro de tres kilómetros a la redonda de mi lugar de trabajo, mi casa, mi barrio...

–¿Cómo y cuándo empezó su andadura en la fotografía?

–Hace aproximadamente 15 años. Caí un poco de casualidad, y con los años me he dado cuenta que es un mundo maravilloso. La fotografía no me llamaba nada la atención, no me gustaba nada, pero mientras estaba estudiando en la Escuela de Arte de Ávila, tenía una asignatura obligatoria sobre ella, y ya por la fuerza le fui cogiendo cariño hasta que al final me acabó encantando.

–¿Ha visto algo últimamente que merezca la pena ser fotografiado?

–La verdad es que no. Es algo que no busco. No voy a un sitio específico a decir: ‘hoy voy a fotografiar esto’, sino que mi fotografía surge de la espontaneidad, en el momento. Hago fotografías con lo que me voy encontrando.

–¿Se puede vivir de la fotografía?

–Por supuesto que se puede, siempre y cuando perdure la calidad y los profesionales que les apasiona la fotografía. No obstante, en la fotografía artística es más difícil hacerse hueco. Estoy hablando un poco viéndolo desde fuera, porque yo no vivo de la fotografía de autor, sino que lo compagino con la docencia.

–¿Qué opina del intrusismo dentro del sector?

–Lo hay en todos los sectores, solo que en unos está mejor visto que en otros. En el nuestro genera cierto perjuicio, sobre todo entre la gente que está empezando. Hay muchas imágenes, pero no no tienen calidad. Cualquiera se cree fotógrafo, y eso deriva en fotografías muy frías.

– ¿En qué proyectos está inmerso en la actualidad?

–Lo más importante en lo que estoy trabajando ahora mismo es en esta exposición. Sentí la necesidad de compartirlo con la gente, de mostrar el trabajo que llevaba haciendo tanto tiempo. Uno de los proyectos que tengo en mente para un futuro próximo es el hecho de hacer fotografías de mayor formato, de un metro o metro y medio para poder apreciar mejor las ampliaciones.

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