El consumo de agua entre los habitantes de Segovia supera en un 70% la media nacional
La dotación asignada a cada residente en los diferentes municipios de la provincia asciende a un promedio de 450 litros al día
El agua es un recurso natural cada vez más preciado en Segovia. La sucesión de episodios de sequía, así como la contaminación que afecta a ... algunos acuíferos, son factores que cada vez revisten una mayor preocupación para los ayuntamientos. El volumen asignado a cada habitante de la provincia supera en un 70% el promedio nacional, de acuerdo con el análisis de las redes de suministro de los municipios. Es un dato muy superior que puede atribuirse a la existencia de población flotante, la presencia de empresas que también requieren abastecimiento o los problemas de fugas y filtraciones que están presentes en las infraestructuras de distribución de algunos pueblos.
La dotación media que precisan los vecinos que están censados en la provincia para desarrollar sus labores cotidianas es de unos 450 litros por persona al día. Es un valor que hace referencia al volumen total de agua disponible potabilizada, sin hacer distinciones de usos -residenciales, económicos o municipales- ni tener en cuenta las pérdidas. La cifra guarda amplias distancias con el promedio de consumo registrado a escala nacional, que ronda los 269 litros, según la última encuesta elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que se remonta a 2022. Es un umbral superado por el conjunto regional, ya que la asignación que se realiza a cada empadronado es de 311 litros diarios, aunque tan solo la mitad es la cantidad que llega a los hogares. Otros territorios rebasan con creces la barrera de los 400, como son Aragón, Cantabria o La Rioja.
El análisis de las características de abastecimiento que publica el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), dependiente del Ministerio de Sanidad, permite conocer las necesidades que tiene cada comunidad autónoma y municipio en relación al suministro de agua potable al cabo del año, así como los metros cúbicos que facturan y la cantidad final que se refleja en recibos que trasladan a los vecinos. También visibiliza las dificultades que entraña la provisión de agua de calidad en los hogares, ya que multitud de consistorios tienen que hacer frente a la instalación, reparación o mantenimiento de cientos de kilómetros de tuberías, pozos, bombas y otras instalaciones.
No es lo mismo un término municipal que tiene un solo núcleo que otro que tiene que garantizar el abastecimiento en diversas localidades dependientes. Ejemplo de ello es Santa María la Real de Nieva, que gestiona a su vez una más de una docena de redes de distribución, como son Jemenuño, Aragoneses, Balisa y otra para el suministro especial, Hoyuelos, Laguna Rodrigo, Miguel Ibáñez, Ochando, Paradinas, Pascuales, Pinilla Ambroz, Santovenia, Tabladillo o Villoslada. Una situación parecida presentan Sepúlveda, Ayllón, Cuéllar o Segovia. En esta última hay instalaciones diferenciadas para cada barrio incorporado, el centro penitenciario, la zona alta y baja de la ciudad, además de Nueva Segovia.
La complejidad de la distribución es menor en aquellos pueblos que tienen una extensión territorial acotada en comparación con los que cuentan con grandes urbanizaciones en sus alrededores, lo que obliga en muchas ocasiones a ampliar las acometidas necesarias para facilitar la llegada de agua a las viviendas, lo que sucede en Encinillas, Ituero y Lama o Marugán. También hay que tener en cuenta los cambios de dotación que urgen aquellos lugares que conviven con sucesivos repuntes de población flotante por la llegada de segundos residentes o turistas, que se ven obligados a afinar los cálculos para adaptarse a las necesidades, como es el caso de El Espinar, el Real Sitio de San Ildefonso o la propia capital.
Nivel de demanda
La demanda de agua experimenta grandes fluctuaciones según el punto del territorio. Por un lado, se dispara en el caso de aquellos núcleos que cuentan con grandes fábricas, actividad de regadío, amplios parques y jardines o un censo numeroso de piscinas en sus términos, mientras que disminuye en gran medida en el caso de pequeñas localidades del medio rural o los barrios con menor número de residentes de la ciudad. Las redes de suministro que cuentan con mayor volumen asignado en Segovia son las que pertenecen al polígono industrial Nicomedes García, en Valverde del Majano; y a Dehesa de Cuéllar, en pleno corazón de la comarca agrícola de El Carracillo. La dotación en estos casos, que es el concepto que hace referencia al volumen consumido por habitante y día, se eleva a 5.300 y 4.100 litros, respectivamente.
5.300 dotación
de agua por habitante y día que está asignada al polígono industrial Nicomedes García, en Valverde del Majano.
Así lo confirma el SINAC, que se basa en la relación de volumen de agua distribuida y la población censada abastecida por la red para elaborar estos cálculos. Muy cerca de estas cifras se encuentran los polígonos de Hontoria, el Acueducto y el Cerro, así como Ortigosa del Monte, donde desarrolla su actividad una empresa embotelladora. Las redes de estos espacios calculan un consumo que va desde los 800 hasta los 1.500 litros de agua por habitante y día. En el mismo rango se encuentran Madrona, Fuentemilanos, Peñas del Erizo o El Espinar.
Si se tiene en cuenta el promedio de dotación de agua potable de los municipios de más de 5.000 empadronados, donde las necesidades se multiplican, sobresale el término de Cuéllar con cerca de 730 litros por vecino, aunque la red de suministro que opera en la villa rebaja el dato, al anotar 260. Está seguida de El Espinar y Segovia, que comparten unos valores de cerca de 540 litros. A la cola se sitúan Palazuelos de Eresma, con 458; y el Real Sitio de San Ildefonso, con 232.
Según los barrios
No obstante, hay grandes diferencias según los barrios, pues mientras la dotación se dispara en el núcleo principal espinariego -con un volumen de 820 litros-, este se desploma en la red de Boca del Asno, con 70; o el distrito de Nueva Segovia, donde cada uno de los 5.000 residentes apenas consumen un centenar de litros. La zona con mayor altitud de la ciudad, que se abastece del embalse de Puente Alta a través del Rancho El Feo, presenta unos valores idénticos a los de la parte baja, cuyo agua proviene del Pontón Alto: alrededor de 285 litros por persona y día.
En el resto de comarcas, los pueblos que más agua consumen se exceden en hasta 700 litros en comparación con los que menos. A la cola del ranking se encuentran Nava de la Asunción, Aguilafuente, Boceguillas o Turégano, que no alcanzan los 200, mientras que a la cabezaestán Ortigosa del Monte, La Losa, Bernardos y Marugán, que sobrepasan con creces los 600 litros por habitante. Un aspecto destacable es que el municipio más pequeño, Ventosilla y Tejadilla, cuenta con tres redes de distribución distintas para abastecer los núcleos en los que viven sus 16 empadronados. La dotación media es de unos 250 litros diarios, lo que se traduce en 25 metros cúbicos al cabo del mes.
0,01 euros
es el precio estimado por cada litro de agua consumido en el conjunto de la provincia, según el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC).
La brecha del consumo también es económica, pues mientras que el millar de litros cuesta 1,46 euros en Los Ángeles de San Rafael, lo que supone un desembolso de 22.000 euros al año según el consumo; desciende hasta los 34 céntimos en Palazuelos de Eresma, por lo que, con una cifra de población parecida, costear el mismo servicio apenas supone el abono de 5.000 euros anuales. En Cuéllar, el precio del metro cúbico de agua es de 40 céntimos; en Nava de la Asunción, se dispara a 68; mientras que Cantimpalos o el Real Sitio de San Ildefonso rozan los 75, de acuerdo con el SINAC. Estas variaciones responden a la necesidad de costear el mantenimiento de la infraestructura de abastecimiento, mientras que en muchos casos el encarecimiento se debe a la necesidad de realizar múltiples tratamientos para garantizar la potabilización.
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