«Conozco a muchas personas que han superado el cáncer, no hay que perder la esperanza»

Conchi Martín, durante los actos celebrados ayer por la Asociación contra el Cáncer. /Antonio Tanarro
Conchi Martín, durante los actos celebrados ayer por la Asociación contra el Cáncer. / Antonio Tanarro

A Conchi Martín le extirparon el año pasado un riñón, su hija murió con 30 años y su marido ha superado dos operaciones y vive sin estómago

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Por desgracia, Conchi Martín ha visto ya muchas veces la verdadera cara del cáncer. Su hija murió con 30 años; su marido ha superado dos operaciones y vive sin estómago, y a ella le extirparon el año pasado un riñón que se encontraba invadido. Ahora colabora con la Asociación Española Contra el Cáncer. Dice que la esperanza es lo último que debemos perder.

–Su hija murió muy joven.

–Sí, murió de leucemia. Iba a cumplir 31 años. Fue lo peor de todo. Año y medio después, más o menos, mi marido empezó a encontrarse mal. Lo achacamos al disgusto, pero perdía peso y color y fuimos al médico. Le detectaron un tumor en el estómago. Lo operaron y le extirparon tres partes del estómago. A los cinco años, se le reprodujo y hubo que volver a operarlo. Vive sin estómago, pero vive.

–Y luego, usted.

–Sí, y luego yo. Empecé con anemia. Me quitaron un pólipo en el estómago –bueno al parecer–, pero la anemia continuaba. En una exploración del abdomen dieron con ello: tenía un riñón invadido, aunque, curiosamente, no me había dado guerra. El pasado mes de noviembre me quitaron el riñón. No he recibido quimioterapia. En la última revisión me han dicho que todo va bien.

–Se le ve fuerte...

–Bueno, lo peor, ya le digo, fue lo de mi hija. Lo que ya no tiene remedio... En diciembre hubiera cumplido 40 años, los mismos que la Constitución, pues nació el 6 de diciembre de 1978.

–¿Tiene más hijos?

–Dos más.

–Y acudió a la Asociación Española Contra el Cáncer a pedir ayuda.

–Sí, sobre todo psicológica. De cuando en cuando voy para que me echen una mano. En cuanto a la asociación, procuro ayudar en lo que puedo. Hacemos manualidades que luego vendemos en el rastrillo, hay personas que se encargan de ir con los enfermos cuando no tienen a nadie... Yo colaboro en todo lo que puedo.

–La asociación es necesaria, hace mucha falta.

–Mucha, mucha. Porque ahí está, para lo que quieras. Hasta que no perdemos la salud no nos damos cuenta de lo que tenemos... Pero la enfermedad llega y hay que afrontarla. Y le puede ocurrir a cualquiera. Ahora se están conociendo casos de gente muy joven... Hay más casos, pero también se curan más personas. Conozco mucha gente que ha salido. Por lo tanto, no hay que perder la esperanza. Aunque ya no haya remedio para muchas personas, albergo la esperanza de que esto acabe algún día. Como ve, tengo el cáncer muy cerca. Mi hermano también murió de ello... ¿Componente genético? Puede ser... Yo nunca he fumado, ni he bebido, y lo del riñón no podía ni imaginármelo.

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