«Hay compañías eléctricas desconocidas que son más baratas y más limpias»

María Teresa Gael atiende a una clienta en las instalaciones de la empresa Segoled. /El Norte
María Teresa Gael atiende a una clienta en las instalaciones de la empresa Segoled. / El Norte

María Teresa encontró su modo de vida en el combate diario contra el oscurantismo de la factura de la luz. Asesora a empresas e instituciones en el ahorro y la eficiencia energética

RAFAEL DE ROJASSegovia

Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, camarera y dependienta, la segoviana María Teresa Gael (32 años) dio varios giros profesionales antes de fundar su propia empresa dedicada a la asesoría energética, Segoled. «La carrera la he utilizado entre poco y nada, porque no era lo mío. Siempre he tenido un perfil laboral orientado al comercio, siempre de cara al público. era lo que quería hacer», dice.

María Teresa define su carrera laboral como la de «una superviviente». «Vengo de una familia humilde y me he ido labrando el futuro en base a la necesidad. Lo penúltimo fue trabajar en visual merchandising. Es marketing en comercio que va de cómo colocar los productos en las tiendas y cosas así. Después, un conocido que se dedicaba a esto me ofreció trabajar como comercial para una empresa eléctrica. Estuve unos meses y me di cuenta de que era un nicho bueno, pero que no me sentía cómoda con la forma de trabajarlo, de vender por vender», explica.

Comercializando contratos eléctricos es cuando se le ocurrió la idea que le llevaría a instalarse por su cuenta. «Me lancé. Empecé la casa por el tejado, porque empecé a trabajar antes de tener la empresa bien formada», señala. Era 2013 y, junto con su director comercial y de Compras, Ismael Díaz, María Teresa estaba ya segura de poderse profesionalizar en el sector, «hacernos expertos en algo de lo que la gente está acostumbrada a oír hablar pero que aún no entiende», en sus palabras.

«Busqué empresas que ya se dedicaran a ello para montar la mía. En esa búsqueda, nos asociamos con la red de asesorías de España, Italia y Portugal AE2000. Ahora Segoled es una miniempresa que usa los recursos de una más grande y da un servicio completo de eficiencia energética en el campo eléctrico. Asesoramos a empresas pequeñas y entidades públicas sobre el coste energético y las mejoras de eficiencia energética», relata.

Frente a una factura de la luz aún ininteligible y unas grandes compañías hegemónicas, la empresa de María Teresa propone un análisis personalizado de las necesidades energéticas y un veredicto sobre qué les conviene. Por el camino, Segoled no se casa con nadie: su actividad no está ligada a ninguna eléctrica, lo que les permite mirar solo por el cliente. «Trabajamos como lo hace una correduría de seguros, que llevan todos los seguros y recomiendan el más conveniente. Nosotros también llevamos todas las marcas», dice.

«Al principio hacíamos muchas cosas, vendíamos distintos productos, pero nos dimos cuenta de que era mejor quedarse solo con una parte de mercado, la que más nos pedían. Así que ahora nos encargamos de la factura eléctrica, de buscar las mejores opciones, y solo vendemos led, que es la tecnología que realmente reduce la factura -expone-. Solo vendemos eso en la web. Por ejemplo, asesoramos completamente en temas de calefacción, pero no se lo vendemos. Les guiamos en cuanto a histórico y perfil de consumo, sobre cómo orientar el gasto, sobre cuándo, por ejemplo, debería moler una harinera en función de las horas y el gasto de energía….».

Una de las claves del negocio de María Teresa es que al cliente no le suponga un sobrecoste, que logre abaratar y racionalizar su factura sin pagar más. Su modelo de ingresos no se carga en los clientes sino en las comisiones de las eléctricas. «Doy garantías de 2 a 5 años en los productos que vendo, le damos al cliente serenidad, le ofrecemos revisiones del suministro eléctrico, somos constantes en el seguimiento… No les abandonamos. Una vez que son nuestro cliente no tienen que volver a preocuparse por ello, nosotros se lo llevamos todo», aclara.

«Hay dos tipos de clientes en Segovia, los que buscan un precio mejor y los que dicen ‘a mí con Fenosa siempre me ha ido bien’. Fenosa ha sido siempre la distribuidora aquí y la gente confía en ellos y los tienen metidos en las entrañas. En cambio, el medio ambiente a la gente le importa un pepino. Es muy contradictorio, porque luego se recicla mucho, pero creo que lo que pasa es que hay mucho desconocimiento de cómo se produce la energía y eso se mezcla con el poco ecologismo que tenemos. Lo vemos como algo que no es tangible, que nos suena muy lejano. Nosotros metemos dos folios sobre emisiones de CO2 en los estudios de consumo energético y la gente se los salta. Ya está empezando a cambiar, a algunas empresas como a los hoteles ya les interesa más declara».

«Siempre he tenido un perfil laboral orientado al comercio, siempre de cara al público»

Los comienzos no fueron fáciles para Segoled. «Al principio se ve negro, en Segovia solo funciona el boca a boca. Empezamos con cero clientes, yendo a visitar a un bar, a un pequeño comercio… y un cliente nos traía a otro. Pero hace 3 años estaba trabajando a destajo de forma gratuita para empresas y ayuntamientos. Al principio no vi respuesta, pero gané su confianza y no me arrepiento para nada», opina. «En Segovia lo principal y más difícil es ganarse la confianza del cliente, pero luego son para toda la vida, son fieles. Para mí la base de un buen emprendedor es la fidelización de los clientes. Lo que hay que hacer es demostrarlo, aquí hablar vale de poco», explica María Teresa

«Tengo un cliente de un hotel muy conocido de Segovia que en un primer momento me mandó a freír monas, que no quería nada y que decía que éramos todos unos ladrones. Le insistí mucho en que era de Segovia, que el teléfono que le daba era mi teléfono personal, que no lo iba a cambiar… Mi compañero insistió en volver, porque yo ya no quería. Volvimos varias veces y por fin me dio una factura. Volví con un informe de eficiencia energética, le di los precios y le expliqué cuánto se podía ahorrar. A partir de entonces, me pasa sus suministros y también sus problemas, me compra absolutamente todo y ya no pregunta nada. Me dice que quiere tres bombillas y tengo que adivinar cuáles son, hasta nos ha cedido la firma para comprar», señala.

La empresa no se casa con nadie, su actividad no está ligada a ninguna eléctrica

María Teresa cuenta que existen muchas comercializadoras de electricidad pequeñas que nadie conoce a pesar de que «son más baratas y más limpias». «Nosotros intentamos visibilizar a las compañías con energías verdes, que además no te cobran un plus porque no hay de dónde sacar. Todos podríamos trabajar con eléctricas pequeñas, pero no lo hacemos por cuestión de publicidad, solo te vienen a la mente las cinco grandes. A las otras, las buscas en Google y, las encuentras en la segunda página como poco. Y lo curioso es que hace falta muchísimo dinero para montar una comercializadora», explica.

María Teresa achaca parte de las continuas subidas de la luz a los impuestos. «Más del 60% de la factura son impuestos, estamos financiando el estado con la luz. Pero también, es una de las cosas con las que más se especula, uno de los mercados menos transparentes que existe. Por eso hay que buscar lo más económico, pero también lo más ético. Las grandes compañías juegan con el desconocimiento del cliente. El mercado se liberalizó en 2008 y es cuando se pusieron a jugar con los precios. Es un mercado emergente que aún no está bien regulado por el Estado y que no cuenta con mucha gente bien formada. Por eso, tratamos de informar y formar a la gente que trabaja con nosotros sobre lo que pone en su factura», dice.

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