El club de alterne Punto Cero de Segovia cuelga el cartel de 'se vende'

Cartel colgado en la verja de entrada al club Punto Cero, que en la actualidad está cerrado. /Antonio de Torre
Cartel colgado en la verja de entrada al club Punto Cero, que en la actualidad está cerrado. / Antonio de Torre

El chalé y otras dos viviendas más de la finca de 4.000 metros cuadrados se traspasan por medio millón de euros

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La propiedad, que no la última gerencia, del club de alterne Punto Cero, ha colgado el cartel de 'se vende'. Una pancarta sujeta a la verja anuncia el traspaso de manos del que ha sido uno de los burdeles más conocidos de Segovia. El establecimiento, situado en La Lastrilla, acumula un historial de cierres, antecedentes conflictivos de reyertas y agresiones y operaciones contra redes de prostitución, como la que hace trece años sirvió para desarticular una trama de proxenetas que explotaban sexualmente a chicas brasileñas. Aquel operativo supuso la detención de veintinueve personas.

Más información

De momento, el club pone punto y final a ese pasado, aunque su futuro está por escribirse. Todo depende del uso que quieran darles los nuevos propietarios, ya que el establecimiento conserva la licencia de actividad como club. Hace un par de meses que las puertas del Punto Cero se cerraron para encontrar un nuevo dueño y quién sabe si para dotarlo de una nueva función.

El chalé en el que se hallan las instalaciones utilizadas como burdel es uno de los tres que forman parte del complejo en venta. La superficie total de la parcela es de 4.000 metros cuadrados. El motivo de bajar la persiana y echar el candado al negocio es que el dueño ha alcanzado una edad y ha tomado la decisión de deshacerse de esta propiedad que venía arrendando a otras personas para su gestión y explotación.

El precio

Fuentes cercanas niegan que el cierre y el traspaso tengan que ver con la operación policial desarrollada el pasado marzo que provocó la caída de una banda criminal organizada de trata de mujeres procedentes de Colombia y Venezuela. El burdel de La Lastrilla, junto al de Garcillán, estuvieron de nuevo en punto de mira de la lucha policial contra la prostitución en la provincia.

Los potenciales compradores tendrán que disponer de medio millón de euros si quieren hacerse con esta finca y los tres chalés incluidos.