La ciudad rebasa 25 días al año el límite de ozono permitido por la norma europea

Vehículos transitan por el inicio de Vía Roma, ayer, en un día típico de verano. /Antonio Tanarro
Vehículos transitan por el inicio de Vía Roma, ayer, en un día típico de verano. / Antonio Tanarro

Ecologistas en Acción advierte de los problemas de la calidad del aire, sobre todo por la contaminación que proviene de Madrid

CLAUDIA CARRASCALSegovia

El verano comenzó en Segovia con la primera alerta por elevados índices de ozono troposférico y la semana del 9 al 15 de julio tuvo lugar el segundo pico en lo que va de la época estival, la que concentra un mayor riesgo de contaminación atmosférica junto a la primavera. De hecho, el portavoz de calidad del aire de Ecologistas en Acción, Miguel Ángel Ceballos, advierte de que pasado jueves se alcanzaron los 139 microgramos por metro cúbico, 39 microgramos por encima límite de concentración recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), situado en 100, y 19 microgramos más que lo que estipulan las legislaciones europea y española, que se encuentra en 120 por metro cúbico.

Asimismo, explica que del 10 al 14 de julio todos los días se superó el límite de los 120 microgramos, excepto el miércoles, cuando se quedó justo en la frontera marcada por la legislación. Otro miércoles, esta vez el 20 de junio, comenzó la primera subida de la temporada estival con un rango de 121 microgramos por metro cúbico, aunque el pico más destacado se detectó el jueves 26 de junio con un índice de 136 microgramos por metro cúbico.

Además, entre las jornadas del 21 y 29 de junio se superaron un total de seis días los límites. Todos rebasaron las recomendaciones de la OMS, algo que este 2018 ya había ocurrido antes en mayo. En lo que va de semana han bajado las concentraciones de ozono, aunque Ceballos no descarta nuevos repuntes.

En Segovia existe una estación medidora de la calidad del aire en la zona norte. Cada hora emite los datos sobre la composición del aire, entre ellos la concentración de ozono, que permite determinar la media diaria mediante los datos arrojados durante las ocho horas centrales del día. En la actualidad, en al menos 25 días al año, la capital incumple las normas europea y española, y en más de cien jornadas se supera la recomendación de la OMS, es decir, uno de cada dos días entre el 21 de marzo y el 21 de septiembre.

Esta estación es, junto con una en Valladolid, una de las más conflictivas de la región ya que emite los índices más altos de ozono y durante tres años ha superado los límites legales, confirma.

La primavera y el verano son las estaciones de mayor riesgo debido a la radiación solar. No obstante, el caso de Segovia es, en su opinión, muy particular. No es una ciudad que cuente con una destacada concentración de industrias, tampoco con un tráfico masivo por el casco urbano, que suelen ser dos de los mayores motivos de las altas concentraciones de ozono.

Por eso, estos niveles tan relevantes se deben, según indica, a los compuestos orgánicos volátiles, muy presentes en los pinares de la provincia; pero, sobre todo, a las nubes de gases que se desplazan desde Madrid atravesando la sierra de Guadarrama. Esta teoría no está demostrada; sin embargo, Miguel Ángel Ceballos explica que la correlación existente es muy clara y siempre que en el área metropolitana del norte de Madrid las concentraciones son muy elevadas, en Segovia también se superan los límites, advierte el portavoz ecologista.

Ante esta situación, pide a las administraciones que informen a la ciudadanía sobre la calidad del aire; en especial, después de tres días consecutivos en los que se superen los niveles legales. «Ni Ayuntamiento de Segovia, ni Diputación, ni Junta de Castilla y León han emitido advertencias a la población a pesar de los riesgos que puede generar el ozono sobre su salud», lamenta.

En cuanto a posibles medidas estructurales que podría adoptar el Consistorio, asegura que tendrían un margen de efectividad más estrecho que en otras ciudades como Valladolid, dónde la restricción del tráfico en el centro contribuye de forma importante a bajar los niveles de ozono. Sin embargo, reitera que durante los momentos más críticos es necesario limitar el tráfico en las áreas centrales de la ciudad y fomentar el transporte público.

Asimismo, insta a la Junta a que contacte con los responsables de la Comunidad de Madrid para exigirles medidas inmediatas que incluyan no solo a los habitantes de capital sino también a los tres millones de habitantes de la sierra de Guadarrama que generan cientos de miles de desplazamientos. «El primer objetivo es evitar que la contaminación de Madrid se extienda a Castilla la Mancha, Extremadura o Castilla y León», insiste. A su juicio, este sería el único mecanismo para revertir una situación que lleva produciéndose desde 2013 y que cada año genera un riesgo mayor.

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