La ciudad despide con el título de Segovianos Honorarios a dos nuevas promociones de artilleros

Los alumnos, con los títulos de 'Segovianos Honorarios'. /Óscar Costa
Los alumnos, con los títulos de 'Segovianos Honorarios'. / Óscar Costa

La alcaldesa y el director de la Academia destacan los lazos históricos entre Segovia y el arma de Artillería

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

La Unidad de Alumnos de la Academia de Artillería de Segovia ha formado este viernes en el Patio de Orden del acuartelamiento de San Francisco para despedir a los alféreces alumnos de la 307ª promoción de la Enseñanza Militar para acceso a la Escala de Oficiales y a los sargentos alumnos de la XLIV promoción de la Enseñanza Militar para acceso a la Escala de Suboficiales, que próximamente van a recibir sus despachos en Zaragoza y Talarn (Lérida), respectivamente.

El acto, presidido por el coronel director de la Academia de Artillería de Segovia, José María Martínez Ferrer, ha servido para despedir el curso 2018-2019, pero también para escenificar el hermanamiento entre la ciudad de Segovia y el arma de Artillería. La alcaldesa de Segovia en funciones, Clara Luquero, y varios miembros de la corporación municipal entregaron a los nuevos artilleros los títulos de 'Segoviano honorario', distinción que el Ayuntamiento les concede desde hace setenta años.

Tras la lectura de la orden, se procedió a la entrega de premios. El primero, Premio Comandante Huelin, recayó en el brigada De Lucas. El galardón, que honra la memoria del comandante Huelin, profesor del centro, fallecido hace cincuenta años en un accidente de helicóptero, distingue al profesor de la Academia que haya destacado durante el curso por sus valores morales, militares, técnicos y docentes.

Acto seguido, se procedió a la entrega de los premios Compañerismo al alférez alumno Peñas y al sargento alumno Martínez Díaz, distinguidos por sus compañeros durante su estancia en el centro. El presidente de la Asociación Conde de Gazola, teniente general Antonio de la Corte, entregó sendos galardones. Por su parte, el alférez alumno Sellés recibió el sable que todos los años entrega el Ayuntamiento de Niebla (Huelva), ciudad en la que, según las referencias históricas, se usó la pólvora por primera vez en la península, allá por el siglo XIII. La alcaldesa de Niebla, Laura Pichardo, fue la encargada de entregar la simbólica pieza.

Los alumnos pasaron a recoger los certificados de fin de curso y los títulos de 'Segoviano honorario' de manos de la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, y los concejales Paloma Maroto, Marisa Delgado, Jesús García Zamora, Azucena Suárez y Marian Rueda. También entregó la alcaldesa los premios a los alumnos que mejor calificación han obtenido en el curso, el alférez alumno Sellés, la sargento alumno Aida Pombo y el sargento alumno Boria.

Hermanamiento

En sus discursos, tanto la alcaldesa de Segovia como el director de la Academia de Artillería destacaron el valor de los lazos que unen a la ciudad con el arma. «Para esta ciudad de larga historia, como proclama nuestro Acueducto, el establecimiento de esta Academia es un hito inolvidable. Ese día de mayo de 1764 en que de la mano del conde de Gazola los primeros artilleros, acompañados de sus libros y sus instrumentos científicos, se asentaron en el Alcázar, sigue siendo una de las fechas más luminosas de la historia de esta ciudad. Fue el rey ilustrado Carlos III quien, en nombre de la razón y el conocimiento, pensó en Segovia como el lugarr idóneo para albergar el Real Colegio de Artillería, la academia militar y científica más rigurosa, ilustrada y culta de la época. Desde entonces, nuestras historias, la de la ciudad y la de la Academia, se entrelazan y son inseparables. Segovia proporcionó a la Academia un sustrato cultural e intelectual de siglos y un protagonismo en la historia difícilmente igualable; a cambio, la academia entregó a Segovia el prestigio de su cuerpo de Artillería y el altísimo nivel técnico e intelectual de sus estudios».

Por su parte, el coronel Martínez Ferrer subrayó la importancia que la ciudada tiene para la Artillería: «Desde hace doscientos cincuenta y cinco años, decir Artillería ha sido decir Segovia, y los artilleros, allá donde estemos sirviendo, siempre hemos tenido un lugar especial en nuestro corazón para esta entrañable y hermosa ciudad». El director del centro tuvo palabras de aliento para los nuevos oficiales y suboficiales. A los primeros les recordó que la formación no ha terminado, «y en realidad no finaliza nunca, pues deberá ser continua a lo largo de vuestra carrera; las publicaciones, los procedimientos y los sistemas de armas que habéis estudiado serán sustituidos por otros nuevos que deberéis dominar. Así, pues, conservad el hábito de estudio y la inquietud intelectual, pero sobre todo afianzad la vocación de servicio y la disciplina como motores de la laboriosidad, la entrega y la brillantez intelectual que han distinguido a los oficiales de Artillería durante doscientos cincuenta y cinco años».

El acto castrense concluyó con la despedida del estandarte de la Academia de Artillería, el homenaje a los caídos por España, el canto del himno artillero y el desfile de la formación ante la autoridad militar.