La Catedral que se alejó del Alcázar

En primer término, un folleto de la Catedral, que se levanta al fondo. /Antonio Tanarro
En primer término, un folleto de la Catedral, que se levanta al fondo. / Antonio Tanarro

El Cabildo celebra el 461 aniversario de la primera misa en el actual templo mayor

El Norte
EL NORTESegovia

El Cabildo Catedralicio de Segovia celebra hoy el 461 aniversario del traslado del Santísimo y la primera eucaristía en la Catedral, que tuvo lugar en el 1558 y que coincide con la solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Habrá dos misas, a las 11:00 horas y a las 12:30 horas, en la Capilla Mayor. Durante esta jornada festiva, la Catedral abrirá al turismo de 13:30 hasta a 21:30 horas. Asimismo, se mantienen las visitas guiadas a la torre del templo mayor con tres horarios por la mañana y tres por tarde: 10:30, 12:00, 13:30, 16:30, 18:00 y 19:30 horas. También se mantiene la visita guiada 'En verano conoce tu Catedral', que tiene lugar de lunes a viernes, a las 19:00, durante el mes de agosto.

El 15 de agosto del 1558 Segovia celebró el traslado del Santísimo y la primera eucaristía en su nuevo y anhelado templo, cuya construcción se enmarcó en un largo debate que había surgido décadas atrás sobre la necesidad de trasladar la antigua catedral de Santa María y alejarla del Alcázar de Segovia, entre otros motivos, debido al debilitamiento defensivo que suponía tener frente al castillo el templo, además de que los oficios divinos se veían alterados frecuentemente.

Enrique IV ya intentó construir una nueva catedral lejos de la fortaleza, aunque sin éxito. En esa propuesta ofreció reedificar el palacio episcopal pero el Cabildo, por aquel entonces, era reacio a abandonar el lugar, donde la catedral, oficinas y viviendas formaban un todo.

Ya en el siglo XVI, concretamente en el 1510, empezaban a surgir puntos de encuentro que facilitarían en el futuro este deseado cambio de ubicación y la construcción de una catedral que ennoblecería Segovia acorde a su influencia política, económica y religiosa durante la época. Ese mismo año, Fernando el Católico se dirigía al Consejo de Segovia exponiendo el deseo del obispo don Fadrique de Portugal y del Cabildo de que «sería bien que la iglesia mayor se mudara a la plaza desa dicha ciudad en el sitio de Santa Clara…».

Santa Clara, denominado la Nueva, era un antiguo convento que estaba situado donde hoy se levanta la cabecera de la Catedral. Una de las primeras referencias documentales sobre este convento de clarisas data del 1342 y se sabe que años más tarde, en 1399, se sometió a una ampliación gracias a la donación realizada por doña María de Luna con la compra de casas y solares conjuntos. En la ciudad de Segovia existía otro convento de clarisas, nombrado Santa Clara la Vieja, que se localizaba en la actual casa y convento de Santa Isabel.

A mediados del siglo XV, el Papa Eugenio IV ordena mediante la bula 23-VII-1440 la unificación de las clarisas en un solo convento y el lugar elegido es el monasterio de San Antonio el Real, mandado edificar por Enrique IV en 1454 como casa de recreo y, tras ello, donado en 1455 a los franciscanos, convirtiéndolo en convento bajo la advocación de San Antonio.

El traslado de las religiosas de Santa Clara la Nueva no se produjo hasta el 1488 –diez años después se mudaron las clarisas del convento de Santa Isabel–, y fue un asunto en el que la propia Isabel La Católica se involucró de forma activa. Entre otros motivos organizativos, esta mudanza se justificaba por la ubicación del convento junto a la plaza «donde oyan todos los alborotos e tumultos de los juegos y espectáculos e fiestas públicas que se hazían en esta ciudad», además de que su fábrica estaba muy deteriorada, relata el Cabildo Catedralicio.

600.000 maravedís

Tras este cambio de ubicación, el Cabildo compra en 1511 por 600.000 maravedís los terrenos que ocupaban Santa Clara la Nueva: un claustro de dos plantas con sus dependencias, casas, corrales, huertas, la iglesia y una torre. Aunque es cierto que por esa fecha esta adquisición obedecía más a una inversión para agrupar esta propiedad con las numerosas casas y fincas ajenas que ya poseía.

La idea de levantar una nueva catedral alejada del Alcázar se aceleró nueve años después con el estallido en 1520 de la Guerra de las Comunidades, que terminó con la victoria del Carlos I en 1522. En Segovia, los comuneros se atrincheraron en la antigua catedral de Santa María y en su robusto campanario, desde donde atacaban el Alcázar que era defendido, por los realistas. Tras la batalla y derrota de los comuneros, el templo sufrió daños que podrían haber sido restaurados, pero todos deseaban su asentamiento en otro lugar, aunque el Cabildo sí había expresado la posibilidad de recuperar el templo. Finalmente, la decisión se oficializó el 18 de agosto del 1523, cuando Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, escribía al obispo de Segovia, Diego de Ribera, y al Ayuntamiento: «Avemos acordado que la iglesia Cathedral desa obispalia se mude del lugar donde agora está a otra parte de la dicha çibdad».

Tras adquirir el Cabildo más casas y solares, la nueva Catedral empezó a construirse un 8 de junio del 1525 por los pies, hecho extraño, pero que se justificaba para aprovechar la iglesia del convento de Santa Clara y celebrar el culto diario. Esta iglesia se mantuvo junto al resto del complejo conventual hasta que llegó el 1558 y las obras estaban muy avanzadas, por lo que el traslado del Santísimo Sacramento desde el convento hasta el nuevo templo era deseado, además de necesario para derribarlo y proseguir con los trabajos de construcción en el crucero, cabecera y cimborrio.

Traslado del Santísimo

Al inicio de ese 1558, un año crucial para la fábrica de la Catedral, todo estaba dispuesto pero antes había que terminar el interior, adecentarlo y dotarlo de todo lo necesario para el culto. El 4 de agosto se anunció que el traslado del Santísimo sería el 15 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Asunción de Nuestra Señora.

Las celebraciones de este gran acontecimiento finalizaron el 25 de agosto con el traslado desde las ruinas de la antigua catedral de Santa María del sepulcro del infante don Pedro, de diferentes prelados, además de los restos de María del Salto. Daba comienzo la segunda campaña constructiva (1558-1577).