Los castillos de Turégano y Coca tratan de frenar su deterioro

La intervención en el castillo de Turégano, situado en lo alto de un cerro, se centra en los torreones y la espadaña./Antonio Tanarro
La intervención en el castillo de Turégano, situado en lo alto de un cerro, se centra en los torreones y la espadaña. / Antonio Tanarro

La fortaleza tureganense, cedida por el Obispado por 50 años, opta al 1,5% Cultural con un proyecto valorado en 1,6 millones de euros

CLAUDIA CARRASCAL

Siglos de batallas han hecho que la geografía española esté jalonada de castillos. En total, se calcula que hay unas 20.000 fortalezas, aunque no todas resisten igual el paso del tiempo. Dos de los castillos señeros de la provincia de Segovia, el de Turégano y el de Coca, se encuentran en obras para garantizar su supervivencia. El alcalde de Turégano. Juan Montes, tiene muy claro que el castillo, la iglesia que alberga y el entorno necesitan una reforma global e intensiva si los vecinos no quieren perder el que es su emblema y su seña de identidad patrimonial. La fortaleza está en la UCI. Solo es visitable una parte, ya que hay zonas en las que el peligro de desprendimiento es evidente.

La fortaleza de Turégano fue morada de obispos, prisión del Estado y eclesiástica y terminó condenada al abandono durante décadas, aunque mantiene su carácter imponente y su singularidad. De hecho, es el único castillo del siglo XV que se conserva intacto, sin posteriores reformas que hayan modificado los materiales, estructura o esencia. La gran reforma de este castillo, del que se desconoce la fecha exacta de construcción, se realizó precisamente en el siglo XV. Después tan solo se han realizado intervenciones puntuales y de emergencia, explica el concejal socialista de la villa, Jesús Bravo. Por ejemplo, en 1931 se ejecutaron obras para quitar los yesos del interior de la iglesia, también se actuó en 1951, en los años 70 y en 1995, cuando los alumnos de la escuela taller consolidaron la muralla. Además, en 2003 se hicieron pequeñas obras en los torreones.

Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y de origen es celtibérico, la fortaleza está en el punto de mira de la Junta de Castilla y León, que a lo largo de los dos últimos años ha tratado de salvar las zonas en riesgo y ha elaborado un listado de algunas de las patologías principales, entre ellas la carencia de impermeabilización de las cubiertas, el deterioro de la piedra caliza y de los monteros del rejuntado, los movimientos puntuales de sillares y la pérdida de elementos en coronaciones. También se ha detectado el cierre de huecos que conectaban con las salas al sur del castillo, la difícil accesibilidad y la pérdida de elementos de cierre.

En 2017 se invirtió una partida de 58.500 euros, cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) para la consolidación, reparación e impermeabilización del torreón central de la triple torre del homenaje del castillo y su adaptación para uso turístico. Las obras implicaron la demolición de la cubierta y la sustitución por otra plana en un único nivel. Además, la Junta destinó 1.500 euros de subvención directa al Ayuntamiento para el estudio y propuesta de intervención de los revestimientos murales y paramentos de la iglesia de San Miguel, en el interior del castillo-fortaleza.

A finales de agosto de este año comenzó una segunda fase de restauración, también cofinanciada con fondos europeos, y dentro de las actuaciones contempladas en el plan director del monumento. El proyecto actual incluye la limpieza, impermeabilización y consolidación de los torreones y almenado del balcón episcopal, así como de la espadaña del castillo. Todo ello con un presupuesto de 53.312 y un plazo de ejecución que permitirá concluir las obras a mediados de octubre.

Bravo explica que la intervención en las cornisas superiores no estaba prevista. Sin embargo, durante la rehabilitación se han detectado serios riesgos de desprendimiento, incluso se ha tenido que retirar con grúa una de las piedras, por lo que su consolidación será la siguiente obra urgente que haya que abordar en el castillo, aclara. Además, el Ayuntamiento prevé instalar en este monumento, que requiere 20.000 euros anuales para su conservación, unos aseos que den servicio a los miles de turistas que lo visitan cada año. La Junta ha autorizado un sistema de inodoros químicos que se ha comprobado que no resultan eficaces para este espacio, por lo que ahora el Consistorio espera que otorgue el visto bueno a la ejecución de un sistema de desagüe que conecte con la red municipal y que requeriría ampliar 150 metros de tuberías. El pleno ha aprobado una partida de 9.000 euros para esta obra.

Ayudas

Pero estas intervenciones de emergencia no son suficientes para paliar décadas de abandono de esta casa-fuerte de los obispos segovianos señores de la villa, quienes ensancharon la primitiva capilla de San Miguel del siglo XII a costa del patio de armas de la fortaleza, lo que le otorgó al castillo su fisionomía actual. Por eso, el Consistorio dirigido por Juan Montes ha puesto todas sus esperanzas en la convocatoria de ayudas para financiar trabajos de conservación o enriquecimiento de bienes inmuebles del Patrimonio Histórico Español, dentro del programa 1,5% Cultural del Ministerio de Fomento.Unas ayudas a las que hasta la fecha no podía optar el Ayuntamiento porque en el convenio de cesión del obispo –titular del castillo– no se incluía la iglesia y el periodo era de 30 años. El 1 de febrero de 2017 se logró que la cesión fuera por 50 años y que se contemplara el conjunto monumental al completo. La corporación confía en que resolución ministerial se conozca entre los meses de octubre y noviembre y que incluya la reforma integral del castillo, excepto la cerca exterior, con el fin de consolidar su impulso turístico y la conservación de un emblema único en el país. El coste total del proyecto integral supone una partida superior a 1,6 millones de euros y recoge la impermeabilización de las dos grandes terrazas, que se corresponden a salones del castillo, así como de los torreones laterales, adarves y cubos. También sería necesario restaurar y recolocar las piedras originales desprendidas de las almenas y otros puntos del monumento.

Esta intervención permitiría la visita en su práctica totalidad, ya que en estos momentos solo se puede recorrer en torno al 70%. En el recorrido estarían incluidas las dos terrazas, que actualmente permanecen cerradas al público por problemas de seguridad, al igual que las naves laterales de la iglesia y un paseo a lo largo de toda la muralla. Además, se establecería un centro de recepción de visitantes para gestionar y proporcionar una información más completa a los turistas. Las obras durarían algo más de un año debido a su complejidad, aunque todavía no se ha decidido si si se optaría por cerrar la fortaleza al público o si permanecería abierta, al menos parcialmente durante los fines de semana.

Accesos a la iglesia

Otro de los objetivos del ambicios proyecto es facilitar los accesos a la iglesia. En la actualidad, es complicado que puedan entrar al templo las personas con movilidad reducida por las dificultades del trazado. No obstante, los responsables municipales son conscientes, según Bravo, de que no se va a poder garantizar la accesibilidad en todo el castillo porque requería obras importantes, modificaciones de estructura y se desvirtuaría la fisionomía. Unos 15.000 visitantes pasan cada año por esta fortaleza, por lo que tanto las obras de restauración como el estudio de su origen persiguen seguir fomentando la vertiente turística del monumento. En la actualidad, sus usos son limitados, y aunque se llevan a cabo algunas exposiciones, representaciones teatrales o conciertos, tan solo es aprovechable para estas actividades la iglesia románica de San Miguel.

Las obras en el castillo de Coca consisten en la rehabilitación de la torre suroeste de la fortaleza.
Las obras en el castillo de Coca consisten en la rehabilitación de la torre suroeste de la fortaleza. / Eva Esteban

Ejemplo de gótico-mudéjar

La provincia cuenta también con una de las mejores muestras del gótico-mudéjar español: el castillo de Coca. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con categoría de monumento en 1931, fue construido a partir de 1453. El interior de la fortaleza sufrió graves destrozos durante el siglo XIX y en 1828, siendo propiedad del duque de Berwik y Alba, se vendió pieza a pieza el patio de mármol. En 1954 la Casa de Alba donó al Estado esta propiedad y tras la restauración del monumento, con una partida del equivalente a los 800.000 euros, entró en funcionamiento en 1958 la escuela de Capataces Forestales.

Ahora, la Junta prevé una nueva intervención en la torre sureste de la barrera del castillo con una inversión de más de 74.100 euros. Con ella se levantará el pavimento existente en cubierta y se recolocará de canto rodado con capa impermeabilizante inferior para evitar filtraciones. Además, incluye la limpieza, picado, retacado y rejuntado de paramentos en bóvedas y escalones que dan acceso a las salas de la torre. También se recuperará el dibujo existente en el pavimento, así como los bordes y remates de pizarra y se actuará sobre el desembarco de las escaleras en el adarve y una franja de suelo de la barbacana inmediata a la torre. Con esta medida se evitará que el agua salga por las escaleras hacia la rigola perimetral de la barbacana, tal y como ocurre en la actualidad al no existir salidas hacia el exterior de la torre.

Esta seña de identidad del patrimonio de Coca recibe 100.000 visitas al año, por lo que a pesar de que requiere decenas de obras de consolidación y restauración, sería complejo abordarlas todas a la vez, ya que requeriría el cierre al público y el cese de la actividad de la empresa que se encarga de gestionar las visitas. Además, sería necesario trasladar, al menos, temporalmente la escuela de capataces. El tangible deterioro de este monumento de ladrillo se ve agravado por los problemas que están causando las hiedras y el resto de vegetación que lo invaden.