Los campamentos urbanos de verano ofrecen el servicio de comedor

Participantes en uno de los campamentos urbanos de Segovia. /El Norte
Participantes en uno de los campamentos urbanos de Segovia. / El Norte

Esta actividad permite que niños que puedan estar en situación de riesgo de exclusión social accedan a una alimentación saludable y equilibrada

QUIQUE YUSTESegovia

«En Segovia no existe esa necesidad», apuntan desde la Junta Castilla y León. «A día de hoy, en Segovia capital no hay ningún niño que pase hambre o que se quede sin comer», señalan desde el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Segovia. Tanto la capital como la provincia no cuentan con una demanda lo suficientemente importante de menores en riesgo de exclusión social o pobreza como para habilitar durante los meses de verano comedores escolares en los que acoger a niños con dificultades para alimentarse de una manera equilibrada y saludable. En otras provincias cercanas, como Valladolid, son más de un centenar los menores que acuden cada día de verano a espacios habilitados para tal fin ante el cierre de los comedores que durante los meses del curso escolar cubren esa necesidad.

No obstante, que la demanda de este tipo de servicios no sea lo suficientemente importante como para abrir comedores escolares durante los meses de verano no significa que no haya niños que sí puedan necesitar atención. Por ese motivo, el Ayuntamiento de Segovia incluye dentro de los campamentos urbanos que desarrolla durante los meses de verano la posibilidad de incluir en ellos a menores que se puedan beneficiar del servicio de comedor. Así, en lugar de promover, como en otras ciudades la apertura de comedores específicos, en Segovia se opta por esta vía, con la que se consigue por un lado que los niños consigan un alimentación saludable y equilibrada y, por otro, conciliar la vida laboral y familiar de los parientes del menor.

Es precisamente la dificultad para conciliar la vida laboral y la familiar de los padres el principal problema que tienen los niños que hacen uso de los comedores escolares en otras provincias o de los campamentos urbanos en el caso de Segovia capital. En la mayoría de los casos los padres se dedican a trabajos que requieren de muchas horas, como la hostelería o la agricultura, sin que tengan otros familiares cercanos que puedan atender a los niños. Así, el principal problema relacionado con la alimentación de los menores tiene que ver con la falta de tiempo para la preparación de la comida o para atender al niño durante la misma, y no con la falta de alimentación.

Por lo tanto, desde el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Segovia se sostiene que aunque sí existen familias con niños en la ciudad que atraviesan situaciones de precariedad económica, gracias a la intervención de los Servicios Sociales se consigue solventar esa problemática.

Trece niños

Durante la primera quincena de julio son trece los menores de Segovia capital que están haciendo uso de los campamentos urbanos para recibir una correcta atención alimenticia. «Se van derivando desde los distintos CEAS según las necesidades», apunta el exconcejal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Segovia, Andrés Torquemada. Se trata de una fórmula que además de los dos objetivos anteriormente descritos también consigue normalizar la situación, al incluir a los menores en actividades junto a otros niños sin tener que acudir a un comedor específico para personas en riesgo de exclusión social o de pobreza en el que podrían sentirse señalados. Además, también es un modelo más barato que la apertura de comedores específicos, en el que el Ayuntamiento abona el coste de la comida a la empresa que suministra los alimentos al campamento, mientras que los costes del resto de actividades son asumidos por la propia organización. El periodo máximo de estancia en los mismos es de tres semanas, en parte para evitar que los niños se aburran. Si fuera necesario atender a los menores durante más tiempo, Servicios Sociales busca otros espacios para prestar el correspondiente apoyo.

Las edades comprendidas de los posibles beneficiarios son las mismas que establece la organización de los campamentos. El único requisito para recibir la atención es que desde la intervención y el seguimiento del caso que se hace desde Servicios Sociales se considere que es un apoyo necesario. Es decir, no existe ninguna inscripción o solicitud. El es el trabajador social el que a partir de la situación familiar del menor, seguida durante todo el año por Servicios Sociales, pone en marcha una serie de herramientas para su atención y cuidado entre las cuales se puede incluir su presencia en los campamentos urbanos durante los meses de verano.

Salvo en caso de circunstancias de protección (violencia de género, violencia a mayores o violencia a menores), en las que Servicios Sociales actúa de oficio, la atención recibida es a demanda del ciudadano.