«Una buena directiva debe tener empatía y curiosidad por aprender»

Belén Arcones, directiva segoviana./El Norte
Belén Arcones, directiva segoviana. / El Norte

La emprendedora segoviana Belén Arcones está entre las diez mejores directivas de España

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Belén Arcones (Segovia, 1972), fundadora y directora general de IMF Business School, figura, por segundo año consecutivo, entre las diez mejores directivas en el Top 100 Mujeres Líderes en España. Este distintivo, al que cada año aspiran más de mil profesionales, persigue impulsar la presencia de mujeres en todos los ámbitos y apostar por el talento y el poder femenino en todo el país.

–Vuelve a estar entra las diez mejores directivas de España.

–Así es. El Top 100 es una iniciativa que impulsa Mercedes Wullich, fundadora y directora de Mujeres y Cía. No solo es un premio que dan a Belén Arcones, que también, pero Belén Arcones no sería nadie sin el trabajo de un equipo detrás. Optábamos a la categoría de Directivas, que es una de las más difíciles, por segundo año consecutivo, y ha habido suerte.

–¿Qué supone para usted este reconocimiento?

–La distinción compensa los momentos que dejo de estar con mi familia y me reconforta en el plano personal, porque es un acicate. Yo creo que, más allá de quienes somos o no elegidas, un premio debe tomarse como lo que es, pero si contribuye a dar visibilidad a las mujeres, habrá merecido la pena. Nuestras hijas, y también nuestros hijos, han de tener referentes femeninos, e iniciativas como esta sirven para que niñas y niños sepan que hay mujeres científicas, matemáticas, ingenieras...

–Bueno, eso es lo que pretende el Top 100 Mujeres Líderes...

–Exactamente; impulsar la visibilidad de las mujeres en todos los ámbitos. Más que de presencia, me gusta hablar de visibilidad porque siempre parece que hay una carencia de talento femenino en profesiones relacionadas con la tecnología, las matemáticas, las ingenierías... Sin duda, hay estereotipos que se asocian a algunas carreras, un estigma social que mueve a las mujeres a decantarse por profesiones en las que pueden servir de apoyo, y, por supuesto, una falta de referentes femeninos. Por ello es importante un premio así.

–¿Cómo ha sido su trayectoria profesional?

–Estudié Políticas y Sociología, y empecé de profesora a raíz de haber estudiado un máster de Prevención de Riesgos Laborales. Fue cuando conocí a mi pareja, a mi marido, Carlos Martínez, con quien siempre he compartido una idea muy concreta sobre la formación, y nos lanzamos a cambiar el mundo a través de la formación, tratando siempre de llegar al más desprotegido, de ofrecer una formación de calidad a un precio razonable, quizá por ideología, por utopía, porque yo siempre he defendido la utopía. Y pusimos en marcha una escuela de formación con dos másteres, embrión de la escuela de negocios que actualmente tenemos, que cuenta con un equipo brillante. Actualmente no imparto formación porque llevo la dirección general. No puedo, pues, dedicarme a lo que siempre ha sido mi pasión, aunque lo que hago ahora también lo es. Impartir formación es un oficio maravilloso porque sabes que puedes contribuir a cambiar la vida de una persona si consigues llegar a ella.

–¿Ha tenido más dificultades para progresar por ser mujer?

–Ha habido momentos en que me he sentido en cierto modo discriminada. Yo he impartido formación en el ámbito de la construcción, y eso no es fácil. A veces, ser mujer me ha impedido llegar a empatizar con determinadas personas. Sí, es mejor hablar de falta de empatía que de discriminación... Hubo, en un determinado momento, contestaciones muy duras que dudo se las hubieran dado a un hombre. Pero, bueno, tengo 46 años y esto ocurrió en mis comienzos. La sociedad ha avanzado mucho en el terreno de la igualdad.

–¿Cómo cree que está España en cuanto a acceso de la mujer a los puestos de dirección? ¿Queda mucho camino por recorrer?

–Sí. En campos como la ciencia, la tecnología, las ingenierías o las matemáticas es evidente. Y si miramos los porcentajes femeninos que hay en los consejos de dirección... Los números de España en relación con Europa cantan por sí solos. No es una percepción, los números están ahí. Aunque se ha mejorado, siguen faltando mujeres, incluso en profesiones feminizadas, por así decirlo.

–¿Qué soluciones ve?

–Es una labor que hay que empezar desde la infancia. A veces, las madres somos las primeras en tratar de forma diferente a los hijos y las hijas. La clave está en educar en igualdad y que también haya una corresponsabilidad en el ámbito familiar. Otra cosa muy necesaria es romper con los estereotipos, e iniciativas como el Top 100 contribuyen a ello. También metería un poco de caña a las administraciones públicas, a las patronales, a los sindicatos, para que impulsen medidas políticas de conciliación que potencien los perfiles femeninos. Hace falta corresponsabilidad, conciliación, visibilidad...

–¿Cuántos años llevan con el proyecto de IMF Business School?

–Iniciamos la andadura en 2001, con dos acciones formativas, una de ellas un máster de Prevención de Riesgos Laborales que fue el programa estrella en nuestros comienzos. Ahora tenemos más de una treintena de programas de posgrado. IMF Business School es una escuela de negocios internacional que ya ha formado a más de 110.000 profesionales, una institución académica con acuerdos con universidades de los cinco continentes y estrechamente vinculada a un grupo de empresas relacionadas con la formación. Tenemos la suerte (no sé si llamarlo suerte porque también hay mucho trabajo y mucho corazón detrás) de haber sido de las primeras escuelas de negocio más reconocidas de España, pues figuramos, por ejemplo, en el ranking FSO de 2017 como la séptima escuela de negocios internacional en lengua española.

–¿Qué cualidades debe tener una buena directiva o directivo?

–Hablemos de personas, sí, porque el talento no entiende de géneros. Yo estoy a favor de la meritocracia, aunque entiendo que debe haber las mismas mujeres que hombres y en algunos sectores más porque hay más mujeres que se forman para estar ahí. ¿Qué valoran de mí mis compañeros? No sé, yo creo que la escucha activa. Nos oímos, pero no nos escuchamos. La escucha activa es fundamental, como también la curiosidad de aprender y la empatía. Hablo de empatía, de trabajo en equipo, de saber rodearte de personas que sabes que son infinitamente mejores que tú.

–No es la primera distinción que recibe. En 2016 fue galardonada con la Medalla de Oro al Mérito Profesional...

–Tenía que ver con mi perfil profesional en el terreno de los riesgos laborales... Fue muy bonito porque me lo concedieron los compañeros. He trabajado tanto en la empresa privada como en la administración pública, durante siete años, y me gustó recibir ese premio porque en la concesión participaron profesionales tanto de una como de otra. Los premios son lo que son. En ellos no están todas las mujeres que se lo merecen, pero, al final, te ayudan a continuar. Son un aliciente para poder seguir. Es algo que te gusta, y yo he tenido esa suerte.

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