El Ayuntamiento de Cuéllar estudiará posibles medidas en la zona de El Embudo

Amigos y familiares trasladan el féretro de Ángel Arévalo a la iglesia de San Miguel./M. Rico
Amigos y familiares trasladan el féretro de Ángel Arévalo a la iglesia de San Miguel. / M. Rico

Cientos de cuellaranos despiden al vecino fallecido corneado por un toro en el último encierro

MÓNICA RICOCuéllar

Cientos de amigos, vecinos, familiares y compañeros de Ángel Arévalo llenaron este viernes la iglesia de San Miguel de la villa, que acogió el funeral por el cuellarano que el jueves fue herido de muerte por uno de los novillos del último encierro del ciclo. La villa vivió así un trágico final de las fiestas, y el Ayuntamiento anunció tres días de luto oficial, la suspensión de algunos actos como el encierro de promoción y la celebración de minutos de silencio en las últimas actividades de los festejos, como el desfile de pandas y peñas, que se realizó sin música, según acordaron los grupos y el Consistorio. El alcalde, Carlos Fraile, ha anunciado que estudiarán medidas para corregir la situación de la zona del Embudo, entre ellas la de la legalidad urbanística del muro donde fue herido de muerte Ángel Arévalo. El Embudo es uno de los puntos negros respecto a seguridad de los encierros de Cuéllar. Allí se han producido distintos sucesos desde hace años, el más grave hace cuatro, cuando un astado hirió de muerte a una persona que bajaba por uno de los laterales de la cuesta. Por eso, desde hace años el Ayuntamiento coloca en la zona distintos carteles en los que informa de que las talanqueras del lugar no son aptas para la seguridad del público al no garantizar su protección, y recuerdan que su cometido es exclusivamente encauzar el ganado, por lo que queda prohibida su utilización como refugio.

El mensaje está recogido en la Ordenanza de los Encierros de Cuéllar y cada día lo repiten por megafonía los miembros de Protección Civil minutos antes de la entrada del encierro para informar a los presentes del riesgo que corren.

Este año, una de las novedades del encierro se centró en el lado izquierdo del Embudo, donde se cambiaron las talanqueras de palos tradicionales por otras que contaban con un solo larguero para evitar así que la gente se pudiera subir a ellas. Además, a diario, hasta allí se ha desplazado un vehículo del equipo de seguridad privada de los encierros, para disuadir a cualquier persona que estuviera en el lugar. La medida ha funcionado.

La ordenanza recoge de forma expresa que las talanqueras de la zona no ofrecen protección y su cometido es solo el de encauzar el ganado

Sin embargo, no se había planteado tomar ningún tipo de medida en el muro que se encuentra en la zona derecha del descenso. El alcalde de Cuéllar, Carlos Fraile, recordó este viernes que la tragedia del jueves sucedió en una zona del recorrido de campo del encierro donde no está permitido que el público esté y que en el lugar además hay una señal que «indica de manera expresa y manifiesta que no se puede permanecer ahí».

Señal colocada junto al muro donde fue corneado Ángel Arévalo.
Señal colocada junto al muro donde fue corneado Ángel Arévalo. / M. Rico

Aún así, el Ayuntamiento, tal y como anunció Fraile, estudiará la situación urbanística del muro, el por qué está en ese lugar y en qué condiciones. «Si está de manera correcta, lo que tendremos que hacer, obviamente, es actuar igual que hemos actuado en el margen izquierdo». Así, se estudiarán posibles medidas una vez se conozca la legalidad urbanística del muro y su cerramiento.

Fatalidad

El suceso que conmocionó a toda la comarca ocurrió el jueves, en el quinto y último encierro del ciclo cuellarano de este año, en el final de un traslado por el campo que fue muy complicado y dificultoso: tres novillos de la ganadería de Simón Caminero entraron con cerca de media hora de antelación al recorrido urbano. Los tres restantes eran conducidos por los jinetes por la cuesta del Embudo, que marca el final del traslado campestre y el principio del recorrido urbano, cuando uno de los astados quedó rezagado, dirigiéndose hacia la derecha de la cuesta.

En ese lugar existe un pequeño muro de ladrillo que tapa un talud de tierra, un lugar en el que varias personas disfrutan cada día de una vista privilegiada de los encierros, pero que no son aptas para la seguridad del público, como anuncia un cartel en la puerta de hierro que cierra los dos trozos de muro existentes en el lugar.

El toro se dirigió hasta allí y accedió al interior por uno de los laterales, corneando primero los ladrillos y lanzándose después a por el vecino cuellarano, que fue corneado en tórax y cuello y que llegó ya cadáver a la enfermería de la plaza de toros, hasta donde fue trasladado en una de las ambulancias.

Un hombre muy querido

Desde la tarde del jueves hasta la de este viernes, cientos de vecinos se acercaron hasta el tanatorio para mostrar su pésame a los familiares. Otros tantos lo hicieron en el funeral, oficiado por el párroco de la villa, Fernando Mateo, que trató de enviar a la familia fuerza para sobreponerse del dolor y destacó «una paradoja de la vida» que en medio del bullicio de la fiesta, un acontecimiento triste convoque a los vecinos.

Carlos Fraile ha tomado nota de distintas cuestiones a mejorar en la organización de los encierros

Mateo señaló que la noticia «sacudía el corazón» de los vecinos, y los familiares recibían un «mazazo tan tremendo que no das crédito», un acto tan inesperado y repentino «que nos deja sin palabras». De nuevo se dirigió a los familiares para tratar de comprender con ellos cómo les costará asumir el vacío que deja Ángel en sus vidas, y recordó como en el tanatorio le habían hablado de que estas eran sus primeras vacaciones desde hace años, que llevaba toda la vida trabajando y su ilusión por cambiar el ritmo de su vida gracias a su próxima jubilación. «Y de repente se trunca», con un hecho, afirmó el sacerdote, que «nos tiene que ayudar a descubrir que nuestro tránsito aquí es corto, breve, fugaz».

Entre los cientos de vecinos que llenaron el templo de San Miguel, se encontraban el alcalde de la villa. En la puerta de la iglesia, antes de la llegada del féretro, algunos amigos comentaban que el fallecido era «muy conocido y muy querido» en el municipio, entre ellos aquellos con los que compartía aficiones como la caza y la pesca, además de sus compañeros de trabajo.

Triste fin de fiestas

El fin de fiestas estuvo marcado por la tristeza y el silencio. El alcalde salió al centro de la plaza de toros acompañado de la corregidora y sus damas, varios concejales y las madrinas y acompañantes de las peñas y pandas. Les siguieron los miembros de las peñas, que rodearon el ruedo en silencio. Fraile tomó el micrófono para anunciar que la corporación municipal y las peñas y pandas habían decidido realizar un reconocimiento al vecino fallecido, mostrar su apoyo, condolencias y pésame a toda la familia de parte de todo el pueblo de Cuéllar, a lo que los asistentes respondieron con un gran aplauso, tras el cual se guardó un minuto de silencio, roto con otra fuerte ovación.

En su balance final de fiestas, el regidor apuntó que ha tomado nota de distintas cuestiones a mejorar en la organización del encierro, aunque destacó que cuestiones como la organización en el campo o el tapar a los astados que se caen en las calles funcionaron bien, como los servicios sanitarios y las ambulancias. En la jornada del jueves «cuando se indicó la gravedad de la cogida, se preparó la UVI. La Guardia Civil pidió una segunda ambulancia y llegó en minutos», aseguró.