La avioneta accidentada en Segovia había pasado una revisión hace poco

Dos bomberos se dirigen a la avioneta poco después de que se estrallara este miércoles en Fuentemilanos. /Antonio de Torre
Dos bomberos se dirigen a la avioneta poco después de que se estrallara este miércoles en Fuentemilanos. / Antonio de Torre

Tanto el instructor como el piloto «acumulan horas suficientes de vuelo», aseguran fuentes de la investigación

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La investigación esclarecerá qué pudo pasar este miércoles cuando una avioneta que había salido del aeropuerto de Matacán, en Salamanca, se estrelló contra el suelo en el aeródromo segoviano de Fuentemilanos. De momento, el gerente de las instalaciones donde ocurrió el suceso, José Antonio González, lo achaca a un despiste del piloto. «Se olvidó» de desplegar el tren de aterrizaje, apunta. Pero habrá que esperar unos dos meses para conocer las conclusiones del informe.

Será entonces cuando se adoptarán las medidas oportunas para corregir los fallos, si los hubiera habido. Así pues, la sociedad salmantina Adventia, que es la organizadora de los cursos en los que se enmarca el vuelo que terminó en el susto de Fuentemilanos, aguardará a la publicación de dicho informe antes de iniciar cualquier actuación sobre el incidente.

La resistencia del aparato y la pericia del piloto impidieron que el accidente fuera más grave

La encargada de investigar lo acontecido es la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil, organismo que depende del Ministerio de Fomento del Gobierno. No es la única implicación de un ente público en este suceso. La flota de aeronaves de la escuela europea de aeronáutica Adventia, centro adscrito a la Universidad de Salamanca, está sometida a los controles y el mantenimiento de una empresa pública, lo que para las fuentes consultadas de la investigación supone una garantía de seguridad a la hora de realizar las prácticas de vuelo. Asimismo, las hélices y el motor eran nuevos.

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La avioneta accidentada en Fuentemilanos había pasado y superado recientemente una revisión de las partes mecánicas, por lo que contaba con todos los parabienes para estar en funcionamiento. Además, aeronaves como la que se estrelló en el aeródromo segoviano, empleadas sobre todo para la instrucción y formación de futuros pilotos, también disponen de un fuselaje especial que les permite amortiguar mejor los impactos. En concreto, en ligar de la fibra de vidrio o de carbono, están recubiertas con chapa para absorber el golpe y minimizar las posibles lesiones de los ocupantes en el momento del golpe contra el suelo.

Cualificación para la aviación comercial

Las mismas fuentes de la investigación abierta aseguran que la «resistencia de la avioneta y la pericia del piloto» contribuyeron a que el accidente se quedara en el susto y que los dos ocupantes pudieran salir incluso por su propio pie, a pesar de que la parte delantera del aparato quedara destrozada.

Aunque se avisó al servicio de emergencias 112 Castilla y León, que envió hasta el lugar del incidente dos ambulancias, el personal sanitario de Sacyl que se desplazó al lugar de los hechos reconoció al instructor y al piloto y les dio de alta allí mismo tras comprobar que no tenían ninguna lesión que requiriera su traslado a un centro hospitalario.

En cuanto a esa destreza que evitó un accidente de consecuencias más graves, la información recabada asegura que el instructor cuenta con la experiencia profesional y la cualificación suficientes. De hecho, no se trata solo de un piloto privado, sino que el tutor del curso de Adventia cuenta en su haber con la categoría oficial que le habilita para la ejercer la aviación comercial.

Un incidente excepcional

Por su parte, el alumno que viajaba en la avioneta en el momento del accidente también atesora una relevante experiencia y «lleva muy avanzada su formación». «Ambos acumulan más horas de vuelo que la necesarias», apostillan fuentes consultadas.

La flota de aeronaves que se usa para la formación ha de ser muy resistente y sólida. Adventia dispone de catorce. Asimismo, posee un grado de mantenimiento muy elevado, explican profesionales relacionados con esta actividad, que sin embargo sí apuntan que percances como el ocurrido en Fuentemilanos «son infrecuentes». La escuela aeronáutica salmantina no había sufrido en los últimos años un incidente de estas características.

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