Asetra pide «sana ambición» a los transportistas segovianos para abrir fronteras

Juan Andrés Saiz-Garrido, presidente de la patronal del transporte, Asetra./Antonio de Torre
Juan Andrés Saiz-Garrido, presidente de la patronal del transporte, Asetra. / Antonio de Torre

El sector, que empieza a remontar la crisis, vive la incertidumbre que genera el contexto digital y la falta de conductores cualificados

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Como en todo tiempo de crisis surgen oportunidades, el presidente de la Agrupación Segoviana de Empresarios de Transporte (Asetra), Juan Andrés Saiz-Garrido, anima a abrir miras a sus compañeros. «Los segovianos, en todos los sectores, hemos sido siempre muy apegados a la tierra, pero las empresas que están despuntando gracias a abrir los mercados, a ir a toda España y toda Europa». Con el ejemplo de empresas que se han adelantado a los cambios tecnológicos, describe la naturalidad de que en 2019 un transportista pueda cargar en Moscú y volver a Segovia. «Hay posibilidades, pero hay que tener una gran mentalidad de sana ambición. En estos momentos hay media docena de empresas segovianas que están entendiendo que el mercado está fuera».

Asetra, que agrupa a todo el sector del transporte –mercancías, viajeros y taxis–, describe a un colectivo profesional que está remontando la crisis pero se encuentra ante un panorama de incertidumbre, tanto en el ámbito digital como analógico. En su sector tan transversal, cada rama tiene sus problemáticas particulares, producto de la situaión política y económica nacional e internacional.

Saiz-Garrido hace una radiografía del transporte de mercancías en la que ha aumentado la carga de trabajo. «Hay más negocio, pero los precios no se han actualizado». La relación de oferta y demanda beneficia, a su juicio, a los cargadores y a los clientes, a los que ve con más medios para resistir a la volatilidad de los precios.

«El transportista tiene muchas veces que ajustarse para conservar clientes en determinadas coyunturas. En una economía de libre mercado es muy difícil subir los precios para una empresa de servicios», señala. Además, la subida permanente en el precio de la gasolina repercute de forma muy negativa en la cuenta de resultados. «Está considerablemente alto. Aunque haya trabajo, de los que se trata es que sea rentable», subraya.

Pocas incorporaciones

El presidente de Asetra incide en un déficit de conductores cualificados. «El conductor que ya lleva unos años está muy cualificado porque es necesario tener una formación continuada. Los que se incorporan están muy verdes y son pocos». Y lo explica por la complejidad del mercado laboral: «Mucha gente salió del sector fruto de la crisis; unos no han vuelto y los nuevos no se han incorporado. El mundo del camión o del autocar no es de gran atractivo para la gente joven».

En ese contexto histórico, recuerda el servicio militar obligatorio como una fuente formativa. «Los jóvenes se sacaban el carné en la mili, que era la principal autoescuela de España, y se incorporaban a empresas familiares. Ha habido una ruptura, son tiempos pasados que ya no van a volver, y es una asignatura pendiente. Ahora tenemos que buscar conductores en los inmigrantes, de Europa del este y de Hispanoamérica».

¿Cómo incentivar la llegada de esa generación de relevo? «Si le gusta el sector, conducir y llevar un gran vehículo, es un mundo apasionante que le permite conocer España y Europa. Si no le gusta, es un calvario». En esa profesión vocacional que describe Saiz-Garrido hay retos de máxima urgencia como los nuevos combustibles o las normativas de origen europeo que condicionan al sector. El resultado es una gran inestabilidad. «El antiguo transporte, cuando la gente se movía con unos mismos clientes a lo largo de unas rutas parecidas, está en desuso. Ahora uno no sabe donde va a tener la carga de trabajo en las próximas semanas», asegura.

En este sentido, el presidente de Asetra ilustra cómo todos los transportistas, ya sean grandes, pequeños o medianos, se han tenido que adaptar al mundo digital. «No quedaba otro remedio. Hoy día cada transportista tiene que contratar cargas y resolver sus relaciones administrativas a través de Internet». La atomización sigue existiendo, pero cada vez menos. «Las obligaciones fiscales o informáticas son casi iguales para una persona que para 20, por eso el que está solo lo pasa mal. Es muy hermoso y respetable que cada uno sea dueño de su propio destino, ese profesional que para delante con su propio camión, pero competir es muy difícil», explica.

Habla de un sector «que siempre tiene las cuentas muy justas» entre la amortización del vehículo, recambios, reparaciones, impuestos o tasas. A ello hay que añadir que muchos clientes pagan de forma atrasada según su cuenta de resultados. «Con poco hay que hacer mucho», concluye.