El arte de descubrir cosas

Niños y niñas participantes en el proyecto, en la Casa de la Lectura, durante la actividad. /Nacho Valverde-Ical
Niños y niñas participantes en el proyecto, en la Casa de la Lectura, durante la actividad. / Nacho Valverde-Ical

Ocho niños y jóvenes segovianos con diversidad funcional participan en un novedoso taller en la Casa de la Lectura

PATRICIA MARTÍN-ICALSegovia

La Casa de la Lectura de Segovia desarrolla un programa de diez sesiones para promover la lectura, desde la creación artística, entre niños y jóvenes con diversidad funcional en una de las pocas experiencias que se conocen para este colectivo y que les ha cambiado la vida por completo a ellos y a sus padres. 'El efecto Galatea' lleva desde noviembre impartiendo con ocho participantes el taller 'Un libro como una casa'.

Celia tiene diez años y nació con una enfermedad neurológica degenerativa aún sin nombre que no le ha impedido convertirse en toda una escritora y artista plástica. Lo mismo que a Cristina, con 22 años y un retraso mental entre moderado y severo sin diagnóstico, cuyas habilidades parecen emular a la aclamada escultora Judith Scott, gracias a esta iniciativa de la Casa de la Lectura- Biblioteca Municipal de Segovia. La madre de Celia, María de Pablos, presidenta de la Asociación de Parálisis Cerebral y Discapacidades Afines de Segovia (Aspace), destaca la sonrisa de su hija y de los otros ocho participantes cuando se dirigen al taller 'Un libro como una casa', un sábado de cada mes. «Un proyecto novedoso, innovador y que provoca lo más importante: que mi hija esté tranquila, distraída y feliz durante la sesión», apostilla el padre de Cristina, Lucio Serrano. En las sesiones de este taller se estimulan los sentidos y trabajan el placer para asociarlos a la lectura , en el que cada participante crea su propio libro trabajando con letras que decoran con plumas, formas geométricas, cascabeles y otros materiales mientras fomentan la expresión, el movimiento o el tacto. Unas citas, que concluirá en el mes de junio, en la que se acercarán sin límite alguno a la lectura asociándola a momentos placenteros.

La coordinadora del taller, Eulalia Domingo, de 'El efecto Galatea', explica que se busca potenciar la comunicación con cada uno de ellos a través de ejercicios personalizados para conseguir que ellos «sean los habitantes de ese libro como una casa», al darles la oportunidad de que sean los protagonistas de una lectura que hasta ahora nadie había confiado en proporcionarles. «Conseguimos comunicarnos con personas que prácticamente no tienen un lenguaje en algunos casos», destaca Eulalia Domingo.

Una actividad terapéutica pero también artística que trabaja también la normalización de estos casos y, lo más importante, que cambian el modelo protector y asistencial al que las personas con diversidad funcional están acostumbradas. «El problema es que no se espera nada de ellos», explica Domingo, pero aquí el objetivo es conseguir que ellos crean en sus propias capacidades al final de la experiencia. Según su instructora, «no están ahí para entretenerse, están para hacer arte». El programa incluye tres pilares a través de las actividades: cuestionar, escuchar y adaptar. Siguiendo estos pasos, argumenta Eulalia Domingo, se crea un espacio repleto de estímulos positivos en torno a la lectura. Con Miguel, un niño con espina bífida, solo pueden trabajar en un plano vertical. Junto a Eulalia Domingo, trabajan en este proyecto Cristina Arauzo, Esther Maestre, Ana Belén Núñez y Luciana Canepa, profesionales especializadas en distintas disciplinas y con experiencia en el ámbito de la diversidad funcional y las actividades culturales. Para los padres de estos niños y jóvenes, destacan de ellas su sensibilidad y «una paciencia que parecen de otro mundo y lo más importante, no tienen miedo de nuestros hijos».

El balance no puede ser más positivo ya que la sorpresa de los padres es mayúscula cuando al volver descubren habilidades que ni ellos mismos conocían. El padre de Cristina señala que el material con el que trabajan es imaginativo e intuitivo, «no ha habido sesión en la que no me hayan sorprendido con algo». Desde el equipo de 'El Efecto Galatea' remarcan que «le damos importancia a cosas en las que ellos ni siquiera habían reparado».

Cultura para todos

La actividad es una iniciativa de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Segovia que ha calado entre los padres, con una respuesta llena de entusiasmo, porque reconocen que «la sociedad gira la cara a nuestro problema porque incomoda y no se conoce», y también inciden en la necesidad de contar con un mayor número de proyectos de este tipo que no excluyen de la sociedad a los afectados.

La cultura es una parte importante en la vida de las personas, «incluidos nuestros hijos». En su opinión, no solo hay que tomar medidas en la accesibilidad física a los diferentes espacios, como las rampas y el aseo adaptado con el que cuenta la Casa de la Lectura, sino que ofrecer proyectos y actividades que permitan que todas las personas puedan avanzar, aprender y ser más felices a través de la cultura, y qué mejor manera que a través de la lectura.

Un objetivo que tiene muy claro la Concejalía de Cultura como expone la coordinadora de La Casa de la Lectura, Cristina Rodríguez, «las personas tienen derecho a acceder a la cultura» y nosotros, las instituciones, «tenemos la obligación de poner en marcha los recursos necesarios para hacerlo posible».

Otro aspecto importante de este programa es que supone un balón de oxígeno para las familias que ven cómo les beneficia al ver incrementadas las capacidades motoras de sus hijos, sino por el tiempo de esparcimiento que pueden disfrutar mientras se celebran los talleres. María de Pablos y Lucio Serrano comparten que así rompen la tendencia que a menudo tienen de «encerrarnos en nosotros mismos» y es una excelente excusa para «contactar con los otros padres y madres y charlar».