Los Altos de la Piedad recuperan la normalidad tras el ataque vandálico que destrozó una de las cruces

La cruz derribada por vándalos ya está restaurada junto a la ermita de la Piedad./Antonio Tanarro
La cruz derribada por vándalos ya está restaurada junto a la ermita de la Piedad. / Antonio Tanarro

El Ayuntamiento se ha encargado de la restauración

QUIQUE YUSTESegovia

Dos semanas ha tardado el Ayuntamiento de Segovia en devolver la normalidad a los Altos de la Piedad tras el acto vandálico que acabó con una de sus cruces por los suelos. La Concejalía de Patrimonio Histórico se puso manos a la obra en cuanto tuvo constancia del ataque, tras el cual el pedestal que sostenía la cruz de granito quedó tumbado sobre la base, y el mástil y el larguero de piedra, rotos sobre el suelo, probablemente como consecuencia del impacto de la caída. Así, un día después del destrozo operarios municipales ya se encontraban en la zona para recoger los trozos de la cruz. Por suerte, en el lugar se encontraban todos los fragmentos de la escultura, lo que ha permitido que su proceso de restauración haya sido bastante más sencillo que si hubiera faltado algún trozo de la misma.

«Ha sido bastante sencillo», explica la concejala Claudia de Santos en relación proceso para devolver la normalidad a la cruz más próxima a la pequeña ermita dedicada a la Virgen de la Piedad. «Son fundamentales los encajes entre las piezas. Como todo estaba recogido, se ha soldado con los pegamentos e instrumentos y de los que disponemos y no ha sido necesario generar ninguna pieza nueva», añade De Santos.

El coste de la intervención no ha sido elevado, aunque la Concejalía no lo tiene calculado al haber sido realizado con medios municipales. «Han sido trabajadores municipales. Sería cuantificar el coste de ir a recoger la cruz, el trabajo de restauración, los materiales necesarios y una pequeña grúa para montarla. El coste no lo sabemos exactamente», indica.

«Lo importante es esa respuesta inmediata y que los vándalos disfruten lo menos posible de su hazaña». Precisamente, esa rapidez de actuación es una intención de la concejalía ante actos vandálicos contra el patrimonio de la ciudad. «Así venimos trabajando cuando se producen pintadas o destrozos. El único arma es reponer cuanto antes posible lo dañado», subraya De Santos.

Sin identificar

Dos semanas después del destrozo en los Altos de la Piedad sigue bajo investigación la autoría de los hechos, aunque por el momento no se han producido avances que ayuden a determinar la autoría del acto vandálico. Tampoco se ha conseguido definir la propiedad tanto de la ermita como de las cruces situadas junto a ella. «No está claro. Sabemos su vinculación con la iglesia de San Millán y con la cofradía del barrio, pero no es fácil determinarlo», declara la edil. Aun así, afirma que «no tiene sentido» discutir sobre de quién es la propiedad de la ermita porque al final, «sea de quien sea, forma parte del paisaje de todos y lo suyo es del modo más rápido posible reponerlo», concluye.

Según el cronista Diego de Colmenares, la ermita y el conjunto de cruces los mandó edificar Enrique IV cuando, en 1468, pudo escapar de sus adversarios, que le perseguían desde Villacastín, cuando le esperaba en el lugar un numeroso grupo de fieles para escoltarle hasta Segovia. Las cruces actuales serían, sin embargo, más recientes. Datarían del año 1674.