IU alerta de que la mitad de los médicos de atención primaria en la provincia se jubilará en cinco años

Un momento de la charla sobre la sanidad pública ofrecida por Izquierda Unida en Cuéllar. /M. Rico
Un momento de la charla sobre la sanidad pública ofrecida por Izquierda Unida en Cuéllar. / M. Rico

La asamblea comarcal de Izquierda Unida organiza una charla en defensa de la sanidad pública

MÓNICA RICOCuéllar

Con la manifestación que el próximo 20 de enero reunirá en Valladolid a miles de personas bajo el lema ‘Nos duele la sanidad’ como trasfondo, la asamblea comarcal de Izquierda Unida celebró, la tarde del pasado sábado, una charla en defensa de la sanidad pública. La adversa climatología impidió la participación de algunos de los ponentes anunciados, pero sí contó con la asistencia de Enrique Arrieta, coordinador de la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Segovia.

Además, Carmen Franganillo, portavoz del área de salud de Izquierda Unida Castilla y León, que no pudo asistir a la conferencia, envió algunas de las reflexiones que iba a poner sobre la mesa y que fueron leídas por el coordinador de la asamblea, Miguel Ángel Gómez, que también actuó como presentador y moderador de un acto en el que se pusieron de manifiesto datos que dan que pensar, como que el próximo año se jubilará en torno a un 30% del personal médico de Castilla y León, un dato que se agudiza en la provincia de Segovia, donde se espera que en los próximos años se jubile el 50% de la plantilla de médicos de atención primaria, según señaló Arrieta. Según los datos enviados por Franganillo, la inversión en sanidad ha caído en los últimos nueve años más de un 37%, mientras las ventas en seguros privados no paran de aumentar, por lo que la sanidad pública se ha transformado «en una nueva fórmula de negocio», destacó, señalando problemas como recortes de personal, la externalización de servicios, precarización del empleo o el maquillar listas de espera, sin olvidar la saturación de las urgencias y falta de personal de sustitución, lo que se comprueba especialmente en períodos vacacionales como la pasada Navidad.

Así, expuso la necesidad de poner en marcha una buena política sanitaria que ponga especial cuidado en el medio rural y la necesidad de invertir en educación para la salud. Un cambio en el paradigma sanitario actual es una de sus principales reclamaciones, con una atención al entorno del paciente y no sólo medicar y tratarlo, la importancia de la participación de la ciudadanía, acabar con copagos, mejora en el empleo y, en definitiva, una sanidad universal, gratuita y de calidad.

Por su parte, Arrieta explicó el génesis de la marea blanca de Segovia y cómo se creó la MEDSAP, así como algunos de sus fines en defensa de la sanidad pública, teniendo en cuenta que «el estado del bienestar ayuda a cohesionar a la población y el territorio, y eso es lo que nos quieren quitar», destacó, apuntando que los recortes en servicios públicos son notables y que en 2017 la Junta de Castilla y León invirtió menos dinero que en 2010 en servicios básicos.

Así destacó que en los últimos años no sólo no han aumentado las inversiones en sanidad, sino que ha habido una muy escasa reposición de personal, dejan de cubrirse permisos de los profesionales, se dejan de lado áreas «muy importantes» como prevención o educación para la salud y la necesidad de cambiar el modelo en el que se está prestando la atención sanitaria. Apuntó también que la situación de deterioro se ha ido viendo principalmente en atención primaria, pero también en atención hospitalaria con un aumento de las listas de espera y camas y plantas cerradas.

Arrieta detalló cómo nació la marea blanca, se puso en marcha la mesa por la sanidad pública y cómo ha surgido ahora la campaña ‘Nos duele la sanidad’, que culminará el próximo sábado con la manifestación en Valladolid y la lectura de un manifiesto que pide acabar con los recortes, más peso de la atención primaria y el medio rural, recuperar el empleo perdido y poner fin a la precariedad laboral, que no se cierren plantas y camas en hospitales, eliminar conciertos con la sanidad privada o implementar programas de prevención y promoción de la salud, entre otros.

Tras la charla, se abrió un coloquio con los asistentes, en el que se puso sobre la mesa la necesidad de una UVI móvil en la comarca o la importancia de que el nuevo centro de salud de la villa, si llega, esté dotado con profesionales y especialidades, ya que «son más importantes las personas que las máquinas y los ladrillos». Además, desde Izquierda Unida se reclamó la necesidad de dotar el actual centro con especialidades, a la espera del nuevo, y un estudio para poner los medios suficientes para que personas mayores o con dificultades de movilidad puedan tener un acceso al centro de salud, tanto en su ubicación actual como en la futura.