El 40% de las adopciones de la asociación de la Protectora de Segovia capital son a otros países

Varios canes juegan con una cuidadora. /ICAL
Varios canes juegan con una cuidadora. / ICAL

«No hacemos más que recoger galgos abandonados en contenedores», lamenta Ana Fuentetaja

QUIQUE YUSTESegovia

Algo más desahogada es la situación de la Asociación Protectora de Animales de Segovia, cuyas instalaciones están ubicadas en la carretera de Palazuelos de Eresma. Allí albergan en la actualidad a unos cuarenta perros, siendo el medio centenar la cantidad máxima que pueden acoger. Aunque esta ratio es positiva, son conscientes que puede cambiar de la noche a la mañana si tienen que acoger a una camada de una decena de perros, por lo que no bajan la guardia y siguen promoviendo las adopciones.

A pesar de que por el momento no sufren sobreocupación en sus instalaciones, la Asociación Protectora de Animales ha vivido un mes de junio complicado con la recogida de doce animales, la mayoría de ellos galgos. «Ha sido una situación dura. No hacemos más que recoger galgos adultos y cachorros abandonados en contenedores», lamenta Ana Fuentetaja, presidenta de la asociación. Con los gatos la situación tampoco es preocupante, aunque también reciben llamadas constantes para su recogida.

La Asociación Protectora de Animales renovó recientemente su convenio con el Ayuntamiento de la capital por el que recibe 86.000 euros a cambio de recoger a los animales abandonados de la ciudad y de los barrios incorporados. No se hacen cargo del resto de animales de la provincia ni de peticiones de particulares, por lo que solo actúan ante denuncias de la Policía Local, requerimientos del Ayuntamiento o avisos de animales abandonados en las calles de Segovia.

Entre sus principales problemas se encuentra los bajos niveles de adopción. «Segovia es una ciudad mala para las adopciones», afirma Fuentetaja, quien señala que el 40% de los animales que entregan es a otras protectoras de Europa. En 2017 recogieron 130 perros y 50 gatos, mientras que tan solo pudieron entregar en adopción a entre 90 y 100 animales. Un saldo negativo que no trastoca su política de sacrificio cero (a no ser que sean casos de animales muy enfermos), pero que se traduce en que haya perros que lleven más de diez años en las instalaciones de la protectora, que demanda más donaciones y la colaboración de voluntarios con labores específicas.

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