El envejecimiento llega al volante: más de 7.700 conductores segovianos superan los 70 años

Un conductor veterano, en el interior de su vehículo./Ramón Gómez
Un conductor veterano, en el interior de su vehículo. / Ramón Gómez

El descenso de la natalidad y las nuevas costumbres merman la cifra de aspirantes al carné

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Cada vez hay más personas mayores al volante. El censo de conductores de la provincia ha envejecido a lo largo del último decenio con casi el doble de conductores que superan los 65 años, según la estadística que maneja la Dirección General de Tráfico. Si en el año 2010 había en vigor 7.730 carnés del tipo B en territorio segoviano para personas que ya habían cumplido los 65, el año pasado concluyó con 13.009. Además, ya hay 3.705 conductores que han rebasado los 74 años. El envejecimiento de la población y el cambio en los usos y costumbres marcan la tendencia, que augura cifras más abultadas en los próximos años.

Las personas mayores son las que menos accidentes de tráfico tienen

«Vivimos más tiempo y las condiciones físicas de los conductores son mejores. Cada vez son más las personas que superan los 65 años en condiciones de seguir conduciendo», afirma el jefe provincial de Tráfico, Pedro Pastor. La DGT sigue muy de cerca esta situación. El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha situado el envejecimiento entre uno de los grandes retos de la movilidad, no solo desde el punto de vista del conductor, sino también del peatón.

«Los jóvenes de hoy prefieren comprarse el último móvil a sacarse el carné de conducir» Pedro Pastor, jefe provincial de Tráfico

«La conducción es una continua captación de percepciones, de estímulos, que tienes que procesar antes de tomar una decisión y ejecutarla –añade Pastor–. Con la edad, todo se ralentiza. Puedes desenvolverte con tranquilidad y seguridad al volante mientras ese proceso esté dentro de unos límites aceptables, pero cuando se empiezan a correr riesgos, es el momento de dejar de conducir. Los problemas más graves que tienen los conductores vienen dados por la pérdida de visión y audición. ¿Dónde se corren más riesgos? En los cruces, a la hora de incorporarse en carreteras convencionales, e incluso en vías de alta capacidad. Ahí, a las personas mayores les cuesta mucho, porque tienen que percibir el espacio y decidir».

María Ángeles Marazuela, sin carné: «Tenía pánico al coche, terror»

«No me saqué el carné en su día porque tenía pánico al coche, terror; ahora, lo que no tengo es tiempo para sacármelo». En cierto modo, María Ángeles Marazuela se arrepiente de no haber dado el paso en su día. Hoy vive en Palazuelos de Eresma y trabaja en Segovia. Tener un coche le vendría muy bien, aunque supusiera más gasto: «Trabajo y tengo una hija; apenas me queda tiempo para acudir a la autoescuela. Si tuviera más tiempo, lo intentaría, aunque el coche me sigue dando respeto. Con él tendría más libertad, más independencia». Aun así, no descarta dar el paso algún día. «No me entusiasma, pero reconozco que sigue siendo mi asignatura pendiente. No descarto ir a la autoescuela si algún día tengo más tiempo libre», confiesa.

¿Cómo afecta esto a la seguridad vial? De acuerdo con los datos de Tráfico, de las 10 personas que perdieron la vida en las carreteras de la provincia el año pasado, 3 tenían más de 65 años y 2 de ellas eran pasajeros, no conductores. «Un informe reciente constata que los conductores de más de 65 años son los que menos accidentes tienen. A partir de esa edad, más o menos, se produce una ralentización de la conducción, y esto no está nada mal. Suele decirse que los mayores son un peligro para la seguridad vial, pero más peligrosos son los que circulan por encima de la velocidad permitida. Así que, de inseguros, nada de nada. Las personas mayores circulan más despacio y son más prudentes. España ha importado a Europa su sistema de renovación del permiso de conducir. Ahora todos los países obligan a pasar un reconocimiento médico que determina si las condiciones psicofísicas son las adecuadas», explica el jefe de Tráfico en la provincia.

El carné de conducir tiene una vigencia de 10 años hasta que se cumplen los 65 de edad. A partir de ese momento, el conductor debe renovarlo cada lustro. Lidia de Andrés, directora del Centro de Reconocimiento Médico Nueva Segovia, recuerda que los plazos para la obtención del permiso se acortan según la edad y las condiciones psicofísicas, «incluso con la obligación de renovarlo cada año», aunque, en España, no hay límite de edad para conducir: «Aunque a la mayoría se les considera aptos, se les imponen una serie de restricciones; por ejemplo, limitarles la circulación dentro de un determinado radio de kilómetros, que no puedan circular a más de 80 kilómetros por hora, etcétera». Por otra parte, dependiendo de la enfermedad que padezca un conductor (diabetes, cardiopatías...), los plazos de vigencia del permiso son menores. «La persona con más edad que ha venido a pasar el examen psicotécnico tenía 86 años. Y se le renovó el permiso, aunque con restricciones. Pero hay muchas diferencias entre unos conductores y otros. Hay personas de 86 años que están mejor que otras que tienen menos edad», añade la responsable del centro médico.

Mariano Gómez de Caso condujo hasta los 91 años: «Tendré que acostumbrarme»

Mariano Gómez de Caso, investigador y escritor, tiene 92 años. El año pasado, en julio, dejó de conducir. La intervención de su hija fue decisiva: «Se empeñó porque tenía miedo de que me pasara algo, así que ya no hice las pruebas para renovar y vendí el coche. Me da rabia porque dependo del taxi para todo. Antes, con el automóvil, iba al centro de salud, al supermercado, a la Fuencisla...». Mariano se sigue considerando apto: «Cuando renové por última vez, con 90 años, hice un examen magnífico. Me recomendaron no conducir por las noches y no salir a las carreteras, pero en la ciudad todavía me hubiera defendido perfectamente. Tenía un Hyundai i10, un huevecito con el que me manejaba bien... Bueno, tendré que acostumbrarme».

La Jefatura Provincial de Tráfico retira, de media, cada año, 10 permisos de conducir a personas mayores que han visto reducidas sus aptitudes psicofísicas. «A veces no todos son mayores, pero sí la mayor parte. Hay casos en los que es la propia familia la que pide la retirada del carné. Bueno, en cualquier caso, se abre un procedimiento de pérdida de vigencia a partir de una base objetiva, sólida, con reconocimientos médicos de por medio. Hay que ser muy cuidadoso en estas situaciones. Para las personas que viven en zonas rurales, poder desplazarse con un vehículo es vital. Cuando llegas a la determinación de retirar un permiso de conducir, tienes que estar muy seguro de que existe un riesgo», dice el jefe de Tráfico.

Menos jóvenes

Junto al incremento de conductores veteranos, se observa un ligero retroceso en el número de jóvenes que conducen, especialmente de 25 a 35 años. Hay varias razones. La principal está vinculada al descenso de la natalidad y al éxodo juvenil, especialmente marcado en provincias como Segovia. La presidenta de la Asociación Provincial de Autoescuelas (APAE), Irene Herranz, corrobora la tendencia que apuntan las cifras de la Dirección General de Tráfico: «Desconozco el porcentaje exacto, pero no me equivoco si digo que hay un 30% menos de conductores jóvenes que hace diez años. En Segovia, cada vez tenemos menos conductores jóvenes. Llevamos ya varios años pidiendo a las instituciones que pongan en marcha políticas que asienten población. La pérdida de población joven está ahí. Las dos universidades que tenemos en Segovia salvan un poco el panorama, y hay estudiantes que deciden apuntarse a una autoescuela, pero creo que los jóvenes de hoy no tienen tanto interés en sacarse el carné como los de hace unos años».

Mario Álvaro, conductor con movilidad reducida: «No se respetan las plazas reservadas»

Tiene 36 años y lleva con el carné de conducir casi tres lustros. Como persona con discapacidad, no puede prescindir del vehículo: «Era fundamental sacarme el carné porque el coche me ayuda a desplazarme. Lo cojo todos los días, para ir a fisioterapia, a clases... Segovia tiene muchas cuestas. En cuanto a tráfico y estado de las calles, la ciudad tiene sus cosas, pero me defiendo». Lo que peor lleva Mario es que no se respeten las plazas de aparcamiento reservadas a personas con movilidad reducida. «Aparcan en ellas y ya está. Cuando te ven llegar, te dicen que son cinco minutos, pero tenemos derecho a esa plaza. En el centro comercial Luz de Castilla, por ejemplo, hay muchos sitios, pero no están vigilados y en ellos aparca todo el que quiere».

El cambio de costumbres es otra de las razones. «No lo perciben como una necesidad de primer orden. Anteponen comprarse el móvil de ultimísima generación a sacarse el carné de conducir». Antes, era habitual que las autoescuelas se llenaran en verano de jóvenes que estrenaban mayoría de edad; ahora, suelen haber cumplido los 20. «Y no tienen la motivación que teníamos hace años. Acaban sacándoselo, claro, pero no es su principal objetivo», afirma Herranz.

Ángel Cid, vive en Madrid: «Quería más independencia»

Ángel Cid es segoviano, pero vive en Madrid, donde trabaja. Licenciado en Económicas y Administración y Dirección de Empresas, todos los días debe coger el coche para desplazarse por la capital. Aunque pueda parecer una condena, para él no lo es: le encanta conducir. «Me gusta y me manejo bien. Por otra parte, lo necesito», afirma. Ángel decidió sacarse el carné en cuanto alcanzó la mayoría de edad: «Quería sacármelo y lo hice porque me apetecía tener un poco más de independencia. Hoy es una herramienta necesaria para mi día a día». Cuando viene a Segovia, tampoco prescinde del vehículo, aunque no sea tan necesario para desplazarse: «En Segovia también lo utilizo, siempre que puedo escaparme, algunos fines de semana».