Alberto Reguera regresa a Madrid con su pintura expansiva

Alberto Reguera con la directora del Museo Esteban Vicente, Ana Doldán, en la exposición. /
Alberto Reguera con la directora del Museo Esteban Vicente, Ana Doldán, en la exposición.

El pintor segoviano exhibe hasta el 10 de junio una evolución de su concepto plástico tras cinco años de ausencia expositiva

CÉSAR BLANCO ELIPE

El circuito madrileño de galerías de arte vuelve a admirar la evolución de la obra pictórica de Alberto Reguera. El segoviano regresa a la capital de España tras sus incursiones triunfales por diferentes países. Cinco años después de su última exposición, el creador retorna a la sala Fernández-Braso, el último espacio que acogió en 2012 una muestra de sus paisajes abstractos en tres dimensiones, de sus instalaciones plásticas, de fotografías y de su pintura expansiva. La materialización de este último concepto protagoniza la exposición Miradas expansivas, que permanecerá abierta al público hasta el 10 de junio.

La colección es el testimonio diáfano de cómo Alberto Reguera ha ido progresando en esa idea que relaciona la creación con el espacio que la acoge, proponiendo diferentes perspectivas al espectador. «Mis trabajos tridimensionales descansan ahora sobre una tela virgen, permitiéndome extender la obra, la cual dibuja una mancha de color fuera de la pintura en tres dimensiones», explica el autor. La serie con la que regresa a Madrid está compuesta por una veintena de piezas realizadas entre 2013 y 2017 en sus estudios de la capital de España y de París.

El catálogo incluye un texto de la crítica de arte Amalia García Rubí, quien define el trabajo del autor segoviano como «el de un pintor experimental y contemplativo al mismo tiempo». El propio artista divide la exhibición en dos vertientes.

Primero, las obras expansivas más agresivas donde parece que la pintura «escupiera o expulsara de manera impulsiva la materia que está dentro del cubo matérico». En segundo lugar, el segoviano suaviza el concepto de «manera etérea, envolvente y vaporosa, como una transparencia en forma de nube, abrazando y rodeando el paisaje abstracto», detalla. En su voluntad late la intención de «hacer leve lo pesado, tratando de espiritualizar la materia», añade Alberto Reguera.

Cada mirada con la que bautiza a la exposición «guarda su esencia autónoma y no formaría parte de una serie o secuencia, como ha ocurrido en otras muestras anteriores», prosigue en su explicación. «Con este tipo de obra intento hacer físicas las sensaciones que transmiten mis cuadros, sensaciones que van más allá de lo puramente visual, más allá de la forma que delimita el cuadro», subraya Alberto Reguera.

Haydn inspirador

La música de Haydn inspira la expansividad de algunas de las obras en técnica mixta realizadas sobre lienzo. El pintor trata de reconstruir con la materia y el color las notas.

Reconoce que en estos cinco años de ausencia expositiva en Madrid ha hecho evolucionar su trabajo en cada muestra hacia series concretas. Por ejemplo, en Londres, el año pasado, ofreció formatos planos pero circulares y elípticos. En el Instituto Cervantes de París, en 2015, relacionó sus instantáneas y sus pinturas. En la experiencia del UMAG de Hong Kong entabló un diálogo entre el paisaje abstracto, la fotografía, la pintura en tres dimensiones y la expansiva.