La cigüeña blanca vuela de San Eutropio

Nidos de cigüeña en la cubierta de la iglesia de San Eutropio, que ha sido restaurada. /
Nidos de cigüeña en la cubierta de la iglesia de San Eutropio, que ha sido restaurada.

El Colectivo Azálvaro constata la «incidencia negativa» de las obras de restauración en la iglesia de El Espinar sobre la colonia de esta ave protegida

EL NORTEsegovia

La restauracion de las cubiertas de la iglesia de San Eutropio, en El Espinar, «ha tenido una incidencia negativa en la dinámica reproductora» de la cigüeña blanca ('Ciconia ciconia'). Es la conclusión que sonsaca el Colectivo Azálvaro a través del censo anual enmarcado en el seguimiento que esta organización ecologista lleva a cabo desde hace casi diez años. El presidente de la asociación, José Aguilera, concluye que los datos recabados confirman «el inicio de las consecuencias auguradas por no haber tenido en cuenta criterios biológicos en la realización de dicha obra».

En el análisis, la ONG conservacionista señala que «se ha constatado ya la reocupación aleatoria de las cubiertas de la iglesia parroquial, con peligrosos desplomes de algunos de los nidos todavía inestables, así como amagos de nidificación en edificios o fincas particulares colindantes, motivando incluso el desmontaje de chimeneas para disuadir de su propósito a las aves».

Detrás de estos contratiempos está «la aplicación 'in extremis' y de modo parcial del procedimiento». La alternativa por la que se optó para la reubicación de los nidos fue la de crear un bosquete artifical, que contó con la colocación de postes y plataformas. La instalación no tuvo lugar hasta ya mediado el pasado mes febrero -recuerda el Colectivo Azálvaro-, es decir, con casi toda la colonia ya asentada y en su ciclo natural de procreación.

Un bosquete para los nidos y señuelos para atraer a las aves

reubicación de la colonia

Una vez creada la colonia artificial junto a la ribera del arroyo Boquerón, y a su paso por la vereda de La Soledad, mediante las actuaciones de obra civil necesarias y la colocación de los 15 postes para soportar los nidos, se procedió a una segunda fase que consistió en poner material vegetal en cada una de las cestas con el objeto de favorecer el traslado de la colonia a su nueva ubicación, dentro la actividad programada por el Colectivo Azávaro, consistente en la fabricación de nidos de cigüeña con ramas procedentes de la poda de los jardines y parques del municipio.

Una vez terminado este proceso, y como una tercera fase, se utilizarán los señuelos de cigüeña que se colocarán en los nuevos soportes de la colonia artificial, cercano al inicio de su llegada y antes del proceso reproductivo del ave, creando una atracción a las cigüeñas a ubicarse en este nuevo asentamiento. En este sentido, «habrá que esperar a la nueva llegada de las aves a la colonia, para poder poner en práctica esta técnica, y así completar el proyecto», afirma la ONG conservacionista.

Esto dificultó la recolocación de parte de la colonia de cigüeña blanca que habitaba en la cubierta de San Eutropio. La ONG tampoco se olvida de que «de estas estructuras solo se dispone aún de 15 de las 39 prometidas».

La asociación conservacionista también echa en falta una ordenanza municipal que «regule la protección y gestión de los nidos, cuyo peso se aligere cuando fuera preciso y siempre fuera del periodo reproductivo». Asimismo, en lo que atañe al principio de precaución en la compatibilidad de preservación del entorno natural con el patrimonio cultura, Colectivo Azálvaro lamenta la incertidumbre «insostenible» generada por algunas voces de la Diócesis que «comienzan a menospreciar a esta especie protegida», subraya en un comunicado remitido este viernes.

Desde la retirada de una treintena de nidos entre el apeo de pinsapos en el número 4 de la calle Real y la limpieza de tejado en un edificio de la calle Azahar y en otro de la calle Clavel, «la colonia de cigüeña se ha convertido en una creciente preocupación al que nadie alude, pero que exige madurez y soluciones adecuadas por parte de los actores implicados».

Según recapitula esta ONG, como resultado de la aproximación y actuación conjunta del Colectivo Azálvaro y SEO/BirdLife, esta última presentó un recurso de alzada contra la resolución del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Segovia que autorizaba la retirada de 48 nidos de cigüeña de la citada iglesia, por considerar que se estaba vulnerando la legislación ambiental en cuanto a protección de fauna silvestre

Medidas de «legalidad dudosa»

Tras las conversaciones mantenidas con la Dirección General de Medio Natural y Servicio Territorial de Cultura, y la negociación del equipo de gobierno municipal con la Dirección General de Calidad y Sostenibilidad Ambiental, los responsables de la Junta propusieron la posibilidad de tomar medidas preventivas y compensatorias que consistían en la reubicación de parte de la colonia con la colocación de postes con cestas y la permanencia de las plataformas artificiales ya existentes en la propia iglesia.

Ahora, tras la retirada de los nidos después del 15 de febrero con ejemplares ya incubando y después de ejecutar la instalación de los «inútiles emisores de ultrasonidos y cableado electrificado», el resultado no es otro que «el fracaso reproductivo de más de una veintena de parejas», esgrime la agrupación. El presidente del Colectivo Azálvaro llama la atención sobre «el notable descenso de la puesta a tan solo 66 pollos, frente a los 139 del pasado año, la pauta normal desde la crisis de 2012».

La ONG reclama a la Dirección General del Medio Natural la toma de las medidas necesarias frente a la eliminación de nidos de cigüeña sin tener en cuenta el periodo de cría de una especie protegida e implantación de instalaciones electroestáticas y de ultrasonido, de dudosa legalidad.

Pero no todas las recomendaciones del Colectivo han caído en saco roto. Entre sus logros se destaca la preservación, junto a los nidos de la sacristía, de las ocho plataformas de los contrafuertes de la cabecera, dos de cuyas siluetas o señuelos de cigüeña blanca que se pretendían instalar para disuadir la nidificación, han sido cedidas además por el Servicio Territorial de Cultura para motivar su citada reubicación en el extrarradio de la villa. «Es un detalle esperanzador, -según expresa José Aguilera- por lo que el Colectivo Azálvaro agradece públicamente la contribución de instituciones, organizaciones y vecinos a quienes se debe que, felizmente, las cigüeñas sigan crotorando en El Espinar».