Tras los pasos de Santo Domingo de Guzmán

Frailes y hermanas dominicos que llegaron ayer a Segovia en peregrinación. /
Frailes y hermanas dominicos que llegaron ayer a Segovia en peregrinación.

Un grupo de 117 frailes y hermanas dominicos jóvenes de todo el mundo visita la cueva en la que el santo oró en 1218

EL NORTEsegovia

Un grupo de 117 frailes y hermanas dominicos jóvenes de todo el mundo llegó ayer a Segovia en peregrinación junto a fray Bruno Cadoré, 86º sucesor de Santo Domingo de Guzmán como Maestro de la Orden de Predicadores.

Los peregrinos están recorriendo los lugares relacionados con la vida de Santo Domingo de Guzmán y los orígenes de la Orden de Predicadores. Ochocientos años después, los mismos caminos, poblaciones, casas e iglesias que marcaron el itinerario de Domingo les permiten comprender e interiorizar su espiritualidad y el carisma que legó a su orden. Santo Domingo regresó a Castilla cuando ya había fundado la orden, y en la Navidad de 1218 pasó en Segovia largas horas de oración en una gruta situada a las afueras de la ciudad, donde predicó asiduamente en lengua vulgar. Como entonces la gente no cabía en las iglesias, Domingo tuvo que predicar al aire libre, a las orillas del río Eresma.

Los jóvenes dominicos celebraron la Eucaristía al mediodía, en el interior de la Cueva de Santo Domingo, situada junto al convento de Santa Cruz la Real, hoy sede de IE Universidad. Por la tarde, sobre las cinco, cantaron vísperas con la comunidad de dominicas en la iglesia conventual.

Oración

En declaraciones a la cadena Cope, fray Bruno Cadoré recordó que la peregrinación surge de una petición que el capítulo general de la orden planteó hace tres años. «Aquí, en Segovia, regresamos a la fuente de peregrinación de Santo Domingo, que es la oración y la contemplación de Jesús Crucificado, no como sufrimiento, sino como fuente de salvación. Santo Domingo entendía la muerte de Cristo como fuente de salvación del mundo», dijo. Cadoré aseguró que, después de 800 años desde la fundación de la orden, se impone una renovación de la evangelización, día a día. «Es momento de una nueva evangelización, de hablar con la gente, de juntar a la gente en las iglesias, como hizo Santo Domingo. Se trata de que la humanidad camine por senderos de paz». Fray Bruno Cadoré, nacido en 1954 en Le Creusot (Francia), es médico pediatra con especialidad en bioética y doctor en Teología Moral.

La visita del Maestro General de la Orden coincide, en el tiempo, con la exposición itinerante Silencios, que conmemora los 800 años de la creación de los dominicos y puede verse, durante estos días en Segovia, en el interior del Palacio de Quintanar.

La exposición, que recorre los 800 años de la Orden de Predicadores, reúne las propuestas de un grupo de artistas nacionales en torno al eje del silencio, clave hermenéutica dominica y eje desde el que parten sus reflexiones: silencio para crear, silencio interior, la voz de quienes son silenciados, el silencio ante la muerte, ante la trascendencia, el silencio ante el que sufre.

Silencios, que podrá visitarse hasta el próximo 25 de julio, aúna la obra contemporánea de artistas nacionales. El equipo artístico de este proyecto está integrado por Siro López, Jesús Gazol, Lucía Rueda, Carlos Maté, Elena Urucatu, Vicente M. Pacheco y Félix Hernández, bajo el comisariado de fray Xabier Gómez.

Segovia posee un papel especialmente relevante en la historia de los dominicos, ya que Santo Domingo de Guzmán permaneció en la ciudad unos días y se retiraba a orar junto al río Eresma, en el lugar que hoy se conoce como la Santa Cueva. En Segovia fundó Santo Domingo el primer convento de frailes de la orden en España, en el año 1218. La exposición del Palacio de Quintanar pretende destacar las aportaciones de los dominicos en disciplinas como la educación, la filosofía, la teología o el derecho internacional,. así como poner de manifiesto el legado patrimonial creado desde el siglo XIII y extendido por Europa y América.

 

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