La previsión de una «muy buena» cosecha de cereales ronda las 460.000 toneladas

Labores de cosecha en un campo de cereal durante la campaña de 2015, con una cosechadora segando y vertiendo el grano en el remolque de un tractor. /
Labores de cosecha en un campo de cereal durante la campaña de 2015, con una cosechadora segando y vertiendo el grano en el remolque de un tractor.

Itacyl calcula que los rendimientos serán casi un 30% superiores a la media de los últimos 30 años

MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ

Los próximos veinte días serán claves. Después de un otoño seco, con dificultad para llevar a cabo las tareas de siembra y el aumento de gastos para los agricultores que conlleva en rejas, herbicidas o abonos, las perspectivas de la cosecha cerealista en la provincia de Segovia son buenas. Las abundantes lluvias de primavera y las temperaturas suaves de los últimos días han favorecido las expectativas de los productores y una previsión de rendimientos muy por encima de la media de los últimos treinta años. Si no se produce una repentina llegada de calor que agoste los campos, la cosecha puede alcanzar incrementos superiores en un 29% en la cebada y a un 27% en el trigo respecto a la media de 1986 a 2015. Las últimas estimaciones, de mediados de este mes, apuntan a que toda la superficie cerealista de Segovia, que suma 160.250 hectáreas, podrían dar una producción de cerca de 460.000 toneladas. Con la previsión de que el tiempo acompañe, los agricultores esperan iniciar la cosecha cuando toca, en la primera quincena de julio.

El Instituto Tecnológico Agrario de la Junta de Castilla y León (Itacyl) indica en su último boletín de predicción que «incluso en los posibles escenarios climáticos de un mes de junio moderadamente seco se vislumbra una buena cosecha». Lo que puede torcer los resultados son las tormentas o el calor excesivo, pero los rendimientos previstos son halagüeños; en la comunidad castellano leonesa los campos cerealistas de Valladolid son los que tendrían una mejor evolución, pero la provincia de Segovia no le va a la zaga.

La consejera de Agricultura y Ganadería, Milagros Marcos, ha apuntado esta misma semana la posibilidad de obtener una «muy buena cosecha» de cereales en la comunidad, que podría ser «histórica» si en las próximas semanas continúa el tiempo suave, con una producción de 3,34 millones de toneladas de trigo y de 2,63 millones de toneladas para la cebada. Y las organizaciones profesionales agrarias son también optimistas, pero rebajan algo los rendimientos estimados en el último boletín de Itacyl.

Algo desigual

José María Llorente, de Asaja, y Juan Manuel Palomares, de Unión de Campesinos de Segovia, coinciden en que si continúan las temperaturas suaves y no aprieta el calor la cosecha de cereal será buena. Los agricultores ya no temen a las heladas de mayo como hace años, pues ahora es difícil que se produzcan, y ambos técnicos señalan que este año «el campo se ve con bastante vida y se está viendo una primavera razonable». Llorente comenta para ilustrar la situación que «ahora está engrosando la vaina, el cereal está en plena polinización e incluso en lo que va más adelantado en los campos la espiga está madurando bien». Palomares reconoce que suele ser más conservador: «Mayo está siendo bueno, con temperaturas suaves, y puede ser un buen argumento para prever una buena cosecha, pero hasta que no metes la máquina en el campo no ves la situación real».

De hecho, añade, «también hay bastante desigualdad, hay parcelas muy buenas y otras malas, frente a la igualdad que se dio en 2015». Es la consecuencia de las lluvias abundantes, que en algunas zonas encharcaron los campos y provocaron un aumento de las malas hierbas, mientras que en otras con mejor drenaje el suelo ha mantenido hasta ahora unas condiciones idóneas.

La estimación simulada del Itacyl apunta a una superficie sembrada de cebada de dos carreras de 55.000 hectáreas en la provincia de Segovia, con un rendimiento de 3.457 kilos por hectárea y una producción de 190.135 toneladas; en trigo la superficie de 72.940 hectáreas tendría un rendimiento de 3.709 kilos por hectárea y una producción total de 373.739 toneladas.

Sin embargo, Llorente indica que en los últimos cálculos de la comisión de estadística del Servicio Territorial de Agricultura de Segovia el rendimiento de trigo sería de alrededor de 3.000 kilos por hectárea con la misma superficie, mientras que en cebada, con unas 70.000 hectáreas sembradas (incluidas las de dos y seis carreras) el rendimiento sería menor, de unos 2.800 kilos por hectárea.

En cualquier caso, serían cifras mucho mejores que las de las dos campañas anteriores con una superficie algo menor; en 2015 el rendimiento fue de 2.400 kilos por hectárea con una producción de 402.000 toneladas, y en 2014 de 2.000 kilos y 347.000 toneladas.

Cabe destacar, como curiosidad, que las organizaciones agrarias aprecian en los últimos años un cambio de tendencia de siembra en la provincia de Segovia, donde era tradicional una mayor superficie de cebada. Juan Manuel Palomares comenta que «ahora se ve un aumento de la superficie sembrada de trigo y un descenso de la dedicada a la cebada, quizá porque hay una mejor combinación de siembras, mientras que Segovia era principalmente una provincia cebadera»; puede influir también, matiza, que haya una menor demanda de piensos.

Precios bajos y gastos altos

Otra cosa es la rentabilidad de las explotaciones. Los precios ya no se fijan en las lonjas locales sino que dependen sobre todo de la bolsa de materias primas de Chicago, y ahora están bajos debido a la gran cosecha de maíz de Estados Unidos, según comenta Palomares. En Segovia, añade el responsable de UCCL, los precios de lonja son indicativos, pero dependen de la situación internacional y, aunque hay un cierto margen por la demanda interna de cereal y porque hasta ahora el consumo de pienso de la ganadería ha sido alto, este consumo va decayendo por la situación del sector porcino.

El trigo y la cebada tienen por ahora precios similares, de alrededor de 145 euros por tonelada, y como indican los expertos ya no se da la relación clásica entre oferta y demanda, entre producción y consumo, pues años con baja producción pueden dar precios altos y lo contrario.

Llorente confirma que el precio del cereal «está bajo respecto a lo que se esperaba». El secretario general de Asaja de Segovia precisa que el nivel de rentabilidad es reducido y que en la provincia «los gastos son más altos que nunca porque si el agricultor quiere obtener una buena cosecha tiene que invertir en abonos y pesticidas y eso incrementa el riesgo económico ante cualquier imprevisto».

De ahí que las organizaciones agrarias califiquen la situación de «complicada para la economía» de los agricultores, pues los precios están por debajo de lo esperado desde un punto de vista cerealista y es difícil encontrar el equilibrio, la compensación entre la agricultura y la ganadería.

Veinte días clave

Las próximas semanas son claves para la cosecha de cereal. «Si el tiempo sigue suave y gris, sin demasiado sol y calor, a la planta le vendrá bien este clima y permitirá que la cosecha no se adelante», explica José María Llorente. Con estas condiciones, prácticamente sin riesgo de heladas y temperaturas algo más frescas la cosecha está prevista para la primera quincena de junio, un buen augurio de que será tan buena como dicen las previsiones. «Mala señal sería que las máquinas tuvieran que entrar en los campos hacia San Antonio de Padua (13 de junio), y sería buena que no tuvieran que empezar hasta después de SanPedro», comenta el responsable de Asaja.

Otros cultivos

En la superficie cerealista de la provincia también hay estimaciones para la producción de avena, con 2.350 hectáreas y una previsión de casi 4.000 toneladas con un rendimiento de 1.750 kilos por hectárea; de centeno está sembrada una superficie mayor, 13.000 hectáreas (casi todo en tierras marginales, para forraje), con un rendimiento previsto de 2.400 kilos para una producción de 31.200 toneladas, y de triticale (cereal híbrido que procede del cruce de trigo y centeno) hay 1.900 hectáreas con un rendimiento estimado de 2.800 kilos y una producción de 5.320 toneladas.

De otros cultivos la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta no tiene aún el avance de previsiones, solo en la mayoría de los casos de la superficie sembrada. De alfalfa hay 529 hectáreas; 624 de veza para forraje, y 28.000 de girasol que en estas fechas están en los días clave para la siembra que realizan la mayoría de los cerealistas.

Entre la producción hortícola destacan en la provincia las superficies dedicadas al ajo (300 hectáreas), zanahoria (1.080), puerro (640, con una estimación de 32.000 toneladas), fresa y fresón (60 hectáreas para producir 960 toneladas) o, entre otros, los guisantes verdes (50 hectáreas y 600 toneladas), aparte de la remolacha azucarera, con datos aún no cerrados pero con una producción de más de 118.000 toneladas en 1.226 hectáreas en la última campaña.

Pero advierte Palomares de que hay un cierto retraso en la siembra de hortícolas y que «será difícil llegar a rendimientos buenos y la calidad está por ver», además de que este subsector se enfrenta a un mercado con precios volátiles. Ocurre también con la remolacha, señala el secretario general de Unión de Campesinos de Segovia, porque «con precios que rondan los 35 euros por tonelada, una producción muy elevada en León y problemas ocasionados por las lluvias, muchos agricultores se están planteando no sembrar en esta campaña».

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