Los cangrejos de la Biblioteca

Pablo Font guiará las visitas. /
Pablo Font guiará las visitas.

Los fósiles tienen 50 millones de años y están inscrustados en el suelo de la planta principal del nuevo edificio

ELENA RUBIOsegovia

La nueva Biblioteca Pública de Segovia es un espacio que ofrece multitud de posibilidades para los ciudadanos, ya sea para coger un libro, realizar una consulta o poder trabajar en alguna de sus salas. Sin embargo, en las últimas semanas, este centro de cultura está recibiendo la visita de muchos curiosos que miran al suelo en vez de las estanterías. El motivo es que las losas de la sala principal de la planta baja cuentan con numerosos fósiles de cangrejos de mar, erizos y conchas.

El éxito del descubrimiento que dio a conocer hace unas semanas los expertos de la Asociación de Geología de Segovia ha sido tal que han decidido realizar visitas guiadas desde mediados del mes de junio de la mano del geólogo Pablo Font, cuya empresa DestinoGEA dará a conocer un poco más a los segovianos el origen de estos fósiles

Las visitas se realizarán en las horas que menos molestias puedan causar a los usuarios de la biblioteca, por eso, está previsto que se realicen todos los días de lunes a viernes de 9:30 a 11:30 horas. La visita tendrá una duración de 45 minutos, donde un grupo máximo de cinco personas podrá descubrir todos los secretos de este hallazgo, desde «cómo se han formado las rocas, cómo se extraen, que nos indican y la evolución del lugar», matiza el geólogo.

El precio por visita será de dos euros por persona y será necesario apuntarse en destinogea@gmail .com, reservando con, al menos, 24 horas de antelación. Las visitas son para todo tipo de públicos para que «las personas puedan apreciar el valor de la geología, que no son tonterías de las piedras, sino cosas muy valiosas».

Los nuevos inquilinos que se encuentran en la biblioteca tienen una edad de entre 50 y 47, 8 millones de años de antigüedad lo que les sitúa en el período Paleógeno, dentro del Terciario, que «aunque geológicamente no son excesivamente muchos años porque la Tierra tiene 4.500 millones de años sí son de los cangrejos más antiguos que he visto», puntualiza el geólogo.

Y es que no es tan fácil encontrar fósiles de cangrejos y tan bien conservados porque «suelen aplastarse». Están considerados como patrimonio geológico mueble, es decir, por estar fuera de su lugar de origen. Font explica que el motivo que los fósiles de estos moluscos estén en la biblioteca de Segovia es porque el suelo está pavimentado con losas procedentes del municipio cántabro de Muñorrodero, próximo al estuario de Tina Menor, de ahí que esta piedra se comercialice como caliza Tinamenor, donde «en su día hubo mar y hoy hay montaña».

La piedra en la que se encuentran estos fósiles es una caliza homogénea, compacta y de color gris, cuyo «origen es marítimo» y «algo que seguro que no valoraron los arquitectos de la nueva biblioteca es que esta roca se caracteriza por ser una caliza fosilífera, con gran cantidad de fósiles. Se colocó porque es bonita, oscura y resistente».

Los cangrejos de mar están causando sensación ya que se puede apreciar prácticamente toda la anatomía a simple vista, desde las pinzas, el abdomen, el borde exterior del cefalotórax y en algunos casos, hasta los ojos porque «tanto las pinzas como los ojos son de un material más resistente al caparazón».

Otros fósiles que se pueden ver han sido seccionados en posición invertida o con cortes transversales, permitiendo reconocer infinidad de elementos anatómicos de detalle. En opinión de este geólogo, lo «más interesante» es que «están enteros y se aprecian muy muy bien, que es lo que más valor tiene», explica.

Aproximadamente, el suelo de la biblioteca cuenta con 40 cangrejos de mar, a lo que hay que sumar unos cuatro fósiles de erizos y unas 7 ostras, además de «millones de otros bichos» que están repartidos por el suelo. En este último caso, son los foraminíferos, organismos unicelulares que vivían en el lecho marino y que se encuentran por todas las losas del suelo. Pertenecen al grupo de las alveolinas, pero en este caso también los expertos se sorprenden porque «muchas son enormes», comenta Font.

Recurso didáctico

Los trabajadores del centro ya están acostumbrando a que sean muchos los que preguntan por este nuevo aliciente de la biblioteca. De hecho, el hallazgo ha dado la vuelta al mundo ya que paleontólogos de distintos países están sorprendidos con este descubrimiento de la Biblioteca de Segovia, apareciendo incluso en la web internacional www.paleourbana.com.

De momento, hasta que comiencen estas visitas guiadas programadas que han surgido «debido a la demanda que existe», los integrantes de la Asociación de Geología de Segovia han creado un plano de la sala, donde cualquiera puede guiarse y encontrar los fósiles más destacados en la planta baja. El mapa se puede descargar escaneando un código QR con un teléfono inteligente que está situado en una hoja de información, ubicada en uno de los tablones de entrada.

A juicio de Font, la iniciativa pretende ser «un recurso didáctico y divulgativo», por ejemplo, para muchos profesores, lo que posibilita que «se pueda explicar un poco más la geología de forma viva, en la calle».

La nueva biblioteca no es el único lugar que reúne fósiles ya que también se han encontrado en el Altar Mayor de la Catedral, porque «está repleto de fósiles que se encuentran entre los organismos pluricelulares más antiguos de España», según recoge la web de Geología de Segovia.

El origen de que estén en Segovia es que las losas de mármol donde se encuentran son procedentes de Córdoba. En este caso, y según apuntan estos expertos, lo novedoso de este hallazgo es que se ha confirmado que estos restos fósiles son «de arqueociatos, y no de otros organismos más modernos». Es decir, que tienen una antigüedad de entre 541 y 521 millones de años antes de Cristo, que datan del período conocido como Cámbrico inferior.

De hecho, hace un par de meses, acudieron a la ciudad «dos reconocidos especialistas a nivel mundial» en este tipo de fósiles, Antonio Perejón, del Instituto de Geociencias, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y Silvia Menéndez, del Museo Geominero, Instituto Geológico y Minero de España. Según Geología de Segovia, ambos expertos estuvieron «reconociendo estos restos fósiles para documentarlos gráficamente y realizar las mediciones de sus densidades y tamaños».

 

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