Ban Ki-moon eligió Segovia atraído por un programa televisivo de Corea

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, este viernes en Segovia. /
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, este viernes en Segovia.

El secretario general de la ONU disfruta del patrimonio segoviano en su último día en España

CARLOS ÁLVARO

El secretario general de la ONU, el coreano Ban Ki-moon, y su esposa, Yoo Soon-taek, eligieron La Granja de San Ildefonso y Segovia para pasar la última jornada de su fugaz estancia en el país, motivada por la conmemoración, el pasado jueves, del 60º aniversario del ingreso de España en la Organización de las Naciones Unidas. Y lo hicieron, según trascendió, movidos por un programa televisivo de Corea del Sur titulado Los abuelos son mejores que las flores, en el que actores célebres de la tercera edad recorren ciudades españolas, entre ellas Segovia. El éxito del programa, que cuenta con millones de espectadores, está contribuyendo a incrementar el número de turistas coreanos que deciden visitar España, aunque el secretario general de la ONU y su señora no pudieron pasear por La Granja y Segovia como dos turistas más, rodeados como estuvieron en todo momento de fuertes medidas de seguridad, por más que se tratara de una visita «estrictamente privada».

La última jornada en España de Ban Ki-moon comenzó en el Real Sitio de San Ildefonso, sobre las once y cuarto de la mañana. La comitiva del jefe de la ONU se detuvo en las puertas del Palacio Real, donde esperaban la delegada del Gobierno en Castilla y León, María José Salgueiro, y el alcalde de San Ildefonso, José Luis Vázquez, además del director general de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, Enrique Sáiz. Ban Ki-moon y su esposa recorrieron algunas salas del Palacio Real que el rey Felipe V ordenara construir en el siglo XVIII y se detuvieron en el Museo de Tapices, en el que se exhibe una colección de obras flamencas confeccionadas en honor del rey Carlos I. El matrimonio salió a los jardines y admiró algunas fuentes monumentales, como la de la Cascada, desde la cual se dejó hacer numerosas fotografías.

Acto seguido, la comitiva se dirigió a la capital segoviana, donde Ban Ki-moon y Yoo Soon-taek fueron recibidos, a los pies del Acueducto, por la alcaldesa, Clara Luquero, y varios miembros de la Corporación municipal. El revuelo que la ilustre visita causó fue formidable, pues, a esa hora, la plaza del Azoguejo estaba llena de gente. Luquero los obsequió con tres regalos: una medalla de plata con el Alcázar en una de sus caras, un marcapáginas de diseño y un precioso pendentif inspirado en los arcos del Acueducto que la esposa del secretario general de la ONU no tardó en estrenar, pues se lo puso al instante.

La regidora agradeció la visita y el gesto de Ban Ki-moon de abrir un hueco en su agenda para conocer la ciudad: «Para la ciudad de Segovia es un honor que el secretario general de Naciones Unidas, en visita a nuestra país, haya elegido venir. Ya lo hizo en su momento su antecesor en el cargo, Kofi Annan, y se fue maravillado, y esperamos que el señor Ban Ki-moon se lleve una impresión gratísima de su estancia entre nosotros», declaró la regidora. Por su parte, la delegada del Gobierno en Castilla y León, María José Salgueiro, subrayó la importancia que posee para toda la comunidad autónoma una visita «de paisaje, patrimonio y gastronomía» como esta.

Tras las autoridades había un grupo de representantes de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Segovia, que desplegó una gran bandera del Sahara y consiguió entregar a Ban Ki-moon una carta reivindicativa y un libro. En su misiva, la asociación subraya la prioridad de buscar «una solución que garantice al pueblo saharaui el ejercicio pleno de su derecho a la libertad e independencia conforme a las reiteradas resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas».

El secretario general de la ONU recorrió a pie los metros que separan el Acueducto de Casa Duque, restaurante donde había de tener lugar el almuerzo. Después, Ban Ki-moon y su mujer visitaron el interior del Alcázar y recorrieron algunas de las calles más emblemáticas del casco histórico. Su estancia en Segovia terminó sobre las cuatro y media de la tarde, cuando la comitiva emprendió el regreso a Madrid.

Fotos

Al Real Sitio de San Ildefonso, el secretario general de la ONU llegó sobre las 11:15 horas. Al pie del Palacio Real fue recibido por el alcalde, José Luis Vázquez, y las autoriades gobernativas, entre ellas la delegada del Gobierno en Castilla y León, María José Salgueiro. Junto a su mujer, Ban Ki-moon recorrió las estancias del Palacio Real que el rey Felipe V ordenó construir en el siglo XVIII, e incluso salieron a los jardines y visitaron la llamada fuente de la Cascada, desde donde se divisa una de las panorámicas más conocidas del Palacio Real.

Acto seguido, la comitiva, rodeada de fuertes medidas de seguridad, se dirigió a la capital segoviana, adonde llegó, a eso de la una de la tarde. Ban Ki-moon y su esposa fueron recibidos, a los pies del Acueducto romano, por la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, y varios miembros de la Corporación municipal. El revuelo que la ilustre visita causó fue formidable, pues, a esa hora, la plaza del Azoguejo, estaba llena de turistas. Luquero le hizo al matrimonio tres regalos: una moneda de plata, un marcapáginas de diseño y un broche. La regidora agradeció la visita y el gesto de Ban Ki-moon de abrir un hueco en su agenda para conocer la ciudad.

El secretario general de la ONU recorrió a pie los metros que separan el Acueducto de Casa Duque, restaurante donde tuvo lugar el almuerzo. Marisa Duque preparó un menú integrado por unos entrantes variados, cochinillo asado de segundo plato y ponche segoviano de postre. Terminada la comida, Ban Ki-moon visitó el Alcázar de Segovia y después recorrió algunas de las calles más céntricas de la parte vieja de la ciudad.