La Huerta del Duque se convierte en una auténtica aldea medieval

Dos mujeres ataviadas con trajes medievales hacen encaje de bolillos./
Dos mujeres ataviadas con trajes medievales hacen encaje de bolillos.

Doncellas y caballeros, juglares, bailes, justas y torneos animan la multitudinaria fiesta, que concluye hoy

MÓNICA RICOcuéllar

La villa de Cuéllar regresa durante este fin de semana al medievo con la fiesta Cuéllar Mudéjar, una cita que cumple su vigésima edición con importantes cambios, empezando por el nombre. A partir de ahora la recreación toma la palabra de una de las características más significativas de la villa: su arte mudéjar. Con ello se pretende trasladar al visitante a otro tiempo pasado, en el que la villa fue residencia de tres culturas diferentes: musulmana, cristiana y judía. Las tres están presentes en esta fiesta, a través de diferentes poblados, en los que se puede conocer cómo era la vida en el medievo. Y todo ello en un entorno privilegiado, el parque de la Huerta del Duque, un frondoso bosque con una superficie de ocho hectáreas, situado al pie del castillo de Beltrán de la Cueva y rodeado de sus murallas.

Un espacio que fue utilizado durante siglos como coto de caza, zona de recreo y labrantío por la Casa Ducal de Alburquerque, y que cuenta con diferentes especies vegetales, estanques, fuentes y caminos de arena que proporcionan mayor realismo al evento y complementan la variada y cuidada decoración con la que se engalana para convertirlo en una pequeña aldea medieval. En este atractivo marco, los visitantes pueden disfrutar de multitud de actividades, como exposiciones de armas medievales, aves rapaces y mamíferos exóticos, conocer cómo era la vida en un campamento medieval y cómo eran los antiguos oficios, como el de herrero, las jaboneras, los alfareros o las encajeras, que ofrecen talleres en vivo para acercarse a la vida en la Edad Media.

Tampoco falta el animado mercado, que centra gran parte de la fiesta. Noventa artesanos muestran y ponen a la venta los más diversos productos. En la cita se pueden adquirir velas y aromas, títeres, textiles y complementos, piezas de cerámica, indumentaria tradicional, bisutería, cosmética y jabones, trabajos de forja y madera, artículos de marroquinería, cremas y aceites, espadas, juguetes, elementos en madera de olivo, abalorios, minerales, figuras medievales, tallas en madera, joyas, instrumentos musicales, artesanía africana e incluso se abre la posibilidad de realizarse una caricatura o una depilación natural.

Los pequeños tienen su espacio en la aldea infantil, donde se pueden desarrollar juegos y talleres. Además de la adquisición de numerosos juguetes, tienen la oportunidad de pasear en burro o en camello, e incluso de montar en un dragón, de la mano de las atracciones medievales. Hoy podrán disfrutar de un encierro infantil de carretones.

No faltan tampoco las tradicionales justas y torneos a caballo o los combates cuerpo a cuerpo, las exhibiciones de aves rapaces y el arte de la cetrería o las danzas medievales. El teatro de calle completa el variado programa de actividades, con un ciego, que entretiene al público con sus coplas y romances, un grupo de ladrones que merodea por la zona, un faquir que muestra sus habilidades, los judíos que ofrecen préstamos a los viandantes por el mercado, los mudéjares, que buscan arcilla para hacer sus ladrillos, el carro de leprosos que llega al mercado o los cirujanos, que buscan pacientes por la zona.

La clausura de la muestra mudéjar tendrá lugar esta noche, con un espectáculo de fuego, malabares y pirotecnia, con el que se despedirán estas jornadas medievales hasta el próximo año. Las actividades de ayer se vieron en una pequeña parte interrumpidas por un chubasco tormentoso con viento, que no supuso ningún desperfecto, debido a las previsiones de la organización. La fiesta continuó con normalidad poco después de las 18 horas y, unos minutos después, volvía a lucir el sol, lo que animó a cientos de visitantes a acercarse hasta el parque de la Huerta del Duque y disfrutar de esta fiesta temática, su ambientación y decoración, la variedad de espectáculos y de su mercado de artesanía.

Fueron muchos también los que decidieron aprovechar la noche para degustar algunas de las viandas que el mercado ofrece, tanto en las tabernas y paradas de restauración como en las de los comerciantes, donde se pueden adquirir plantas medicinales, pitas, crepes, conservas, encurtidos, quesos, pinchos en conserva, panes, embutidos, dulces, chocolates, garrapiñadas, y patatas asadas, entre otras muchas delicias.

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