Patrimonio Nacional saca más de 700 gamos y ciervos del bosque de Riofrío

Población de gamos y ciervos que habitan en el Palacio Real de Riofrí­o (Segovia)./
Población de gamos y ciervos que habitan en el Palacio Real de Riofrí­o (Segovia).

Hace un año aún había casi 900 ejemplares y la Corona espera dejarla en veinte veces menos de los que llegaron a superpoblar este paraje para detener la degradación de su flora

DAVID ASO / ICALsegovia

Patrimonio Nacional ha sacado ya más de 700 gamos y ciervos del bosque del Palacio de Riofrío en la campaña de extracción más abultada de su historia. Hace un año aún había casi 900 ejemplares y la Corona quiere reducir la cabaña total a unos 150 antes de la próxima primavera. Serán veinte veces menos de los que llegaron a superpoblar este privilegiado paraje de 640 hectáreas del Real Sitio de San Ildefonso, cuya vegetación se estaba viendo especialmente dañada por tal desequilibrio ecológico.

«Actualmente, apenas existe una regeneración natural del bosque como consecuencia de la sobrecarga cinegética de los últimos cuarenta años, y eso nos ha forzado a ir parcelándolo para repoblar», advierte el jefe del Servicio de Jardines y Montes de Patrimonio Nacional, Ángel Muñozl. De ahí que se pusiera en marcha un plan de extracción de ungulados que debía acelerarse en lo posible esta campaña, tras los escasos resultados de las anteriores.

«Jamás habíamos alcanzado una cifra semejante en una sola temporada», confirma el ingeniero forestal responsable de Riofrío, Juan Fernando Carrascal. Basta un paseo por la zona abierta al visitante para comprobar el contraste: ciervos y gamos siguen reinando, pero ya no se ven tantos como antes, si bien todavía está por hacerse el recuento para comprobar el impacto real de la campaña.

«Aún estamos por encima de los 150», matiza Carrascal, quien añade que desde finales de 2014 hasta el pasado abril se extrajeron 692 gamos (470 hembras y 222 machos) y 21 ciervos (todos machos). Y aunque hace un año hubiera menos de 900, para deducir el volumen actual de la cabaña hay que tener en cuenta los que han nacido desde entonces, la última paridera.

Las extracciones se reanudarán a menor ritmo este mes y seguirán el próximo, aprovechando el periodo de vacunación, para sacar a los ejemplares más mayores, así como aquellos que presenten malformaciones o estén enfermos. Y será después cuando se vea con relativa claridad los que quedan.

En cualquier caso, si al final fuera posible «hacer sacas» en noviembre y diciembre, tal y como se baraja, Patrimonio Nacional cuenta con alcanzar la población ideal antes de acabar el año. «Y si no, lo lograremos en los primeros meses de 2016», vaticina Carrascal.

El objetivo de 150 ejemplares -100 gamos y 50 ciervos- que contempla Patrimonio Nacional en su plan cinegético no es gratuito. Toma como referencia lo marcado por la Red Natura 2000 para recuperar el equilibrio ecológico del bosque, más un «ligero» margen para evitar que cualquier desajuste futuro en el control derive en un nuevo episodio de superpoblación.

A cotos o al matadero

Lo sorprendente es que Patrimonio Nacional apunta que no ha cambiado el método de extracción de cérvidos, a pesar de la notable eficacia de esta campaña. La última novedad relevante se introdujo hace cinco años, cuando se cambió la manga del capturadero para ajustarlo a la anchura de un coche y poder 'empujar' adentro a los ungulados sin soltar el volante. Así se reduce el riesgo de accidentes, como la embestida de un ciervo a un guarda que requirió siete puntos de sutura en los testículos, tiempo antes de esta modificación. «El caso es que los ciervos y gamos estaban resabiados y el año pasado no entraban al capturadero; pero esta temporada, por lo que sea, ha ido mucho mejor», valora el ingeniero forestal. También es verdad que la demanda de los cotos y fincas cinegéticas había caído durante la crisis, y ahora ha vuelto a aumentar.

Además, Patrimonio Nacional, al ver los resultados de 2014, decidió abrirse a la venta y traslado de cérvidos «a centros de procesado para cadena alimentaria», es decir, directos para su consumo humano cuando se trate de ejemplares mayores o con malformaciones, pero sometidos a las preceptivas garantías y autorizaciones sanitarias.

De hecho, Carrascal calcula que cerca del 30% de los más de 700 gamos y ciervos extraídos en esta última campaña salió con dirección al matadero, mientras que el resto se destinó a repoblar fincas de Castilla-La Mancha y de otras comunidades del país. Aunque unos y otros salieron con vida del bosque real porque la Corona, por supuesto, mantiene prohibida la caza en sus dominios, salvo para eliminar animales enfermos. Si la permitiera no sólo facilitaría el equilibrio ecológico, sino que elevaría los ingresos, ya que un cazador paga el doble o más por cada pieza que se cobra que el titular de un coto.

Sin embargo, los guardas sostienen que en las 640 hectáreas de Riofrío, exceptuando la caza selectiva, nadie ha pegado un tiro que no fuera furtivo desde que Francisco Franco disfrutó de una jornada de cacería con su nieto Francis en torno a 1968. Y así seguirá siendo en este privilegiado paraje donde ciervos y gamos conservan su reinado, a pesar de que pronto dejarán de contarse por cientos.