Las obras para la consolidación de la muralla norte empezarán «en breve»

La concejala de Patrimonio, Claudia de Santos; la jefa del Servicio de Cultura de la Junta, Ruth Llorente, y la arqueóloga Clara Martín, señalan los restos celtibéricos hallados./
La concejala de Patrimonio, Claudia de Santos; la jefa del Servicio de Cultura de la Junta, Ruth Llorente, y la arqueóloga Clara Martín, señalan los restos celtibéricos hallados.

El Ayuntamiento ha salvado ya de la ruina casi la mitad del muro defensivo de la ciudad

CARLOS ÁLVARO

Llama la atención el empeño y dedicación que la Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Segovia está poniendo en la recuperación y valoración de la muralla de Segovia. Puede que la obra esté pasando desapercibida, pues apenas influye o afecta en el devenir de la vida cotidiana de los ciudadanos, pero la ciudad, con todas las intervenciones que se están llevando a cabo de unos años a esta parte, está recuperando un elemento clave de su patrimonio histórico, porque Segovia es una de las pocas ciudades españolas que conservan su muro defensivo medieval.

El foco está puesto ahora en la parte norte de la muralla, la que se asoma a la zona conocida como la Cueva de la Zorra, muy cerca del Alcázar, asentada sobre una ladera geológicamente inestable. A finales del año pasado fueron localizados allí restos de la antigua fortificación celtibérica de la ciudad, lo que obligó a cortar el paso de peatones por la senda que circunda la muralla. Y así continuará, hasta que no se consolide la roca que sustenta el muro defensivo, obras que están próximas a comenzar.

«Se está redefiniendo y cerrando el proyecto que permitirá consolidar la roca y abrir por fin el camino, un camino que debe llevar a algún lugar. No es un proyecto complicado, pero requiere una planificación considerable desde un punto de vista geológico, porque la actual ladera es el resultado del hundimiento de la llamada Cueva de la Zorra. Por tanto, es un lugar delicado en el que debe analizarse con minuciosidad dónde se puede anclar las rocas», matiza la concejala de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Segovia, Claudia de Santos.

Los estudios geológicos y el proyecto están prácticamente terminados. Por tanto, la obra podría empezar en breve. «No puedo dar fechas exactas, pero los trabajos para la consolidación de la roca empezarán de un modo inminente, puede que en el plazo de un mes. Ahora mismo, aunque sin obra, la zona está cerrada por seguridad. La prudencia aconseja que se clausure el paso», apunta De Santos.

Continúa pendiente de conocerse, por otra parte, el resultado de la investigación arqueológica que ha habido que acometer tras la localización de los restos de la antigua fortificación celtibérica. Las últimas obras ejecutadas en el tramo de la zona norte de la muralla comprendido entre los cubos 59 y 61, es decir, entre la Puerta de Santiago y los jardines del Alcázar sacaron a la luz por primera vez restos de la muralla celtibérica de la capital segoviana, datado en la Segunda Edad del Hierro. El estudio arqueológico, financiado por la Junta de Castilla y León, se inició durante las obras con carácter preventivo, pero acabó convirtiéndose en una excavación abierta y en un proyecto de gabinete.

Ocultos por estratos acumulados durante siglos, de más de cinco metros de espesor, emergieron así los restos de la muralla celtíbera y de otra posterior romana. A lo largo de unos cinco metros, piedras calizas y sillares tallados muestran «uno de los hallazgos más importantes para la arqueología de Segovia que se han producido en los últimos años en Segovia capital», según dijo in situ el arqueólogo territorial de la Junta de Castilla y León, Luciano Municio.

Se sabe que los castros celtibéricos estaban fortificados, pero su descubrimiento no se ha producido hasta ahora porque ha habido «un vacío» en los estudios y porque las características del casco antiguo son poco apropiadas para la investigación arqueológica. Con estos primeros estudios de los restos extraídos, y entre ellos los de factura visigoda, se puede confirmar que no hubo vacíos de ocupación en el casco histórico de Segovia entre los siglos V y VIII y que la ciudad ha estado poblada de forma continuada desde la Edad del Hierro.

Los tramos de San Juan y San Millán, los próximos

futuras intervenciones

De Santos está contenta con la recuperación que está experimentado la muralla de Segovia, una parte muy débil del patrimonio histórico segoviano. «Se ha avanzado muchísimo. La muralla ha sido siempre la gran olvidada; de hecho, muchos segovianos se han enterado ahora de que en Segovia hay muralla, porque siempre ha estado oculta, entre la vegetación, o simplemente abandonada, circunstancia que ha facilitado su deterioro», apunta la responsable del área.

Pero queda camino; por lo menos, lo mismo que se ha hecho hasta ahora, es decir, otro tanto. «Se hicieron tres proyectos de consolidación de la roca que sustenta la muralla porque, a los problemas de la propia muralla, se une la inestabilidad de la roca que la sustenta. Y gracias al 1% Cultural hemos podido ir tirando», señala De Santos.

Pero quedan zonas muy deterioradas donde urge la intervención. Es el caso del tramo paralelo a la calle San Juan, donde se han detectado «graves problemas» en la base de la roca. «También existe mucha inestabilidad en la roca de la zona de San Millán, detrás de la Escuela. En ese tramo se consolidó el torreón de La Alhóndiga, pero falta el lienzo, que está verdaderamente mal. Si consideramos la muralla como tal, estamos al 50% de su rehabilitación; si valoramos muralla y cimentación en su conjunto, estaríamos cerca de ese 50%, pero quedaría más».

Del 1,5% Cultural dependerá el futuro de la restauración. «Se han modificado todas las bases del 1,5% Cultural, lo cual ha dejado fuera el proyecto de rehabilitación de la iglesia de San Nicolás. Ahora entramos con la muralla en una nueva convocatoria. Tenemos confianza en que el Ministerio sea sensible a la pérdida de tramos de la muralla de una de las tres ciudades que todavía la conservan».

Detrás de los restos celtibéricos se encuentran otros romanos y en los niveles superiores se han hallado los visigodos y la cimentación del muro medieval, lo que permite realizar un estudio estratigráfico completo de la muralla. Los más antiguos pueden corresponder al siglo II antes de Cristo, pues así permiten datarlos los restos hallados de cerámica y bronce, y dos exvotos de barro cocido con formas zoomorfas en bastante buen estado cuya tipología, según la arqueóloga Clara Martín, es común a la cultura arévaca.

Otro descubrimiento singular es la tumba individual, en apariencia de una mujer y de época medieval, en una fosa marcada por una línea de piedras calizas. Un poco más abajo de este hallazgo se ve en la roca caliza el corte del foso celtibérico, que ya está catalogado y estudiado en otras zonas, y bajo uno de los cubos de la muralla el acceso al castro. También se ha encontrado por encima del muro defensivo «la primera construcción romana que se descubre en esta parte de la ciudad, donde se pensaba que no había edificaciones romanas, que amortizan las construcciones celtibéricas».

La concejala de Patrimonio Histórico, Claudia de Santos, sostiene que los hallazgos se han producido en el espacio acondicionado tras la recuperación de la mayor parte del camino extramuros que existía antiguamente y que subía desde la iglesia de Santiago hasta la antigua Catedral de Santa María por el conocido postigo del Alcázar. Este camino, hoy desaparecido, facilitaba la subida a los vecinos del barrio de la Puente Castellana (en la actualidad San Marcos) y aparece dibujado en el grabado de Anton Wyngaerde de 1562, además de que lo mencionan historiadores como Diego de Colmenares.

Además, al pie de esta senda recuperada, al lado de las escaleras de la Cueva de la Zorra, ha sido también localizada una zona de cantera en la que se conservan las huellas de extracción de sillares de piedra caliza. Según Luciano Municio, su tipología y las técnicas empleadas que se observan son únicas en Segovia y probablemente es de origen romano, pues las del mismo tipo que él ha podido ver son casi idénticas y se encuentran en yacimientos romanos de la provincia de Tarragona. Las piedras extraídas de esta zona habrían sido empleadas en edificios civiles, pues «los romanos también empleaban piedra caliza, no solo granito».

Como el proyecto de recuperación y consolidación de la roca requiere desmontar el taludsobre la Cueva de la Zorra, por donde se ve que continúa la antigua muralla, probablemente aparezcan más restos y zonas para el estudio arqueológico.