Vuelven las matanzas tradicionales a la Sierra de Francia

Numerosas personas se dieron cita en la Plaza Mayor de Sotoserrano para seguir de cerca el chamuscado del cerdo./María Jesús Gutiérrez
Numerosas personas se dieron cita en la Plaza Mayor de Sotoserrano para seguir de cerca el chamuscado del cerdo. / María Jesús Gutiérrez

Tras un fin de semana lleno de fiestas en casi toda la provincia, el protagonismo regresa a esta costumbre en municipios como Sequeros, Sotoserrano y Tamames

MARÍA JESÚS GUTIÉRREZSierra de Francia

or número de fiestas de invierno, en el que se celebraron las festividades de las Candelas, San Blas y las águedas, ayer volvieron las matanzas tradicionales a la provincia, y la Sierra de Francia celebró tres de ellas. Sequeros, Sotoserrano y Tamames fueron las localidades que convirtieron esta costumbre ancestral en fiesta y reunieron a cientos de personas, animados sobre todo por las buenas temperaturas de la jornada que invitaban a pasar el día al aire libre.

Sequeros, desde las diez de la mañana, ya contó con un buen número de personas para ver todo el proceso de la matanza, que se inició con el pesado del cerdo con una romana. Para ello varias personas sujetaron una madera, de la que se colgó una romana y de ahí el animal, que pesó 17 arrobas, un peso que los asistentes tenían que adivinar, aunque había personas que no conocían a qué equivalía dicha medida, por lo que hubo que explicarles que una arroba equivale a 11,5 kilos.

Después llegaría el chamuscado, mientras se repartían dulces y licores, para continuar los actos de esta III edición de la Fiesta de la Matanza Tradicional, incluida en el calendario de la Diputación, con el acto más protocolario de la jornada, el nombramiento de los matanceros de honor. El alcalde, Mauricio Angulo, cogió el micrófono para dar la bienvenida a todos los presentes y agradecer la ayuda de los colaboradores porque, afirmó, «sin ellos sería muy difícil organizar algo así».

A continuación quiso resaltar que la novedad de este año era que se nombraría matancero de honor a un matrimonio, el formado por Francisco Huerta Alonso y Teresa Martín Muñoz, que siempre colaboran en cuanto se organice en Sequeros, no sólo en esta fiesta de la matanza. Fue su yerno, Joaquín, quien más tarde se encargaría del despiece del cerdo, quien hizo entrega de una placa conmemorativa al matrimonio y también de una boina, que los reconocía como matanceros de honor. Ellos, por su parte, agradecieron el gesto y manifestaron que ayudarán al pueblo de Sequeros «hoy y siempre» en cuanto se organice.

El alcalde volvió a tomar la palabra para explicar que había otra persona a la que este año también se le reconocía como, en este caso, matancera de honor, una persona a la que le hubiera gustado entregar la placa junto a su marido, pero éste lamentablemente falleció hace unos años. Y llamó a Anita Cordovilla Martín, de la que dijo de forma cariñosa que «esta mujer que parece que tiene 40 años colabora como si tuviera 20 y siempre con buen humor», por lo que para él era «un lujo estar acompañado de estos tres matanceros de honor». Anita Cordovilla, de avanzada edad, también recibió su placa y su boina y agradeció el cariño de su pueblo.

Finalizado este acto se procedió al despiece del cerdo y a las numerosas degustaciones, que las mujeres fueron preparando en la plaza de Eloy Bullón, donde también había un mercado de productos artesanos.

Sotoserrano fue otro de los municipios que ayer también contó con la Fiesta de la Matanza Tradicional, seguida por un buen número de personas que se dieron cita en la Plaza Mayor para ver cómo los hombres de la asociación de mayores se hacían cargo de las labores de chamuscado y apertura en canal del cerdo, un animal adquirido por el Ayuntamiento que fue donado a dicha asociación, que realiza diversas meriendas con la carne del marrano.

El folclore, de la mano del tamborilero Marcelino Pérez, de Cepeda, estuvo presente en toda la jornada, en la que tampoco faltaron las degustaciones; primero de dulces y aguardiente, después de aceitunas y pan con aceite, para acabar con productos del cerdo.

Degustaciones tampoco faltaron en Tamames, donde un buen grupo de hombres y mujeres se encargaron de cocinar las patatas meneás, la panceta, y las chichas de chorizo y de salchichón que degustaron más de medio millar de personas, mientras que el grupo de baile local amenizaba la mañana.

Pero estas degustaciones tuvieron lugar al mediodía, después de que se llevaran a cabo las labores de chamuscado y despiece del cerdo, que tuvieron lugar en la Plaza, al igual que el resto de actividades, incluida la elaboración de los manjares que los asistentes pudieron degustar repartidos por el ágora, bien de pie o sentados en el suelo.

Hay que señalar que pensando en todos los gustos, se ofrecieron patatas meneás un poco picantes y muy picantes, para que cada uno eligiera aquellas que más les gusta, acompañadas de pan y vino.

 

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