«Vivimos en una sociedad de 'reinas del drama'»

Rafael Santandreu./EL NORTE
Rafael Santandreu. / EL NORTE

El famoso psicólogo Rafael Santandreu presenta el miércoles en Salamanca su último libro 'Nada es tan terrible'

D.B.P. / WORDSALAMANCA

Después de vender miles de ejemplares de 'Las gafas de la felicidad' (libro de autoayuda más vendido de 2014 y 2015), 'El Arte de no amargarse la vida' y 'Ser feliz en Alaska', el psicólogo Rafael Santandreu presenta 'Nada es tan terrible. La filosofía de los más fuertes y felices'. El miércoles a las 20:00 horas visita el casino de Salamanca para charlar sobre dicha obras. El acto es público.

- ¿En qué va a cambiar mi vida después de leer su libro? ¿Qué voy a aprender?

-La psicología cognitiva es el método más comprobado científicamente para ganar fuerza emocional: esto es, tener emociones negativas más pequeñas, llevarse bien con los demás y tener una gran autoestima.

- ¿Qué aporta de nuevo este libro en relación a sus anteriores trabajos?

-Entre otras cosas, se explica cómo vencer los ataques de ansiedad, un problema que ya tiene un 10% de la población. Y, en general, también como atajar los nervios y el estrés.

- ¿No es inevitable el estrés?

- ¡Qué va! El 95% del estrés es mental. Con la mirada del mundo correcta, ya no te estresas. Pero tendrás que hacer un cambio radical en tus valores: dejar de dar importancia a chorradas (y casi todo son chorradas).

- ¿Nos ahogamos en un vaso de agua? ¿Vivimos en una sociedad de 'reinas del drama'?

- Sí porque nuestro diálogo interno es muy exagerado y todo depende de ese diálogo. Para las personas fuertes y felices no hay nada 'terrible'. Pero cuando estamos neuróticos hacemos lo contrario: 'terribilizamos' por todo. La buena noticia es que todos podemos adquirir el diálogo correcto.

- Afirma que para ser fuerte hay que aprender a renunciar de forma alegre y que las pérdidas son oportunidades de mejora. ¿Qué oportunidad puede surgir de perder un empleo, por ejemplo?

- Cuando te despidan puedes darte cuenta de que no necesitas tanto dinero ni seguridad para ser feliz. Si logras renunciar (mentalmente) a los bienes materiales, al orgullo y al estatus, ya habrás dado un paso de gigante en tu crecimiento porque eso te volverá más despreocupado, alegre y entusiasta.

- Pero esa idea ¿no llevará al pasotismo o la inacción..?

- La filosofia cognitiva, es decir, 'necesitar muy poco' te lleva a 'ocuparte' pero no 'preocuparte'. Es una renuncia mental más que de facto. A mí me encanta ser psicólogo, pero sé que no lo necesito para ser feliz. Así, no experimento la tensión de tener que hacerlo bien y, paradójicamente, rindo más que nunca.

- Usted afirma que podría ser feliz vendiendo naranjas en una esquina...

- Haciendo cualquier cosa, sí. Pero te aseguro que vendería las mejores naranjas, haría los mejores zumos, etc. Le sé poner pasión a todo lo que tengo entre manos.

- ¿Cómo encaja su mensaje de renuncia en un mundo como el actual, en el que todos queremos todo y lo queremos ya?

- La renuncia no es de este mundo, lo sé. Y es que la sociedad es súper exigente y loca. Tanto que acabará con la salud mental de la mayoría y, finalmente, con todo el planeta. Podemos salvarnos individualmente, pero solo si sostenemos una filosofía vital muy clara y decidida.

- ¿No es agotador intentar ser feliz a todas horas?

- Si te amueblas muy bien mentalmente, consiguirás ser feliz la mayor parte del tiempo y eso es súper gratificante. No cansa para nada. Al revés, te da unas fuerzas impresionantes para hacer cosas, explorar el mundo, etc. Pero necesitarás una buena guía para hacer el esfuerzo correcto.

- Finalmente, ¿esperaba que el anuncio de licores en el que colaboró estas navidades tuviera tanta repercusión?

- La viralidad es siempre una sorpresa. Y también lo fue para nosotros, que ideamos el anuncio/experimento.

- ¿Qué revela de nuestra sociedad que se hablase tanto de aquel anuncio?

- Ese éxito indica que la sociedad, en general, tiene una escala de valores equivocada; pone un montón de cosas materiales por encima del amor y la armonía. Y es un error porque no hay peor manera de perder la vida que corriendo descabezadamente.

 

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