Unamuno emerge como genial icono a través de 127 visiones artísticas

El rector se dirige a los asistentes acompañado por el alcalde y el comisario de la muestra./ANTORAZ
El rector se dirige a los asistentes acompañado por el alcalde y el comisario de la muestra. / ANTORAZ

Pinturas, esculturas e instalaciones vertebran la exposición 'Iconografía Unamuniana', enmarcada en la programación del VIII Centenario

RICARDO RÁBADE / WORDSALAMANCA

«El arte es la eternización de lo momentáneo», «la ciencia enseña a comprender y el arte a percibir» y «el triunfo del arte es la carne hecha mármol». Estos postulados los profesaba el bilbaíno Miguel de Unamuno y Jugo (1864-1936) e ilustran las 127 obras que integran la exposición 'Iconografía unamuniana', inaugurada ayer en la sala de San Eloy y que permanecerá abierta al público hasta el próximo 5 de agosto como un merecido tributo de la ciudad a quien fuera insigne literato, profundo pensador y el rector más prestigioso y universal que ha tenido la Universidad de Salamanca a lo largo de sus ocho siglos de fecunda y fértil historia.

El alcalde Alfonso Fernández Mañueco, quien fue el primero en tomar la palabra durante los protocolarios discursos de inauguración de la muestra, resaltó que Unamuno fue «una persona vinculada a Salamanca como pocos creadores e intelectuales» y que ayudó a «universalizar la ciudad y la Universidad» desde sus diferentes responsabilidades en el Estudio y en el Ayuntamiento salmantinos. Por ello, la ciudad le ofrece ahora un «merecido homenaje» con 127 obras de 117 artistas, que ofrecen «una visión diferente, porque Unamuno ofrecía tantas desde su compromiso con la política y la cultura» que hacen que su figura iconográfica sea «indisoluble de la ciudad y su Universidad».

El rector de la USAL, Ricardo Rivero, invitó a salmantinos y foráneos a disfrutar de la exposición dejándose «mirar por el rostro de don Miguel, nuestro mejor rector»», y con ello recibir «el mejor mensaje de la Universidad de Salamanca», que representan «los valores de Unamuno, su visión crítica y su audacia para buscar la verdad y la transmisión de la cultura». Precisamente a la cultura, a través de exposiciones como la inaugurada ayer, se refirió Rivero, para quien «las actividades culturales deben contribuir a hacernos mejores seres humanos, así como la Universidad», por lo que la muestra «nos ayuda a comprender nuestro papel y a intentar ser cada día mejores», transitando por las imágenes de Unamuno para «recordar nuestro pasado para proyectarnos en el futuro».

El grueso de la muestra lo protagonizan artistas actuales, de los que 51 son salmantinos

Por su parte, el comisario de la muestra y presidente de la Asociación de Amigos de Unamuno, Francisco Blanco, agradeció al Ayuntamiento su iniciativa para poner en marcha esta singular exposición, que se enmarca precisamente en la programación conmemorativa del VIII Centenario de la fundación del Estudio salmantino. «Unamuno fue todo en la Universidad y vivió su periodo más convulso», convirtiéndose con ello «en un icono, desde su particular figura e indumentaria hasta su faceta como escritor, político y columnista».

De ahí que ese icono sea ahora el eje central de una exposición que reúne las citadas 127 obras de 117 artistas diferentes, algunas procedentes de diferentes museos, instituciones y colecciones privadas, y otras de nuevo calado en las que participaron 51 artistas salmantinos, 24 vascos y 11 madrileños, conjuntando 86 obras. De hecho, la muestra incluye desde retratos clásicos realizados en vida del protagonista hasta retratos originales de artistas actuales, que aportan su particular visión de Unamuno en el octogésimo primer aniversario de su muerte, y que residen en diferentes zonas geográficas, como Salamanca, el País Vasco y Madrid.

Tanto los retratos fotográficos como los artísticos tienen su origen en la dimensión pública, fama y popularidad del personaje, más allá del mundo intelectual, por su destacada presencia en periódicos, revistas, instituciones y asociaciones, unido a las características propias que le acompañaban, que eran estímulo de fotógrafos y artistas por su especial indumentaria, singular personalidad y definido perfil.