Uno de cada tres menores sufre acoso escolar, pero la mayoría de los casos no se denuncian

La Asociación Salmantina Contra el Bullying y Ciberbullying, durante los actos del año pasado en el Día Contra el Acoso Escolar. /LAYA
La Asociación Salmantina Contra el Bullying y Ciberbullying, durante los actos del año pasado en el Día Contra el Acoso Escolar. / LAYA

Pese a que ayer se celebró el Día Mundial Contra el Bullying, este tipo de violencia contra escolares sigue sin reconocerse

ROSA MARÍA GARCÍA / WORDSALAMANCA

Uno de cada tres menores sufre acoso escolar, ya sea en forma de agresiones físicas o psicológicas. Lejos de ser aislados, los casos van en aumento y con víctimas cada vez más pequeñas; la media es de nueve años, pero se registran casos desde los cuatro y hasta los 16-17 años. Lejos de lo que se cree, no existe un perfil de niño acosado.

Sin embargo, es un problema que sigue sin reconocerse y, lo que es peor se continúa culpabilizando a las víctimas o diciendo que 'son cosas de niños'. La mayor parte de los menores oculta que está siendo acosado y cuando se decide a hacerlo, los protocolos de actuación fallan y no se actúa ni en una tercera parte de los casos denunciados. Así lo afirma Mª Carmen Guillén Sánchez, presidenta de la Asociación Salmantina Contra el Bullying y Cyberbullying (ASCBYC). Otro dato preocupante que apunta es que uno de cada diez escolares, o sea, el diez por ciento, ha participado o ha sido testigo de un acoso y no han hecho nada.

Y no solo está el bullying, también cada vez se dan más casos de ciberbullying, un acoso que no se da solamente en el entorno del centro escolar, sino que se extiende durante las 24 horas de los 365 días al año.

Varias asociaciones que luchan contra el acoso escolar se han unido en una plataforma nacional

A estas cifras hay que añadir, señala, las 15 llamadas diarias que registra el teléfono habilitado por el Ministerio de Educación y, lo que es más grave, que España es el sexto país de la UE con más tasa de suicidio por acoso. «Son cifras lamentables», afirma la responsable de ASCBYC.

Sin embargo, todos estos datos «no son reales», porque la mayor parte de los casos de acoso «no se denuncia». Y es que el bullying es una forma de violencia «silenciosa», casi invisible, pese a que «se va dando visibilidad y haciendo cosas, queda mucho camino».

Ayer se celebró el Día Internacional Contra el Acoso Escolar, y las cifras asustan, pero «nunca se sabrán los casos reales del número de víctimas, porque son conductas basadas «en el miedo, en el silencio» y mientras no se hagan públicas, «nunca sabremos realmente la magnitud del problema».

Además, las víctimas y sus familias, «ven que la Justicia no se aplica como se debe. Por eso, a la hora de denunciar, se preguntan que ¿para qué?, porque no quieren volver a pasar por lo mismo, salir a la calle y que lo miren mal, el miedo a las represalias, el volver a sufrir inútilmente,...», afirma Guillén.

Por esto, lo primero que hay que hacer «es reconocer que existe el problema y luego tomar soluciones y dar confianza». También destacó que el Código Penal «es bueno si se ejecuta como tal», pero que hay que «adaptarlo a la sociedad, ya que hay delitos que no contempla».

Redenae reinvindica una Ley contra el Acoso y la Violencia Escolar a nivel estatal

Además de reconocer que el problema existe y actuar, hacen falta campañas de sensibilización y educar en el respeto.

Por todo esto, asociaciones, como ASCBYC, que representan a las víctimas de acoso y a sus familias, van a «seguir lidiado», y como la unión hace la fuerza, han creado una plataforma nacional, que está ultimando su puesta en marcha. Además, de la asociación salmantina, otras cinco agrupaciones contra el acoso de Madrid, Aragón, Andalucía, Valladolid y Aranjuez, han creado La Plataforma de Asociaciones Unidas Contra el Acoso Escolar (Redenae). Su objetivo, exigir que las instituciones pongan en marcha una serie de medidas.

Así, tal y como recoge su manifiesto, solicitan unos «buenos protocolos proactivos, que incluyan la medición, de forma periódica, de las escalas de acoso y violencia escolar en las aulas y de los daños que se pueden haber producido en las víctimas, a efectos de detectar casos desde las fases más incipientes, de valorar la eficacia de las medidas que adopten las consejerías y de tratar los daños que pudieran tener las víctimas».

Piden medidas destinadas a la protección de las víctimas, que garanticen su derecho a ir a clase libre de miedo y de conductas que ofendan su dignidad y pongan en peligro su salud e integridad, así como medidas que traten los daños que pudieran presentar como consecuencia del acoso recibido. Y también medidas que evalúen y traten a los acosadores.

Reivindican un «buen registro de denuncias por acoso escolar recibidas en las consejerías por centros docentes», para no dejar sin investigar qué problema puede tener un centro con reiteradas incidencias de este tipo, así como un mayor control a los centros docentes reacios a aplicar las normas de convivencia del Decreto 15/2007 y los protocolos oportunos de Intervención para la Corrección y Sanción del Acoso Escolar, así como la adopción de medidas correctivas y sancionadoras a estos centros.

Solicitan un mejor formación, información y herramientas específicas al personal de los centros docentes, a los alumnos y a las familias; protocolos de intervención «más ágiles y desburocratizados, que no concluyan con la transcripción de la versión del centro dejando, en muchos casos, a la víctima y a su familia en una total indefensión, que obliga a que abandonen el centro docente».

Quieren que se facilite el Servicio de Apoyo Educativo Domiciliario (SAED) a las familias que presentan informes psiquiátricos que indican la imposibilidad de acudir la víctima de acoso al centro educativo; así como una «mayor sensibilidad y empatía» con las familias denunciantes por parte de las consejerías.

Por último, instan al Ministerio de Educación a que se apruebe una Ley contra el Acoso y la Violencia Escolar a nivel estatal, y a que se tomen todas las medidas que proponen, «para acabar con el acoso y la violencia escolar en las aulas y fuera de ellas, para evitar que las víctimas sigan en la indefensión, y los agresores sigan quedando impunes». Prevenir, afirman, es la mejor forma de evitar esta lacra social del acoso y la violencia.