Tiempo de toros, tiempo de arte

Alegórico tríptico de Carlos Bernal. /CHEMA SÁNCHEZ
Alegórico tríptico de Carlos Bernal. / CHEMA SÁNCHEZ

Una exposición de muchos quilates acorde con los tiempos venideros

CHEMA SÁNCHEZSALAMANCA

Las ferias taurinas de Valladolid y Salamanca y los numerosos festejos a lo ancho de la geografía de Castilla y León le dan un ambiente taurino especial al mes de septiembre. Se trata del «rabo» de la temporada y de las últimas oportunidades para el triunfo de muchos toreros y ganaderos.

Así las cosas el Casino de Salamanca, por segundo año consecutivo, ha organizado una exposición bajo el título de Tauromagia II, con la que trata de aportar su granito de arena en pro del ambiente taurino y la promoción del mundo del toro.

Las 43 obras que se alinean en la exposición permiten realizar un interesante recorrido a través de la pintura, el dibujo, el grabado, la escultura, la fotografía y la artesanía. Las diferentes formas de la creación artística se encuentran representadas de forma que se puede comprobar como el toro y lo taurino han estado desde siempre unidos al arte.

Un privilegio poder observar dos litografías de la 'Tauromaquia' de Antonio Carnicero de la tirada que coloreo L.F. Noseret, 'Los toros de Guisando' de Gregorio Prieto o los toros en 'Las fiestas de San Juan' del legendario representante de la Escuela de Madrid Cirilo Martínez Novillo. No podía faltar Celso Lagar que unió al tema circense el del mundo de los toros en sus primeros escarceos artísticos por la rivera 'gauche' parisina.

Realmente curioso el dialogo de los apuntes llenos de frescura y sobre la marcha de Miguel Elías Sánchez, con destino a la prensa escrita, y los dos grabados de Santos Saavedra ilustrador del semanario El Ruedo y autor de carteles de las principales ferias españolas.

Para mi gusto una de las mejores piezas de la exposición es el retrato que ha hecho Jerónimo Prieto de Curro Cuchares, a través de una de las fotografías de Laurent. Impresionante la expresión de este torero de dinastía teniendo como réplica frente a el dos dibujos llenos de clasicismo de Florencio Vicente Cotobal.

Los dibujos de Venancio, y en especial las dos «suerte de varas» son un modelo de composición y una demostración del dominio que consiguió el maestro de Matilla en la ejecución de uno de los lances de la lidia en la que la conjunción del toro y el caballo es capaz de trasmitir una bella imagen estética y la angustia agónica del picador, el caballo y el toro.

Alegórico el tríptico de Carlos Bernal, un docente que ha abandonado prematuramente sus trabajos creativos, en el que se recrea con una conversación entre los dos toreros antes de que suene el clarín, rinde su reconocimiento al toro y dedica su homenaje al «gallo», muy probablemente el sevillano Rafael.

Oníricos y llenos de sugerencias los dos grabados de Luis de Horna, uno de ellos dedicado a uno de los más clásicos de la escuela sevillana, Pepe Hillo, autor del Tratado de Tauromaquia y que murió en Madrid al entrar a matar a Barbudo de la ganadería de Peñaranda de Bracamonte de don José Gabriel Rodríguez. 'El Salto' es una interpretación libre llena de movimiento de la «taurocatapsia» del Palacio de Gnosos.

'Toro' y 'El Juli' son la aportación de Mayte Rodríguez que vuelve a regalar a los espectadores su personal interpretación del color y de la luz, hasta conseguir esas emociones a que nos tiene acostumbrados con una pintura fovista que entra por los ojos y cautiva a todos al estar sustentada en unos principios figurativos muy sólidos.

Toros en el campo

De nuevo Teresa Uribe se acerca desde Valladolid a esta su tierra y nos trae la imagen de unos toros en el campo tan llenos de vida que parecen escaparse por los marcos del cuadro que también sirven de soporte para que la artista siga pintando.

Amable Diego está presente con una acuarela en la que recrea su condijo n de dibujante consagrado, Ramón Sánchez 'Tello' nos recuerda sus andanzas espiralistas y Beatriz Rodríguez debuta en la plaza con atrevimiento y colorido, lo mismo que Manuel Pacheco que ha traído desde Toledo un gran primer plano que es un torrente de cromatismo. Carlos García Medina apuesta una vez más por dos obras inspiradas en los temas pastoriles de las que es un consumado maestro.

Chano Calvo ha presentado una insinuante «figura de torero» y dos dibujos entre goyescos y picassianos dedicados al minotauro.

La escultura tiene una breve representación pero de altísimo nivel con la «porta gayola» de Venancio Blanco y la «cabeza de toro» de su discípulo y amigo Pablo Lozano, La primera en bronce y la segunda de alambre y soldadura.

Cuatro cuernas de la ingente colección de José Ramón Cid constituyen el evocador recuerdo de los pastores y vaqueros que a punta de navaja demostraban sus habilidades tallando escenas taurinas y pastoriles en cuernas de toros, en sus ratos de ocio

Media docena de fotografías con sabor antañón en blanco y negro de Vicente Sierra Puparelli, Jesús Formigo, y del que esto firma, completan una exposición muy heterogénea con la que el Casino de Salamanca apuesta un nuevo impulso al mundo del toro y lo taurino a través del arte.

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