Temen que las elecciones autonómicas paralicen la restauración de San Martín

Imagen de una de las naves laterales de la iglesia en la que se ve la deformación de las columnas y el arco, así como la pérdida de dovelas en la bóveda del fondo. /SERNA
Imagen de una de las naves laterales de la iglesia en la que se ve la deformación de las columnas y el arco, así como la pérdida de dovelas en la bóveda del fondo. / SERNA

Las «urgentes» obras que necesita el templo están previstas para 2019, año de comicios

DANIEL BAJO / WORDSALAMANCA

La iglesia de San Martín lleva 900 años esperando por una rehabilitación a fondo. El céntrico templo salmantino, que ha sido testigo de todos los avatares de la historia de la ciudad y que acoge obras de arte de nueve siglos distintos, se enfrenta a un destino incierto si las autoridades no le ponen remedio.

Antonio Matilla es el párroco del templo. Tomás Gil dirige el servicio de patrimonio artístico de la diócesis salmantina. Ambos conocen la iglesia como la palma de su mano y no dudan en repetir que necesita una intervención muy seria. «La fábrica y la estructura se dilatan y contrae con el calor y el frío, pero la contracción no compensa la dilatación y se abre cada vez más», comentan a modo de ejemplo. Los técnicos regionales «han dicho reiteradamente que tiene múltiples patologías. Desde la cimentación, que no tenía y había que sujetarla, a los muros y las partes que se abren». La iglesia de San Martín, de hecho, nació con un importante problema: debido a su ubicación y al subsuelo sobre el que se asienta le afecta la erosión de las aguas más que a otros edificios del entorno. Las casas que se construyeron a su alrededor hicieron de contrafuertes e impidieron que se viniese abajo.

El resultado de estos achaques son nuevas grietas donde antes no las había (aparecen fisuras en cuestión de meses), más trabajo de carga para algunas columnas y paredes y mucha más tarea para las administraciones cuando decidan comenzar con las obras de rehabilitación.

Porque la pregunta clave es cuándo. En su día la Junta de Castilla y León, a través de la consejería de Cultura y Turismo y en colaboración con la Fundación Iberdrola y el obispado de Salamanca, puso en marcha «importantes actuaciones» en el templo, aglutinadas dentro del Plan Románico Atlántico.

El templo padece «múltiples» dolencias, desde los cimientos a las grietas en el techo

En el año 2015, señalan desde la Junta, «se actuó en la reparación y consolidación de la bóveda de la portada del Obispo; la restauración e iluminación integral de la Capilla del Camarín; y se instaló un sistema de monitorización que está permitiendo evaluar y diagnosticar con certeza las patologías con las que puedan verse afectadas el resto de bóvedas de la cubierta del templo, la influencia de las ciclos climáticos y de los de otros factores».

A finales del pasado año 2017 «se encargó la realización de varios estudios» necesarios para afrontar la «compleja» restauración de la iglesia. Dichos estudios comprenden un análisis estructural de la cubierta, arcos, bóvedas y paramentos; una evaluación arqueológica de la arquitectura desde su construcción en el s. XII y un informe histórico y documental. La cuantía de las restauraciones de 2015 y de los informes ronda los 250.000 euros.

Toda la información está en manos de la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico «que actualmente trabaja por encargo de la Fundación Iberdrola en la redacción del proyecto de ejecución de la actuación de consolidación de la estructura del templo». Según la Junta, «está previsto que la obra se ejecute en 2019».

«Se han restaurado pequeñas cosas, pero el problema estructural está ahí»

En el entorno de la iglesia no están tan convencidos. «Por lo que sabemos, la Junta está estudiándolo, apoyándose en datos que aportan los sensores instalados por la Fundación Santa María la Real y otros estudios que están elaborando». Añaden que se han hecho dos escáner completos de la iglesia y que un grupo de arqueólogos «han estado varios semanas analizando piedra por piedra» el templo. «Intuimos que para la Junta sigue siendo importante esta iglesia e intervenir en ella». Añaden que, a pesar de que no conocen el contenido de los informes ni sus recomendaciones, sí han oído «rumores» de que las obras podrían comenzar a finales de este año.

Pero también recuerdan que hace años ya vivieron una situación muy similar. La intervención «se planificó y se aprobó y se eligió empresa incluso», pero «en el momento de empezar» arreció la crisis y todo quedó aparcado. «Es el problema del patrimonio», comentan desde San Martín. «La lista de iglesias es tan grande... los técnicos han estado aquí y la delegación de obras de la diócesis ha estado con ellos. Hay interés y creemos que la Junta lo tiene en cuenta», pero no ocultan su inquietud por las inminentes elecciones autonómicas de 2019 y temen que «o actúan antes de un año o tendremos que esperar otros cinco. Creemos que debería haber procedimientos» para acometer este tipo de trabajos al margen de cualquier posible cambio político.

«No queremos que se levante la guardia pensando que ya esta todo solucionado», comentan en relación a las intervenciones de 2015 y a los recientes trabajos de musealización de parte del edificio. «El problema estructural está ahí. Se han restaurado pequeñas cosas, pero algo tan grande sólo puede hacerlo la administración», aseguran. Y «es urgente. La necesitamos para ya».

Historia viva

San Martín lleva nueve siglos contemplando la historia de la ciudad. Es un templo «que merece la pena por su estilo románico y su historia. Es la parroquia que configura la vida urbana de Salamanca». Para su desgracia, a su alrededor nació la Plaza y este detalle la eclipsó durante décadas. «Es una desconocida, aunque está en el centro».

Artísticamente «tiene de todo y lo que hay es muy bueno. Tiene mucha relación con la fábrica de la Catedral Vieja. Están emparentadas. No la construyeron unos cualquiera, pero no se percataron del subsuelo que la iba a sostener». Tomás Gil reivindica la labor divulgativa e investigadora de la unidad pastoral por descubrir «un tesoro escondido». En San Martín trabajaron los canteros de la Catedral Vieja, los arquitectos de la Plaza Mayor (García de Quiñones aligeró el peso de las bóvedas e impidió que la iglesia se desplomase), los Churriguera (elaboraron el retablo del templo), Juan de Álava (esculpió la escalera que sube al coro)... y para rematar, el Cristo de la Humildad tallado por Fernando Mayoral sale de sus puertas en Semana Santa. «Hay que reivindicar esta iglesia», concluyen. Y salvarla.

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