Los sindicatos amagan con convocar una huelga de transporte de viajeros en Salamanca

Portavoces sindicales en su intervención de ayer. /WORD
Portavoces sindicales en su intervención de ayer. / WORD

La patronal confía en que la mediación del Serla logre encauzar de nuevo las conversaciones, rotas por cuestiones como salarios y descansos

D. BAJO / WORDSALAMANCA

Los sindicatos CC OO y UGT y las asociaciones Aesbus y Astasa atraviesan una 'Guerra Fría'. Las centrales sindicales denunciaron ayer que las negociaciones para renovar el convenio colectivo de los transportistas y conductores de autobús están rotas. El citado convenio afecta a unos 1.300 trabajadores de 70 empresas dedicadas al transporte escolar, metropolitano, discrecional y de larga distancia. Las posturas están «muy alejadas» y, mientras no se llegue a un acuerdo, el anterior convenio continuará vigente. El transporte a Madrid y el autobús urbano tienen sus propios convenios y no

Los representantes sindicales lamentaron la «cicatería» de las patronales y que «ignoren» cuestiones como los descansos semanales. Explican que hace cuatro años, cuando se negoció el último convenio, los trabajadores aceptaron subidas salariales anuales del 1%, dos puntos por debajo del índice de precios. Ahora reclaman un 4% anual en 2019 y 2020 pero las patronales «no lo consideran oportuno» y ofrecen un «irrisorio» 1,25% anual en base a «argumentos caducos» como el precio de los combustibles. El salario base ronda los 1.014 euros mensuales y hay conductores veteranos cobrando 1.050. Estas cantidades «no están ajustadas a la tarea y la responsabilidad» de su labor. «Salamanca es una de las provincias que más poder adquisitivo ha perdido en sus convenios», explican los sindicatos, y ahora que la crisis económica parece un recuerdo, quieren compensar esta situación.

Otra «línea roja» son los descansos semanales y los turnos. Provincias cercanas como Zamora y Segovia tienen reconocidos dos días de descanso a la semana, mientras que en Salamanca sólo día y medio. Además, «hay muchas horas extra» impagadas, especialmente en el transporte escolar y metropolitano, e «incumplimientos» de los horarios de descanso. Los buses que cubren rutas de menos de 50 kilómetros no están obligados a llevar tacógrafos y eso dificulta los controles de horarios.

Los sindicatos señalan que «mucho tiene que cambiar la postura de las patronales» para alcanzar un acuerdo. Como en cualquier conflicto laboral han acudido al Serla (el servicio de mediación de la Junta) para que intente mediar. Insisten en que «agotaremos los plazos» para negociar, pero no descartan paros y huelgas si fuese necesario.

Postura empresarial

Las dos asociaciones empresariales se integran en la patronal Confaes. Desde ésta explican que la decisión de acudir al Serla es «lógica, razonable y legítima» porque es una herramienta pensada precisamente para eso, para «solucionar conflictos y ayudar a resolver estos bloqueos». Los empresarios están «absolutamente confiados» en la labor del Serla. «Su mediación ha sido muy positiva estos años, con buenos resultados, y estamos confiados en que la negociación vuelva a coger un ritmo normal, porque a pesar de que llevamos bastantes meses hablando hemos tenido pocas reuniones. La situación está tierna y ha habido un bloqueo casi inicial, pero con la intervención de un tercero puede salir adelante. Confiamos en que no llegue a más».

Los portavoces empresariales aportan su valoración sobre este 'impasse'. Explican que el transporte de viajeros «está muy vinculado a la evolución de los precios de los carburantes, donde hay muy poco margen para repercutir los incrementos de los costes» y sus tarifas están «reguladas, no son libres, lo que hace muy difícil asumir un incrementos desproporcionados para el momento en que vivimos».

La petición de incremento salarial del 4% «está fuera de cualquier media» que se negocia en Castilla y León y en España y está «por encima de los aumentos de otros convenios, en un sector sin capacidad para repercutir los incrementos en sus tarifas y que no pasa por su mejor momento». El ramo del transporte «ha perdido muchos usuarios que no se pueden recuperar. La despoblación rural le afecta de lleno, hay líneas deficitarias, transportes alternativos... No es el mejor momento y no se puede asumir un incremento del 4%, muy por encima del IPC», concluyen.