«Sentir cómo el cuerpo del animal roza tu cuerpo es una sensación única»

La joven dando unos pases a uno de los astados a los que se ha enfrentado../JUAN MATEOS
La joven dando unos pases a uno de los astados a los que se ha enfrentado.. / JUAN MATEOS

Claudia Gutiérrez es alumna de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca

Cualquier persona que no conozca a Claudia Gutiérrez Rodríguez, de 16 años y descendiente de San Esteban de la Sierra, jamás pensaría que su gran sueño es triunfar en el mundo del toro como matadora de toros. Esbelta, guapa, simpática..., la ves por la calle y parece más una joven preocupada por la moda, por las fiestas y por las ocupaciones propias de la juventud que por jugarse su integridad física delante de un toro. Pero ella lo tiene claro, su vida es el toro y no es una afición pasajera. Desde siempre se ha visto atraída por este mundo y en tan sólo tres años ha recorrido un importante camino junto a la Escuela de Tauromaquia de Salamanca.

–¿Cuándo comenzó su afición al mundo de los toros?

-La afición me empezó desde muy pequeñita en casa de mi abuela. Somos cuatro primos, tres chicos y una chica, que soy yo, y siempre jugábamos en el hall de casa a los toros y al ser la chica siempre me tocaba hacer de toro y casi nunca de torero. Cuando cumplí 8 años siempre estaba viendo vídeos de toros. A los 10 años les dije a mis padres que me apuntaran a la Escuela de Tauromaquia de Salamanca y su respuesta fue que ¿cómo me iban a apuntar a la escuela? Pasaban los años y yo seguía insistiendo, diciendo que mi sueño era entrar ahí, pero pasaban los años y nada y yo seguía intentándolo por mi cuenta. Tenía un capote y una muleta y entrenaba en mi casa, veía vídeos de toreros y me fijaba en cómo lo hacían y cuando iba a cumplir los 13 años, me dijeron que si me atrevía a ponerme delante de una becerra, pues que ese año entraba en la escuela. Y con 13 años, a punto de cumplir 14, llegó el día que fui a una finca y sacaron una vaca, le pegué mis pases –porque yo había estado entrenando por mi cuenta durante dos o tres años- y ese día me dijeron: «si es tú ilusión, nosotros no somos nadie para impedir que cumplas tus sueños» y con 14 años entré en la Escuela de Tauromaquia. Y la verdad es que no pensaba llegar tan pronto dónde estoy.

-¿Entra con 14 años y desde el primer momento se pone delante de un astado?

- Sí, porque hacemos prácticas con animales.

- ¿Y cuándo fue la primera vez que toreó en público?

- Fue en mi primer año en la Escuela, en Endrinal, y la verdad es que me hizo mucha ilusión porque cuando un niño entra en la escuela, a lo mejor está el primer año toreando de salón y el segundo, cuando tiene más oficio, lo ponen por primera vez delante del público. A mi, como fue el primer año, me hizo mucha ilusión e hizo que quisiera seguir en este mundo. Y la segunda vez que me puse delante de una becerra en público fue en la plaza de La Glorieta en Salamanca, en las fiestas de septiembre de ese mismo año. Y al año siguiente, en 2017, toreé en bastantes tentaderos públicos con becerras y como la cosa iba bien, me dijeron que este año debutaría con novillos y ha sido así, el 3 de junio llegó mi debut en Linares de Riofrío y a partir de ahí están saliendo fechas y con mucha ilusión.

-¿Cuántas citas tiene este año?

- No las sé todas todavía. Este mes, estuve el día 25 en Matilla de los Caños y hoy, día 29, voy a Galinduste. Y en agosto, el 7 en Santa Cruz del Valle, el 24 en Sepúlveda, y el 25 tengo una cita que me hace especial ilusión, pues me han metido en un festival en Topas con tres matadores de toros –Javier Castaño, Damián Castaño y Eduardo Gallo- y yo como becerrista. Después en septiembre tengo el día 2 en Puebla Nueva (Guadalajara), el 6 en el certamen del Recinto Ferial de Salamanca, cuya final es el 9; y también en Barruecopardo, pero no sé la fecha fija; y acabo el 26 en Tamames.

-Imagino que el torear con toreros tan sólo tres años después de empezar le hará mucha ilusión…

-Sí. Cuando entré nunca pensé que a los dos años y algo estaría matando un novillo y menos que a los tres estuviese metida en un festival tan importante como es éste, que no es lo mismo debutar y matar un novillo con tus compañeros a que te metan en un festival con tres matadores de toros que son conocidos por mucha gente y que estés tú sola en el cartel, que no esté ninguno de tus compañeros.

- ¿Tiene muchos compañeros, imagino que todos chicos, que no han seguido la misma trayectoria?

- No, claro. También hay niños que llevan 6 ó 7 años en la escuela y que a lo mejor han toreado pocas becerras y no tiran para adelante o parece que sólo lo ven como un hobby y no quieren llegar a nada más y a lo mejor cuando llegan a un determinado volumen no quieren seguir.

-La primera vez que se puso delante de un astado, ¿qué sintió?

-Lo que se siente delante de una becerra y cuando te embiste es muy difícil de explicar, porque es una sensación única, que te llena por dentro, que es difícil de describir. Lo que más me llena es antes de que salga el animal, antes de torear: ese miedo que se siente, una sensación que a la vez que es incómoda es algo que yo necesito sentir. Por ejemplo, cuando llevo dos semanas sin torear, el cuerpo me pide tener esa sensación, de nervios, de mariposas en el estómago y necesito torear. Luego, cuando estás delante, en mi caso no siento miedo, siento las ganas de disfrutar, de hacerlo bien, de que la gente disfrute y es una sensación única, ver cómo pasan los pitones por delante tuya y ver cómo el cuerpo del animal roza tu cuerpo. Y cómo cuando sabes que lo haces bien, ves que la gente disfruta y es una satisfacción única.

- ¿Algún revolcón en este tiempo?

-Mi primer revolcón fuerte me lo llevé con la primera vaca utrera, que son las que tienen 3 años, que ya tienen su volumen, su peso y me llevé el revolcón toreando con el capote, pero me levanté y es algo que te da como más fuerza. Cuando me cogió no me vine abajo, sino que me levanté y seguí. No tenía mucho oficio en ese momento, pero a partir de ahí empecé a meterme con vacas más grandes. Y la verdad es que en el campo, con la escuela apenas he tenido revolcones fuertes. En los tres años que llevo, cuatro o cinco revolcones, no más. En mi debut en Linares, cuando le hice el quite con el capote al novillo anterior, al de mi compañero, ese novillo veía un poco mal del ojo izquierdo y yo le fui a hacer el quite por el ojo izquierdo y nada más empezar me cogió, me pisó la cabeza, me pisó la espalda y yo me levanté, a pesar del dolor, y volví a hacerlo por el mismo lado, pensando que había sido fallo mío, y me volvió a coger, me volvió a pisar la cabeza y la espalda, fueron las dos volteretas iguales, me volví a levantar y esa vez en lugar de hacérselo por el lado izquierdo se lo hice por el derecho y bien. Y después con mi novillo, me resentía de la espalda, de los golpes, pero en esos casos, es algo bueno que tengo, que no me vengo abajo, e intento hacerlo lo mejor que puedo.

- Sus padres al principio no le hacían mucho caso, pero luego consiguió convencerlos. ¿Qué sienten ahora?

- Mi padre, yo creo que tiene miedo pero no lo manifiesta de la misma manera que mi madre, que en la plaza se le saltan las lágrimas, está nerviosísima, no quiere ni mirar y todos los días me dice que tenga cuidado, que si no se me quita esto de la cabeza y sabe que no se me va a quitar, porque cada día me gusta más. Por eso mi padre es el que mejor lo lleva. Y están muy orgullosos los dos, eso yo lo noto, y me siento muy apoyada por ellos.

- ¿Y su hermano?

- Mi hermano es el que peor lo lleva, le da muchísimo miedo que yo toree. Y encima ve que tiro para adelante y cada vez le da más miedo, y no me va a ver. Pero cada vez me pregunta más, porque al principio ni me preguntaba qué tal, ni me deseaba suerte; y yo creo que es ese miedo que tiene, porque de hecho de pequeño le encantaban los toros y decía que quería ser torero, pero no era tan serio. Y ahora que ve que su hermana está metida en este mundo, no puede ni pensarlo.

- Su familia todos son muy toreros: abuelos, tíos…

- Sí, de hecho la afición la cogí de pequeña por eso, porque a mi hermano y a mi nos llevaban a muchas corridas de toros y si se hacía alguna fiesta en alguna finca, allí estábamos los dos.

- El hecho de tener amistad con una familia dedicada al mundo de los toros, ¿le ha favorecido en algo?

- Hay mucha gente que piensa que tengo mucho a favor por esa amistad. Pero yo pienso que es peor, porque hay gente que cree que lo que hago es gracias a ellos y no es así, para nada. Porque la persona que tiene el valor es la que se pone delante del toro, tú no te pones delante del toro y lo haces bien porque seas amigo de nadie, es tu propio valor; y si a ti no te gusta, el hecho de tener un amigo que se haya dedicado a ello no te influye para que lo hagas tú.

- ¿Piensa lo peligroso que es?

- Soy consciente de que te juegas la vida, de lo que te puede pasar. Todo el mundo sabe la parte mala de esta profesión y la buena; pero la satisfacción que te da el hacerlo bien, aunque tenga peligro y a veces tengas tus revolcones, para mi merece la pena. Soy consciente de que es una profesión muy dura, en la que te juegas la vida y la gente que se dedica profesionalmente al toro da la vida por el toro.

- Habla de lo que hace como una profesión, así que tiene muy claro que se quiere dedicar a ello. Pero, imagino que seguirá estudiando.

- Sí, empiezo este año Bachillerato. El curso anterior tenía todo el tiempo metido los toros en la cabeza, y los estudios no fueron nada bien y repetí; y este curso he entrenado mucho más que el anterior incluso, pero me he organizado mejor y me he metido en la cabeza que si no estudio, mis padres me van a quitar de este mundo y es lo último que quiero. Y este año me ha ido mejor y empiezo Bachillerato, pero los toros no los voy a dejar por nada del mundo, pero los estudios los tengo que tener porque en un futuro no sé que va a pasar. Y los estudios es lo primero y lo más importante.

- ¿Qué le gustaría estudiar?

- Magisterio y dedicarme a los niños pequeños o ir por la rama de Educación Especial con niños que tengan problemas.

- El hecho de ser una chica, ¿hizo que en la Escuela de Tauromaquia la recibieran de forma diferente?

- En la Escuela de Salamanca hay ahora cinco chicas y en general nos tratan muy bien a todas, pero cuando yo entré me trataron bien todos y tengo muy buen 'feeling' con todos.

- ¿Con qué compañeros se lleva mejor, con los chicos o con las chicas?

- Me llevo muy bien con todos; con los chicos de mi edad me llevo muy bien con los hermanos Tabernero, y con Raquel, una chica nueva que ha entrado este año y con la que desde el primer momento nos hemos llevado muy bien.

- ¿Qué figura del toreo le ha marcado más en su forma de torear?

- Cojo un poco de cada uno, de todos los toreros, porque si han llegado profesionalmente arriba es por algo y me fijo en algo de cada uno cuando veo vídeos. Pero ahora mismo, toreros que me gusten: Talavante, Miguel Ángel Perera, Roca Rey, El Juli, Ginés Marín, José Garrido.

- ¿Conoce algunopersonalmente?

- He tenido la suerte de ver en persona a la mayoría y con alguno he mantenido una conversación.

- ¿Cuál sería su cartel ideal, con quién le gustaría torear?

- No te sabría decir, torear con cualquier matador de toros que está ahora arriba en el escalafón sería todo un sueño para cualquiera que está empezando, sea cual sea.

- ¿Y con qué compañeros?

- Me gustaría hacer un mano a mano con Raquel, porque desde el primer momento nos hemos llevado genial y veo que ella tira también hacia adelante y sería muy especial hacerlo con otra chica con la que te llevas tan bien. Aunque luego en la plaza tengamos que superarnos. Y con mis compañeros, en un futuro, a lo mejor de luces me haría ilusión hacerlo con los cuatro o cinco chicos con los que mejor me llevo en la escuela.

- Si pudiera elegir plaza, ¿cuál sería?

- En la plaza con la que soñamos todos en torear, que es la Glorieta de Salamanca; y en la Real Maestranza de Sevilla o Las Ventas, en Madrid.

- ¿Qué pase es el que más le gusta y cuál le resulta más complicado?

- El que más me gusta es el pase de las flores, porque cuando entrenaba en mi casa viendo vídeos, ese pase me llamaba la atención y desde el primer momento en la escuela lo entrenaba y se lo daba a mis primeras becerras. No es un pase difícil y me gusta mucho. Y más difíciles, los entreno en la escuela pero quizás no los he hecho delante del animal, o si me siento inspirada, lo hago en el campo y si me sale mal, lo entreno. Y si veo que me sale bien, cojo confianza y lo repito en cualquier otro tentadero.

- ¿Cómo se siente con la espada?

- Mi primer novillo, en Linares, lo maté a la primera; y el segundo, en Endrinal, el animal era más pequeño, tenía menos cuerpo y me costó más matarlo y lo maté a la segunda. Pero entrando a matar en la escuela, sí que me siento bien con la espada.

- ¿Qué siente cuando torea ante mucha gente que conoce?, ¿le pone más nerviosa ver gente conocida?

- Normalmente se lo digo a mis padres: no me gusta saber quién va a verme, porque luego puede que esté más pendiente. Aunque al entrar a la plaza vea a gente conocida, no me fijo mucho, porque si empiezo a pensar en la gente no voy a estar concentrada. Pero luego, después de que acabas de torear y has visto que todo ha salido bien, es una gran satisfacción salir de la plaza y ver mucha gente conocida, que está pensando en ti, en lo que has hecho y te da la enhorabuena. Y una semana después te diga lo bien que lo has hecho. Y si has estado mal y sales de la plaza, las sensaciones son totalmente diferentes, pero te gusta porque ves que la gente te arropa y aunque lo hayas hecho mal vuelve el próximo día a verte. No hay nadie que porque un día estés peor vaya a dejar de seguirte o de ir a verte.

- Y sus amigos de siempre, ¿qué le dicen?

- Hay muchos que me dicen que estoy loca, que cómo me atrevo. Hay bastante gente que me va a ver, otros que no les gusta y otros antitaurinos, pero que me respetan y me preguntan que qué tal me ha ido aunque no me vayan a ver. Lo único que les pido es que me respeten como yo les respeto a ellos, aunque no les guste el mundo de los toros.

- ¿Se prepara de una forma específica antes de salir a torear?

- Tengo algunas supersticiones y en los momentos antes me gusta estar sola y sin pensar en otra cosa que no sea lo que voy a tener que hacer esa tarde.

- Y cuando se pone delante del toro, ¿qué es lo que ve?

- Los pitones, la cabeza; pero no sé decirte en qué pienso en ese momento. La mayoría de las veces, cuando suena la orquesta, la música, yo ni me entero, estoy pendiente de lo que tengo que hacer, de lo que me dice el profesor y del animal.

- En todo este tiempo, ¿cuántos animales ha toreado?

- Entre tentaderos en el campo y públicos, que son en plazas, en estos tres años habré llegado a cien animales.

- ¿Alguna vez ha toreado fuera de España y dónde le gustaría hacerlo?

- He tenido la oportunidad de torear en Montijo (Portugal) y San Paul de Dax (Francia); y me gustaría en un futuro ir a América, a México…

- ¿Le resulta más difícil estar en este mundo por ser chica?

- Depende cómo lo mires. Es un mundo bastante machista y si en una plaza hay muchos machistas, vas a escuchar cosas que no te gustan y algunos pensarán que eres la que peor lo vas a hacer. Pero también puede que la gente que vaya esté esperando a que salga la chica a ver cómo lo hace y si eres chica y lo haces bien le dan más importancia. Pero no tendría que ser así, porque tiene el mismo valor un chico que una chica poniéndose delante de estos animales porque el toro no distingue si lo que tiene delante es un hombre o una mujer, el toro no entiende de sexos. Este mundo no es para hombres ni para mujeres, sino para todo aquel que sea capaz de ponerse delante y por eso creo que si ellos son capaces de hacerlo, porque no lo voy a ser yo.

- Y cuando esté más arriba, ¿no cree que lo tendrá más difícil?

- Quizás sí, puede que haya algún matador que se niegue a torear con una mujer, sé que a Cristina Sánchez en algún caso le pasó, pero en unos años esto puede ir cambiando. Aunque no se vean a muchas chicas, cada vez hay más en este mundo y si tenemos que ser las que estamos empezando actualmente, pues tendremos que ser nosotras las que cambiemos la forma de ver el mundo del toro y que nos valoren por el arte que demostramos.

- Aparte del mundo del toro, ¿qué otras aficiones tiene?

- Cuando era pequeña me gustaba el fútbol, sólo me gustaba eso. De hecho una de las decisiones más difíciles que he tomado, a pesar de mi corta edad, ha sido el momento en el que tuve que decidirme por dejar el fútbol y dedicarme al mundo del toro. El año que entré en la escuela seguí otro año más jugando al fútbol pero era muchísimo, porque entrenamos 12 horas a la semana y el fútbol eran también tres días a la semana; y compaginar ambas cosas y los estudios me resultaba difícil y yo notaba que me gustaba más el mundo del toro y me hacía mucho más feliz; y como era mi ilusión desde bastante pequeña, decidí dejar el fútbol. Y me alegro de haber tomado esa decisión.