La secretaria de Estado de Igualdad defiende que los casos de pederastia «no prescriban»

Soledad Murillo, en una comparecencia pública./EL NORTE
Soledad Murillo, en una comparecencia pública. / EL NORTE

Soledad Murillo afirma en relación a los casos de Salamanca que «es una obligación de la Iglesia pedir responsabilidades y tener un control sobre este tipo de conductas»

EFE

La secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo, ha defendido hoy que «no prescriban los delitos de pederastia», haciendo referencia concreta a los casos surgidos en la provincia de Salamanca y relacionados con un sacerdote que ya fue expulsado de Miami tras abusar de un menor.

En declaraciones a los medios, antes de participar en las Jornadas sobre violencia sexual organizadas en Valladolid por Amnistía Internacional, Murillo ha asegurado que el Gobierno está valorando, con el Ministerio de Justicia, que «estos casos no prescriban».

En este sentido, ha advertido de que «es una obligación de la Iglesia pedir responsabilidades y tener un control sobre este tipo de conductas, porque además es una institución que hace de la moral su eje de conducta y su sentido público, y no es un tema de tiempo, ya que estas situaciones siguen ocurriendo ahora».

Por ello ha pedido «que tomen medidas y expliquen qué hacen con esos sujetos, si los releva o si los cambia de territorio», al tiempo que ha tachado de «inmoral» el planteamiento del obispo de Salamanca, que pasa por defender la prescripción del delito y por culpar a las víctimas de los abusos de no haber hablado antes.

Murillo ha incidido, durante su intervención en las jornadas, sobre la necesidad de que los hombres se impliquen a la hora de contar experiencias relacionadas con la violencia sexual contra las mujeres porque -se ha preguntado la secretaria de Estado- «¿cuántos hombres violan y con qué edades?».

«No es un tema de las mujeres solamente, ni nuestro como grupo ni como problema de tipificación del delito, sino que es responsabilidad de los hombres contar situaciones de las que, en su momento, se rieron, y que ahora resultarían escandalosas», ha comentado.

Por este motivo, ha defendido como «fundamental» que la educación sexual se tenga en cuenta en la reforma educativa «para preparar a los jóvenes de cara a que el consentimiento sea parte de las relaciones».

También ha hecho referencia a las conversaciones mantenidas con el Consejo General del Poder Judicial, que cuenta con una Comisión de Igualdad, para «evitar que haya votos particulares de jueces con lenguajes que rayan la pornografía» y ha asegurado que existe «una gran sintonía» con ese organismo en ese asunto.

Murillo ha respondido así a las palabras empleadas por el juez Martínez Lerquí contra María San Juan, a la que llamó «bicho e hija de puta», tras el juicio presentado por la modelo contra su marido por malos tratos psicológicos, amenazas y coacciones, y ha indicado que «la imparcialidad es un deseo de buena praxis profesional».

«Deberían ser sometidos a revisión todos los actos administrativos, técnicos o pedagógicos en estos casos», ha concluido la secretario de Estado de Igualdad, quien ha denunciado que, en sus clases, «todos los años aparecen casos de abusos sexuales» y, por tanto, «hay que seguir trabajando para impedirlos».

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