Salamanca debe aprovechar la transición digital y la energética para crear empleo

Conferencia del director de la oficina de la OIT en las jornadas organizadas por la Plataforma Salmantina por el empleo. /LAYA
Conferencia del director de la oficina de la OIT en las jornadas organizadas por la Plataforma Salmantina por el empleo. / LAYA

El director de la OTI insta a orientar el modelo de desarrollo a nuevas actividades industriales

ROSA MARÍA GARCÍA / WORDSALAMANCA

Las transiciones digital y energética son una oportunidad para corregir los desequilibrios territoriales y crear empleo. Así lo afirmó ayer Joaquín Nieto, director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OTI) para España, refiriéndose al éxodo que sufre la provincia salmantina ante la falta de trabajo.

Nieto participó ayer en las XVII Jornadas de Empleabilidad, organizadas por la Plataforma Salmantina de Entidades por el Empleo, con motivo del Día Internacional del Empleo Digno, que se celebró el lunes. «Trabajo decente y OIT es lo mismo», afirmó, añadiendo que este organismo de la ONU «nació hace cien años con un mandato muy claro: la justicia social». Uno de los aspectos de ausencia de justicia social más claro, añadió, «es cuando hay ausencia de justicia social en el trabajo y por eso es necesario ir hacia el trabajo decente». Su conferencia en las jornadas versó sobre el estado actual del trabajo decente en el mundo.

Antes de su participación en las jornadas, Joaquín Nieto, se refirió al éxodo que sufren lugares, como la provincia de Salamanca, por la falta de trabajo. Según él, «la transición digital está corrigiendo las brechas, pero hay una brecha territorial en la digitalización y también de género», por lo que «la transición digital y la transición energética tienen que ser una oportunidad para corregir los desequilibrios territoriales y es una oportunidad para corregir los desequilibrios territoriales, pero hay que proponérselo, no dejar que sigan como ahora, porque seguirá ensanchándose la brecha entre las ciudades y el mundo rural, entre las grandes urbes y pequeñas ciudades».

Desequilibrios territoriales

Por este motivo, instó también «a hacer políticas de desarrollo que sean integradoras e inclusivas territorialmente», y la transición energética, por ejemplo, las energías renovables o el cambio en la producción agroalimentaria, es decir, «todo lo que se pondrá en marcha para evitar el cambio climático es una oportunidad para reorientar el desarrollo y que haya nuevas actividades industriales y de desarrollo en sitios que parecían condenados a no tenerlas». La cuestión, concluyó, es «orientarse en esa dirección y conscientemente tratar que ese nuevo desarrollo sea inclusivo y equilibrado en esas diferencias territoriales».

En cuanto a su conferencia, realizó un recorrido general por la situación histórica y actual del trabajo que en materia de derechos viene desarrolando la OIT, así como al informe de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo, publicado con motivo del centenario de la organización, en el que se proporciona un análisis en profundidad del futuro del trabajo, orientado a constituir la base para alcanzar la justicia social en el siglo XXI.

A lo largo de estos años, afirmó Joaquín Nieto antes de su alocución, «se ha mejorado mucho, hay más prosperidad y justicia social; y a lo largo de los últimos 20 años también ha habido avance, aunque con la crisis económica ,estos avances se han ralentizado». Pese a esto, «los desafíos que tiene el mundo del trabajo son enormes». Así se refirió a los 152 millones niñas y niños que existen en el mundo «atrapados en el trabajo infantil», a los «más de 15 millones de personas esclavas en empresas privadas, los cinco millones de mujeres esclavas en la explotación sexual, otros tantos millones de esclavizados por los estados».

Según sus datos, en el mundo hay 200 millones de desempleados; y de los 3.000 millones de trabajadores, 2.000 «lo hacen en la economía informal, sin contrato». Además, hay problemas de salud y seguridad en el trabajo y 2,8 millones personas mueren al año a causa accidente trabajo y enfermedades profesionales.

No hay que olvidar la discriminación, «las mujeres sufren discriminación en todo el mundo, hay una brecha salarial importante del 20%, aunque en España es menor, del 17%, porque se ocupan principalmente de los trabajos no remunerados y, a partir de ahí, vienen las demás discriminaciones». Además, la protección social «no llega a todos».

En definitiva, «los desafíos del trabajo decente son enormes», como lo es el camino a recorrer para alcanzarlo». En esto trabaja la OTI; ahora, señaló, su labor está más focalizada en la pobreza, ya que hay 300 millones de trabajadores con pobreza extrema y 800 millones en pobreza moderada. «El trabajo decente exige al menos un salario digno que permita sobrevivir dignamente».

Pero la pobreza no se limita solo a los países pobres o a los países en desarrollo, «también en países desarrollados hay pobreza», afirmó, y señaló que en España, por ejemplo, el 13% de los trabajadores «sale de casa a trabaja y no logra salir de la pobreza relativa». Todo esto, afirmó «hay que combatirlo» con los objetivos del desarrollo sostenible que configuran la Agenda 20/30 para ONU, y donde el mandado de la OIT es el de ayudar gobiernos y sociedades a cumplir estos objetivos, asumidos por los gobiernos de todos los países en 2015.

Cuarta revolución industrial

El primero de los objetivos del desarrollo sostenible, explicó, es acabar con la pobreza extrema; el segundo, reducir al menos a la mitad la pobreza relativa en todos los países». Ademas, esa lucha contra la pobreza se da en un contexto «muy especial, porque estamos en un mundo en transformación, la reconversión tecnológica, la cuarta revolución industrial es diferente a las demás, ya que la digitalización y la globalización la hacen distinta»; también en un contexto de «transición energética, ecológica, porque hay que cambiar los sistemas energéticos para hacer frente al cambio climático».

Esto supone «una enorme oportunidad en todo el mundo y, especialmente para España, para orientar su modelo de desarrollo a una industrialización diferente; salir del peso tan grande del turismo y del problema del desarrollo en muchos territorios». Nieto instó a que esto hay que hacerlo «con inteligencia» y de una manera «justa» para lograr un «trabajo decente, salir de la pobreza y tener un mundo más sostenible».