Salamanca es la capital de Castilla y León con más contaminación lumínica

Viandantes pasean por la calle Zamora./LAYA
Viandantes pasean por la calle Zamora. / LAYA

Ocupa el puesto 34 en una lista de 2.216 municipios de toda España, por delante de Madrid o Sevilla, entre otros

D. BAJO / WORD

Atardece, se pone el sol y las farolas de toda la ciudad empiezan a iluminarse. Pero también hay tantos carteles comerciales, luces artísticas, semáforos... que en realidad es como si aún fuera de día.

La contaminación lumínica podría definirse como el brillo de la luz en el cielo nocturno producido por la emisión de luz procedente del mal uso de luminarias o por el exceso de iluminación. La luz se orienta hacia el cielo en vez de hacia la tierra. La consecuencia son noches exageradamente 'blancas'.

Pues bien, Salamanca tiene un problema con la contaminación lumínica. Ocupa el puesto 34 de una lista de 2.216 municipios analizados en el estudio 'ranking de la contaminación lumínica en España 2015', elaborado por el astrofísico Alejandro Sánchez de Miguel con la participación de Rebeca Benayas Polo, de la empresa GEASig . Estamos entre el 2% de municipios más contaminados lumínicamente hablando.

El estudio tiene en cuenta seis variables. Éstas son «cantidad de farolas por área (kilómetro cuadrado), potencia emitida al espacio por farola, número absoluto de puntos de luz, potencia emitida al espacio total, potencia emitida al espacio por área, potencia emitida al espacio por habitante. De este ranking se han excluido los municipios con menos de un kilómetro cuadrado de superficie artificial. Para el ranking total, se han realizado la mediana de los anteriores rankings y se ha hecho un nuevo ranking en base a esa puntuación»

Alejandro Sánchez de Miguel explica por qué Salamanca ocupa semejante puesto. «Por farolas por kilómetro cuadrado (puesto 419 de España) Salamanca está más o menos donde debería, teniendo en cuenta su población, pero en el ranking total sí está por encima de lo que le correspondería».

La contaminación lumínica está vinculada con el tamaño de la ciudad y Salamanca tiene un término municipal muy pequeño. La potencia emitida por cada farola es muy baja (puesto 2.022 de España), igual que la potencia por persona (puesto 1.790), pero la cantidad de puntos de luz de la ciudad (puesto 50 de España), la potencia emitida total (puesto 43) y la potencia por kilómetro cuadrado (puesto 111) nos aúpan en la lista. De hecho, hay más farolas por kilómetro cuadrado en Salamanca que en Madrid, Sevilla o Zaragoza. A modo de ejemplo, en este apartado de farolas por kilómetro cuadrado, la capital de España está en el puesto 1.149.

Eso sí, no todo son malas noticias. Haciendo de la necesidad virtud, Sánchez de Miguel cree que Salamanca, al estar en un puesto tan alto, seguramente tenga «más margen para ahorrar» en consumo eléctrico que otras ciudades.

La iluminación nocturna salmantina también tiene otros aspectos positivos. Por ejemplo «no hay difusores de plástico en las farolas. En Madrid sí que los tienen y el color es importante. Debe ser lo más anaranjado posible. La moda son los LED blancos, porque dicen que los recomendó la Comisión Europea, pero la Comisión sugería que debían instalarse en interiores, no en exteriores. No son más eficientes que las lámparas de sodio que ya había. En algunos sitios se instalaron LED y son más caros y menos eficientes» al menos de puertas para afuera. Y concluye reiterando que «la situación general de la provincia es muy buena, menos en la capital».

El estudio le da la razón. Éste recopila datos de 2.216 municipios de toda España, 33 de ellos salmantinas, incluida la capital. Para encontrar la segunda localidad salmantina de la lista hay que ir al puesto 259, ocupado por Guijuelo. Entre los 1.000 primeros de la lista también surgen Carbajosa, Villamayor, Villares de la Reina, Topas y Doñinos de Salamanca. Béjar aparece en el puesto 1.132; Ciudad Rodrigo, en el 1.253; Santa Marta, en el 1.351; Alba, en el 1.619; Peñaranda, en el 1.922 y Ledesma en el 1.949. El último pueblo salmantino de la lista es Castraz, en el puesto 2.215.

En comparación con el resto de capitales de la región, las más cercanas son Palencia (puesto 46) y Zamora (puesto 57)

Oportunidades en el limbo

Salamanca capital no tiene una ordenanza municipal que vele por la prevención de la contaminación lumínica. El pleno aprobó hace un año una moción de Ciudadanos en este sentido, pero aún no se ha materializado en una norma escrita. Sin embargo, durante estos meses sí ha habido reuniones de trabajo en este sentido y algunos avances. Fuentes municipales confirman que se controla la luminosidad de las farolas y que desde hace tiempo se apuesta por las luminarias más eficientes posibles.

En el fondo habrá quien opine que qué más da que haya demasiada luz en las calles. El problema de la contaminación lumínica es que la luz está mal dirigida. Ilumina el cielo en vez de la tierra y puede perjudicar a especies animales nocturnas. También afecta a algunos colectivos como los aficionados a la observación astronómica e incluso puede obstaculizar el desarrollo de iniciativas como el turismo astronómico.

El vicepresidente de la Organización Salmantina de la Astronáutica y el Espacio (OSAE), Jorge Carro, confirma que dicha organización lleva años «haciendo un esfuerzo para preservar parte de los cielos de la provincia, porque Salamanca capital es otro asunto. La cantidad de luz es exagerada. En los mapas nocturnos se ve a Salamanca, una ciudad pequeña, con un punto de luz enorme, comparable a Valladolid». Esta urbe, por cierto, ocupa el puesto 567 de la lista por contaminación lumínica.

La luna y los planetas pueden verse desde la Plaza Mayor, desde el parque de Ciudad Rodrigo o junto al recinto ferial, porque «estas zonas tienen la misma contaminación lumínica, pero una mayor ventana de observación». Para estudiar otros fenómenos astronómicos hay que alejarse un poco más. Para librarse de la 'boina' de luz de Salamanca han de ir al menos hasta Vecinos. Allí, junto a la ermita de la Virgen del Cueto, pueden observar tranquilamente cualquier cuerpo celeste. «Si hay interés en el cielo, hay que desplazarse hasta ahí, porque la contaminación se ve desde lejos. Si vamos a la Sierra sigue estando ahí. Desde Las Batuecas y la Sierra de Francia se ve el brillo de Salamanca y de Madrid. Y es un gran problema, porque los cielos de la Sierra y de Las Arribes son inmejorables».

Jornada de observación lunar organizada por la OSAE.
Jornada de observación lunar organizada por la OSAE. / LAYA

«En la provincia», añade, «hay un gran potencial en el oeste y el sur, en las Arribes, Las Batuecas... estamos haciendo un esfuerzo y tratando de que 'Starlite' dé certificados en el sur de Salamanca para tratar de proteger esas zonas». Alejandro Sánchez de Miguel coincide en que Salamanca «por lo general tiene mucho potencial pata el turismo estelar, incluso superior a Ávila. La frontera con Portugal, la zona de Vitigudino, La Alberca, El Rebollar... son de las zonas más oscuras de España para el turismo astronómico. Todo lo que está a 25 kilómetros al oeste de la capital es de los sitios más oscuros de España. El potencial astronómico es increíble. Tiene mejores cielos que Ávila y Gredos». Jorge Carro concluye que «luchamos para que la astronomía sea considerada cultura, porque para mucha gente o instituciones no entra en esa categoría». Es ciencia, pero también algo más. «Una persona puede ir a Monfragüe a ver fauna y flora o a una ciudad ver monumentos y eso es otros patrimonio. Los cielos son una forma de turismo. Igual que preservamos monumentos, también debemos preservar los cielos para que podamos observarlos, porque son una parte de nosotros».

La OSAE ha ido un paso más allá en su afán por preservar los cielos de la provincia. Han hablado con algunos diputados y alcaldes de la provincia para intentar asesorarles y explicarles en qué consiste el turismo estelar, que «aún está naciendo, pero si se le da una seguridad para que continúe, se podrá desarrollar». La baza del turismo rural y de las alternativas de ocio está sobre la mesa. La organización salmantina lamenta que muchos ayuntamiento «estén desarmados» en cuestiones como le eficiencia energética o la conveniencia de instalar unas luminarias u otras.