El robot 'Da Vinci' del hospital de Salamanca alcanza sus primeras 55 operaciones

Una de las intervenciones de esta última semana con el robot 'Da Vinci'./FOTOS: LAYA
Una de las intervenciones de esta última semana con el robot 'Da Vinci'. / FOTOS: LAYA

La cirugía robótica se aplica en tres especialidades: Ginecología, Cirugía Torácica y Urología, sobre todo en pacientes oncológicos

EVA CAÑAS / WORD

Desde hace ya casi ocho meses la cirugía robótica ya no forma parte del futuro en el Complejo Asistencial de Salamanca porque, como confirman los especialistas que se han formado en esta técnica «es algo del presente». Los pacientes reciben con agrado que un robot denominado 'Da Vinci' mejore la precisión que ya de por sí tienen las manos de un cirujano experimentado. Pero esta tecnología puntera va más allá, y son muchas las bondades que ya han comprobado los especialistas de tres servicios del hospital: Ginecología, Urología y Cirugía Torácica. Y próximamente se incorporarán otras especialidades, como la de Cirugía General, con la Unidad de Coloproctología, y Otorrinolaringología.

Desde el pasado 24 mayo que tuviese lugar la primera intervención con cirugía robótica en el hospital, por el servicio de Ginecología, ya suman un total de 55 procedimientos, según los últimos datos oficiales. Hasta que no se produzca el traslado al nuevo hospital, el robot 'Da Vinci' comparte espacio físico en uno de los quirófanos de Cirugía General y las operaciones tienen lugar en horario de tarde. Los martes, es el turno de los dos especialistas formados de Urología, el jefe del Servicio, Francisco Gómez Veiga, y el doctor Alberto Palacios.

Desde que su especialidad comenzó a utilizar el 'Da Vinci', ya han realizado un total de 15 intervenciones, todas ellas de cáncer de próstata. El responsable de Urología asegura que su servicio está satisfecho «de incorporar la última tecnología a su práctica habitual», y recordó que esta especialidad, «es pionera en el desarrollo de la cirugía robótica, ya que los primeros casos fueron en pacientes con cáncer de próstata en Detroit, en los años 2000», subraya Gómez Veiga. Este especialista asegura que la incorporación del 'Da Vinci' ha supuesto un estímulo por el hecho de poder trabajar con la tecnología más avanzada, «que ha venido para quedarse y está en pleno desarrollo».

Un cirujano maneja el robot 'Da Vinci' durante una intervención.
Un cirujano maneja el robot 'Da Vinci' durante una intervención. / LAYA

Este urólogo asegura que se harán cirugías convencionales o por laparoscopia, «pero la robótica aporta unos pluses que no tenemos con ninguna de esas dos técnicas, como por ejemplo la ergonomía, la calidad de imagen, que nos puede ayudar a definir las estructuras y zonas donde se trabaja», remarca, y además, el 'Da Vinci' proporciona al cirujano capacidades que en condiciones estándar no tienen, «como la rotación de 360 grados, entre otras cosas».

El responsable de Urología asegura que con la cirugía robótica en su especialidad se pueden hacer diversos procedimientos, aunque de momento se han centrado en los pacientes con cáncer de próstata, porque como indica, «tenemos un volumen importante de pacientes, ya que es el tumor más frecuente en el varón, se diagnostican muchos, y el 80% están localizados, lo que permite técnicas como la quirúrgica».

Pero Gómez Veiga es consciente de que la cirugía robótica les permite abordar una gran cantidad de patologías y cirugías, «además del campo de la Oncología, también en riñón, vejiga o próstata», e incluso señaló que hay grupos que hacen el trasplante de riñón con cirugía robótica, «y son las posibilidades que tenemos». El jefe de Urología y el doctor Palacios se formaron en el 'Da Vinci', además de en el propio hospital salmantino, también fuera de España, en Bélgica.

Primer balance

El primer balance tras 15 intervenciones con el robot es que los pacientes «se recuperan mejor, más rápido, y los sangrados son menores», enumera este especialista. Asimismo, como facilita la visión de las estructuras anatómicas, «se produce una recuperación precoz en elposoperatorio, y facilita la incorporación a la vida laboral de los pacientes». Otro detalle que destaca el doctor Gómez Veiga es que mejora en la preservación de las estructuras anatómicas, «y mejora la continencia y los que tienen vida sexual, que se pueda preservar».

Los miércoles es el turno en el 'Da Vinci' del servicio de Ginecología. Ellos fueron los que estrenaron la cirugía robótica en el Complejo Asistencial de Salamanca el 24 de mayo de 2018. Para ello se formaron la responsable del servicio, María José Doyague, y el doctor Antonio Gallinas. La doctora recuerda cómo fue la primera intervención con cirugía robótica:«Estuvimos tutorizados por el doctor Ignacio Lobo, de Basurto, que tiene 10 años de experiencia en el 'Da Vinci' y más de 400 cirugías», subraya. Para esta especialista fue una experiencia «magnífica», y la primera de Salamanca fue una cirugía de cáncer de endometrio. Hasta el momento, este servicio ha realizado un total de 19 cirugías robótica, la última este miércoles, a cuya paciente se le dio de alta al día siguiente debido a su pronta recuperación de la intervención.

No todos los pacientes son subsidiarios de la cirugía robótica, «tiene sus indicaciones, que serían las mismas que en la cirugía laparoscópica». Los especialistas formados tienen claro que para mantener la competencia profesional, «lo ideal es que se realicen unos 40 casos por grupo». Pero antes de poner en marcha esta técnica quirúrgica, estos profesionales han tenido que pasar por horas de formación y rodaje, «tanto teórica como con el robot, así como en la solución de problemas e interiorizar soluciones», argumenta la doctora Doyague. Del equipo, la responsable de Ginecología destaca otros profesionales, como la enfermería, que se ha formado en el 'Da Vinci', así como una auxiliar, que se encarga de la limpieza y el cuidado del aparato, «para mandar a esterilizar o colocar las cajas», que es fundamental para el trabajo del cirujano, «el ambiente es excepcional porque la gente está entusiasmada».

La doctora Doyague, junto a Antonio Gallinas, de Ginecología.
La doctora Doyague, junto a Antonio Gallinas, de Ginecología. / LAYA

Y tampoco puede faltar en el equipo de cada intervención el anestesista, que conoce el funcionamiento, «ya que esto no deja de ser una laparoscopia asistida por un robot, son las manos del cirujano con un instrumento intermedio», subraya la doctora María José Doyague. En Ginecología, al igual que en Urología, los procedimientos realizados con esta técnica quirúrgica han sido oncológicos, «porque con el 'Da Vinci' hay que hacer cirugías complejas, como las de endometriosis profunda, entre otras». Se decantan por las oncológicas porque son complejas, llevan mucho tiempo, «y el cansancio y el estrés es menor en la cirugía robótica, porque nuestra posición es más cómoda, con movimientos más versátiles del aparato, lo que nos hace ser más precisos, y en oncología es necesario, así como acceder a lugares anatómicos complejos».

Esta especialista considera que cuanto más preciso sea el instrumento y mayor grado de movilidad tenga el aparato, «mucho más precisa voy a ser y más beneficios tendrá el paciente». En el robot 'Da Vinci', la palabra clave es su precisión «con 20 grados de aumento, veo capilares, vasos pequeños, nervios... e identifico estructuras, y así soy muy meticuloso con ello, es preciso, no tiembla, en laparoscopia ese temblor no te lo quita nadie», e insiste que el robot es preciso «y secciona lo que le estoy mandando, con una visión 20 veces mayor». Pero para la doctora Doyague, «eliminar el temblor es clave».

Lo único en contra del aparato, según esta especialista, es que dependen de una máquina, y de que funcione, «pero nunca ha habido problema de funcionamiento, se conecta de forma continua, y siempre tenemos una alternativa, ya que nos adiestraron a cómo actuar en caso de error».

El robot 'Da Vinci' dispone de cuatro brazos, tres para los instrumentos y uno para la óptica, «y nosotros solemos trabajar con tres, y vamos eligiendo qué instrumento necesitamos, no son fijos, se pueden cambiar». El ayudante auxiliar, también formado para la cirugía robótica, «trabaja vía laparoscopia, y tiene la tarea de controlar que tenga buena visión, o si estorba algo lo retira, etc.», explica la doctora.

Su compañero en el quirófano es el doctor Antonio Gallinas, que ha afrontado la utilización del 'Da Vinci' como un reto, «es el presente, hay que ir avanzando en ello, será algo generalizado». Para este especialista, lo más sorprendente tras aplicar la cirugía robótica es «ver la recuperación del paciente, ha sido un gran avance».

Cirugía Torácica

El último de los servicios en utilizar el 'Da Vinci' cada semana es Cirugía Torácica, los jueves, cuyo responsable también es el coordinador de la unidad de Cirugía Robótica del Complejo Asistencial, Marcelo Jiménez. Desde que se iniciara el programa ya han intervenido de su especialidad a un total de 21 pacientes, 16 de ellas resecciones pulmonares anatómicas por cáncer de pulmón, entre otras indicaciones.

Este responsable del hospital confirma que aunque en la actualidad, la cirugía robótica se hace tres días a la semana, uno para cada especialidad, «aspiramos a tener cinco jornadas de tarde en este de quirófano de robótica, y en el nuevo hospital, se duplicará a 10 jornadas, ya en horario de mañana y tarde», porque como todo indica, el robot tendrá una zona específica para su utilización, y no compartida como hasta ahora. En el equipo del jefe del servicio de Cirugía Torácica también ha recibido formación en el 'Da Vinci' la doctora Teresa Gómez.

Entre las valoraciones del coordinador de este programa está el hecho de reconocer «las bondades que se hablan de la robótica, que ya se han visto durante estos meses, sobre todo los equipos que ya han empezado a operar, por un lado, los pacientes experimentan muy poco dolor, y las incisiones son de cirugía mínimamente invasiva».

Al respecto, concreta que tanto las incisiones como los instrumentos, es el robot el que controla la presión y la flexión de los mismos, «y eso tiene una ventaja, que siempre controla la tensión que hay en las heridas». Y a diferencia de los cirujanos, ellos no son conscientes de la tensión que aplican, «porque nosotros estamos centrados en las estructuras en las que estamos trabajando», y en ese caso, el doctor Jiménez asegura que es muy difícil «que además uno esté pendiente de que los instrumentos se apoyen más o menos, pero la ventaja del 'Da Vinci' es que el cirujano está pendiente de la disección de esas venas o arterias, pero es el robot el que cuida que los instrumentos no presionen mucho las costillas o el abdomen».

Esta especialidad no se contempla en la actualidad para los niños, porque como argumenta el doctor Jiménez, «se requiere de una distancia de confort y de trabajo, en torno a 20 o 25 centímetros», y en la actualidad no se tienen, subraya, aunque no se sabe en un futuro.